Jonathan Gallagher Leccion 9. Jesús, el Maestro de maestros (2T 2015 – El libro de Lucas)

Leccion 9. Jesús, el Maestro de maestros (2T 2015 – El libro de Lucas)

Textos bíblicos: Lucas 8:22–25, 4:31–37, 6:20–49, 8:19–21, 10:25–37, Deut. 6:5.

Citas
• El verdadero maestro defiende a sus alumnos contra su propia influencia personal.
Él inspira desconfianza en el propio yo. Él guía los ojos de sus alumnos hacia el
espíritu que le da la vida. El verdadero maestro no tiene discípulos para sí. Amos
Bronson Alcott
• Un maestro afecta a la eternidad; nunca puede decir hasta dónde llega su
influencia. Henry Adams
• Un buen maestro, como un buen artista, primero debe atrapar la atención de su
público, para entonces poder enseñar la lección. John Henrik Clarke
• El profesor mediocre dice. El buen profesor explica. El profesor superior
demuestra. El gran profesor inspira. William Arthur Ward.
• Para enseñar, aprende. Para aprender, enseña. Mokokoma Mokhonoana
• Un buen maestro es como una vela: se consume para iluminar el camino de otros.
Mustafa Kemal Atatürk

 

Para debatir
¿Cuáles fueron los aspectos significativos de la forma de enseñar de Jesús? ¿Qué
podemos aprender del Maestro de maestros? ¿De qué manera Lucas muestra a Jesús
como el Maestro de maestros en los acontecimientos que relata? ¿Qué es lo que más
llama la atención en cuanto a la actitud de Jesús en su enseñanza? ¿De qué manera los
problemas en el gran conflicto se vuelven más claros, como resultado?

Resumen bíblico
En Lucas 8:22-25 Jesús calma la tormenta, pero el aspecto importante es la
utilización de este evento como un momento de aprendizaje, demostrando de una manera
muy práctica la respuesta a la pregunta de los discípulos: “Pero ¿quién es este? ¡Da
órdenes a los vientos y las aguas, y éstos le obedecen!” así como en el caso de la
expulsión un demonio que se registra en Lucas 4:31-37, donde la gente se pregunta: Y
todos estaban sorprendidos y se preguntaban unos a otros: “¿Qué enseñanza es esta? Pues
con poder y autoridad da orden de salir a los espíritus malignos ¡y ellos lo hacen!” Lucas
4:36 FBV. Lucas 6:20-49 es parte del Sermón de la Llanura, en paralelo con el Sermón
del Monte que se registra en Mateo. Aquí podemos obtener una idea real de la enseñanza
de Jesús. Incluso los lazos familiares están subordinados a la misión de enseñanza (Lucas
8:19-21). La historia del Buen Samaritano (Lucas 10:25-37) ilustra el método y el
contenido de la enseñanza de Jesús. Jesús vuelve a aplicar Deuteronomio 6:5 en su
resumen de los mandamientos.

Comentario
El ejemplo del Maestro de maestros nos proporciona una visión muy valiosa sobre
cómo compartir la verdad de Dios. El elemento primario es la sencillez. No debemos usar
palabras o lenguaje complicado. La gente entendía sus enseñanzas sin tener que consultar un
diccionario. A esto se sumó el uso de un lenguaje enriquecido por los relatos e imágenes. A
través del uso de experiencias cotidianas, sus parábolas ilustraban verdades espirituales
profundas de una manera que era fácil de entender y recordar. Él “iba donde estaba la
gente.” ¡Cuántas veces nos olvidamos de hacer precisamente eso!

Jesús compartió la verdad de manera pura y sencilla. No trató de utilizar términos
técnicos o de exhibirse con palabras largas que tan fácilmente podían confundir el mensaje.
Él quería comunicar, no tener la adulación de las personas, maravilladas por su lenguaje y
oratoria. En la mejor forma de comunicación el yo debe ponerse a un lado, y la única cosa
que importa es que se comunique el mensaje.

