Hechos 1:8 es nuestro texto para memorizar esta semana. Nos trae algunos consejos vitales sobre cómo difundir el evangelio. Jesús les dijo que comenzaran en casa y se expandieran desde allí. Pero a veces se pasa por alto el momento oportuno. Su testimonio debe ocurrir DESPUÉS de recibir el Espíritu Santo. De lo contrario, su éxito sería superficial y temporal. Necesitaban, sobre todo, el Espíritu de Dios antes de pasar a otros campos de servicio.
Debemos darle a Dios el crédito por proporcionar el poder necesario para cumplir su misión. Nuestros métodos serán inútiles sin que el Espíritu nos diga adónde ir y qué decir. Sólo desde nuestros corazones convertidos e impulsados por el Espíritu podremos ayudar a convertir a otros. La última instrucción de Jesús resultó ser eficaz, ya que los discípulos, comenzando en Jerusalén, se vieron obligados a huir a otros lugares a medida que aumentaba la persecución. La persecución que pretendía detener sus esfuerzos sólo hizo que su ministerio y su carácter se fortalecieran.




