Jonathan Gallagher – Leccion 2. La Perfección de nuestra fe (4T 2014—Santiago) – para 11 de Octubre

Leccion 2. El perfeccionamiento de nuestra fe (4T 2014—Santiago)

Textos bíblicos: Santiago 1:2, 3; 1 Pedro 1:6, 7; Phil. 3:12–15; Santiago 1:19–21; Lucas
17:5, 6; Lucas 12:16–21; Hebreos 12:2.

Citas
• La perfección se alcanza, no cuando ya no hay nada más que añadir, sino cuando
no hay nada que quitar. Antoine de Saint-Exupéry
• No se debe confundir la actividad con el logro. John Wooden
• El invierno prepara a la tierra para la primavera, así mismo las aflicciones
santificadas preparan el alma para la gloria. Richard Sibbes
• Al que va de camino para ser coronado, no le importará mucho un día lluvioso.
John Trapp
• Oré pidiendo fe y pensé que algún día la fe llegaría y caería sobre mi como un
rayo. Pero parecía que la fe no iba a llegar nunca. Hasta que un día leí en el
décimo capítulo de Romanos: “la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios.”
Hasta ese momento había tenido mi Biblia cerrada mientras oraba pidiendo fe.
Pero entonces abrí mi Biblia y comencé a estudiar, y desde ese momento la fe ha
ido creciendo. Dwight L. Moody

Para debatir
¿Quién tiene la responsabilidad de “perfeccionar nuestra fe”? ¿Cómo obtenemos
la verdadera sabiduría? ¿Por qué es tan importante el crecimiento espiritual? ¿Cómo
podemos confiar más en nuestro Dios de gracia? ¿Cómo podemos elegir ser felices
cuando los problemas nos azotan? ¿Cómo podemos mantener nuestros ojos fijos en Jesús,
que es tanto el principio como el fin de nuestra confianza en Dios?

Resumen bíblico
“Mis amigos, elijan estar felices incluso cuando lleguen todo tipo de problemas a
su camino, porque ustedes saben que la resistencia se produce al hacer frente a los
desafíos a nuestra confianza en Dios.” Santiago 1:2,3 FBV. Pedro reconoce de manera
similar que los problemas hacen que nuestra confianza en el Señor sea más profunda (ver
1 Pedro 1:6, 7). Pablo dice que no ha logrado la perfecta confianza en Dios, pero avanza
en dirección a su objetivo (ver Fil. 3:12-15). Santiago también señala que “la ira del
hombre no refleja el verdadero carácter de Dios” (Santiago 1:20), así que debemos ser
lento para enojarnos, tardos para hablar, y estar listos para escuchar. En otras palabras,
tenemos que poner en práctica la búsqueda de la paz de Dios en nuestras vidas. Los
discípulos le pidieron a Jesús que les aumentara la fe en Dios, y Jesús les respondió
diciendo que ellos serían capaces de lograr cosas increíbles, incluso con un poco de
confianza en Dios (Lucas 17:5, 6). También se refirió a la necedad de depender de las
cosas materiales (Lucas 12:16-21). La forma en que nuestra fe se perfecciona es
“contemplando a Jesús, el que inicia y completa nuestra confianza en Dios. A causa de la
alegría que le vendría más adelante, Jesús soportó la cruz, menospreciando el oprobio, y
se sentó a la diestra del trono de Dios.” Hebreos 12:02 FBV.

Comentario
No es fácil ver los problemas pasados y confiar en Dios. A nadie le gustan los
problemas de la vida, y sin duda no deberíamos tampoco desarrollar un complejo de
mártir. Ahora bien, el hecho de que estemos sufriendo no necesariamente significa que
estemos en lo correcto. Sin embargo, hemos de reconocer que debemos esperar que
vengan problemas si estamos siguiendo a Jesús, tal como él mismo nos lo dijo.
Sumado a la necesidad de confianza plena en Dios a pesar de las circunstancias,
está la necesidad de no enojarse. Como Santiago 1:20 aclara que no estamos
representando el verdadero carácter de Dios cuando nos enojamos. El problema con la ira
humana es que hace que actuemos irracionalmente, y cuando actuamos sin pensar
podemos causar un daño terrible.

