Pr. Anthony Araujo Lección 4: – El Señor oye y salva – Sábado 27 de Enero de 2024


Hay dos fuerzas de la naturaleza que pueden ser obstáculos potencialmente mortales para nuestra seguridad y bienestar: las aguas que nos separan o inundan, y las montañas que son traicioneras de cruzar y que a veces tiemblan por los terremotos o volcanes. Admiramos la belleza de nuestros océanos y cadenas montañosas, pero al mismo tiempo reconocemos el daño y los desastres que a menudo causan a la humanidad.

Sin embargo, la historia del éxodo de los israelitas de la esclavitud en Egipto nos mostró cómo Dios puede usar estos obstáculos aparentemente insuperables para salvar, en lugar de destruir, a su pueblo. La división del Mar Rojo, y más tarde del Río Jordán, les permitió cruzar con seguridad lejos de sus enemigos. Las montañas, que tampoco eran tan fáciles de cruzar, se convirtieron en un escondite donde de una roca brotaba agua que salvaba vidas, y en el lugar santo donde Moisés recibió los Diez Mandamientos.

El Salmo 114 recuerda el poder de Dios al liberar a Su pueblo durante su Éxodo. Salir de Egipto de manera tan milagrosa fue una metáfora masiva que representa el poder de Dios para salvar a cualquiera que invoque Su nombre para liberación. Él no abandona a nadie que desee escapar de la tentación o de las pruebas.

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