Pr. Anthony Araujo Lección 11: – Apostasía e intercesión – Sábado 13 de Septiembre 2025

Varios pasajes de la Biblia revelan la tontería de adorar ídolos y a los dioses detrás de ellos. Estas creaciones hechas por el hombre no pueden ver, oír, oler ni sentir. En otras palabras, son impotentes para hacer cualquier cosa que les pidamos.

Aarón estaba familiarizado con los dioses de Egipto. Independientemente de este conocimiento, eligió hacer un becerro de oro, en homenaje al dios toro, Apis, o al dios vaca, Hather. En desafío directo a los dos primeros mandamientos de Dios, alentó la adoración de una criatura, en lugar del Creador. Al hacerlo, borró la brecha entre Dios y el hombre. Los dioses paganos que eligieron adorar no eran más poderosos que los hombres que los crearon.

Para recibir poder espiritual, uno debe ir a la única fuente de poder verdadero, el Señor Dios Creador mismo, no a una creación inanimada del hombre, como el becerro de oro que Aarón moldeó con sus aretes de oro. Este flagrante acto de desobediencia pronto condujo a una gran fiesta, o fiesta, para celebrar a su dios recién creado. Como nos dice Éxodo 32:6, comieron y bebieron “y se levantaron para jugar”. Esta fiesta festiva consistía en actos inmorales, depravados, de lujuria e inmundicia, como los que comúnmente se asocian con la idolatría en Egipto. Tenga en cuenta que la idolatría a menudo involucraba prácticas sexuales viles, además de crueles sacrificios humanos.

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