El título de “perfeccionamiento de nuestra fe” puede dar lugar a errores en dos
direcciones: Una es pensar que nosotros mismos nos encargamos de desarrollar nuestra
fe, lo cual puede llevarnos a la justicia por obras y problemas de perfeccionismo, pues
creemos que somos los responsables de justificarnos. El otro error es llegar a la
conclusión de que todo está en manos de Dios y no tenemos que desempeñar ningún
papel. Aunque Dios es eminentemente fiel, tenemos que ejercer la confianza en él.
Sin duda alguna Jesús es el principio y el fin de nuestra confianza en Dios, pero
tenemos que mirar a Jesús. Si no fijamos nuestra mirada en él, con deseos de ser hechos
nuevamente a imagen de Dios, eso no va a suceder. Pero si nos vemos a nosotros mismos
como la fuente de justicia, tampoco va a funcionar.

Este es el mensaje de Santiago. Dios es el que nos hace nuevas criaturas, pero
tenemos que ir a él y pedírselo. A medida que confiemos en él veremos los resultados. Al
igual que Pablo, no podemos decir que hemos llegado a la meta. Sino que seguimos hacia
adelante, hacia el llamado, y es de Dios quien nos lleva allí. Él camina junto a nosotros en
el camino, es quien actúa en nosotros, y nos da la bienvenida al final. Solamente cuando
ponemos nuestra confianza incondicional en Dios, cuando permitimos que él nos renueve
desde adentro hacia afuera, a medida que elegimos lo que es bueno y recto en virtud de su
gracia, solo en ese momento vamos a crecer en nuestra confianza en Dios y
transformarnos de rebeldes pecadores enfermos a amigos fieles.

Comentarios de Elena de White
En todos los escogidos por Dios para llevar a cabo alguna obra para él, se notó el
elemento humano. Sin embargo, no fueron personas de hábitos y caracteres
estereotipados, que se conformaran con permanecer en esa condición. Deseaban
fervorosamente obtener sabiduría de Dios, y aprender a servirle. Dice el apóstol: “Si
alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela a Dios, el cual da a todos
abundantemente, y no zahiere; y le será dada.” Santiago 1:5. Pero Dios no dará luz divina
al hombre mientras éste se halle contento con permanecer en las tinieblas. Para recibir
ayuda de Dios, el hombre debe reconocer su debilidad y deficiencia; debe esforzarse por
realizar el gran cambio que ha de verificarse en él; debe comprender el valor de la
oración y del esfuerzo perseverante. Los malos hábitos y costumbres deben desterrarse; y
solo mediante un decidido esfuerzo por corregir estos errores y someterse a los sanos
principios, se puede alcanzar la victoria. Muchos no llegan a la posición que podrían
ocupar porque esperan que Dios haga por ellos lo que él les ha dado poder para hacer por
sí mismos. Todos los que están capacitados para ser de utilidad deben ser educados
mediante la más severa disciplina mental y moral; y Dios les ayudará, uniendo su poder
divino al esfuerzo humano. {Patriarcas y Profetas, p. 254}

El Señor quiere que usted entienda su responsabilidad individual por la salvación
de su alma. Con la palabra de Dios como su guía e instructora, usted debe trabajar
personalmente por su salvación. Debe tratar de asegurar la vida eterna, y habitar para
siempre con el Señor. Al estudiar la manera como puede lograr esto, busque la sabiduría
que solo Dios puede impartir. Acepte la invitación: “Si alguno de vosotros tiene falta de
sabiduría, pídala a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”
“Mis hermanos,” escribe el apóstol Santiago: “tened por sumo gozo.” (Santiago 1:2-8)
{Mensajes a Loma Linda, p. 278}

Jonathan Gallagher escuela sabaticaPreparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2014
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

 

 

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