Pensemos en la diferencia entre los métodos de enseñanza de Jesús y el contenido, y
nuestros métodos y contenido. ¿Con qué frecuencia el “mensaje” se parece a esto?:
“Quiero hablarles sobre la verdad presente, reconociendo la importancia del brazo
derecho del mensaje, pues procuro dar testimonio de la justificación y la santificación al
persuadirlos a ustedes, los perdidos, a que acepten a Jesús en su corazón y sean cubiertos por
su sangre, y lleguen a ser miembros del remanente y a la vez se comprometan a trabajar por
todas las almas preciosas perdidas en el mundo, sin olvidar el espíritu de profecía y el
mensaje de los tres ángeles, dando testimonio de la plenitud omnipotente de la gracia
preveniente, tal como se ejemplifica en la teofanía del Mesías, quien es co-eterno, coesencial,
y co-igual con el Padre, Jehová el Todopoderoso, a quien ustedes necesitan aceptar
como su Salvador personal.”

La persona a la que estamos “comunicando” el mensaje sacude su cabeza,
confundida, y sin embargo todavía preguntamos: “¿Cree usted?” ¡Creer en qué!
Podemos pensar que sabemos lo que estamos diciendo, pero es muy dudoso que
nos comuniquemos de manera significativa con los que están fuera de nuestra
comunidad. No son se trata de términos propios de la jerga o términos teológicos
internos, también se trata de la forma en que pensamos y actuamos.
Antes de que exista comunicación, tiene que haber un acuerdo de lenguaje común,
y cuando hablo de lenguaje no me refiero sólo al idioma. Necesitamos comunicarnos
mediante ideas y conceptos reconocibles. Porque incluso cuando usamos un lenguaje
sencillo como: “Jesús murió por ti,” o “deja que Cristo entre en tu corazón,” tenemos que
explicar lo que queremos decir. No debe sorprendernos que Jesús haya usado lenguaje de
imágenes y relatos para explicar las verdades espirituales profundas. Cuán a menudo él
dice: “El reino de Dios es semejante a…”
Es muy fácil no enseñar de manera significativa. Decidamos seguir el ejemplo del
Maestro de maestros y transmitamos constructivamente la verdad de Dios.

Comentarios de Elena de White
El que trata de transformar a la humanidad, debe comprender a la humanidad.
Solo por la simpatía, la fe y el amor, pueden ser alcanzados y elevados los hombres. En
esto Cristo se revela como el Maestro de los maestros: De todos los que alguna vez
vivieran en la tierra, él sólo posee una perfecta comprensión del alma humana. {La
educación, p. 78}

Hay otra clase de educación que es muy diferente. Su principio fundamental,
según lo declaró el Mayor de los maestros que el mundo haya conocido, es: “Buscad
primeramente el reino de Dios y su justicia”. Mateo 6:33. Su fin no es egoísta; su
propósito es honrar a Dios, y servirle en el mundo… Dios es la fuente de toda sabiduría.
Él es infinitamente sabio, justo y bueno. Aparte de Cristo, los hombres más sabios que
jamás hayan vivido no pueden comprenderlo. Pueden profesar ser sabios; pueden
gloriarse de sus adquisiciones; pero el simple conocimiento intelectual, aparte de las
grandes verdades que se concentran en Cristo, es como nada… {El Lugares Celestiales, p.145}
Cristo vino a predicar el evangelio a los pobres. Él buscaba a las personas donde
estas estaban. Presentó la verdad clara, sencilla para que la comprendieran. ¡Cuán
sencillo era su lenguaje! Incluso los más pobres, los iletrados e ignorantes, podían
entenderlo. Ninguno necesitaba ir a un diccionario para encontrar el significado de las
palabras o términos que salían de los labios del mejor Maestro que el mundo haya
conocido.” Mientras los sacerdotes, los gobernantes y los maestros de la ley andaban por
ahí considerándose a sí mismos como los únicos maestros del pueblo, Él le dijo a estos
rabbíes entendidos que ellos eran ignorantes tanto de las Escrituras como del poder de
Dios {Review and Herald, 19 de julio de 1887}

escuela sabatica jonathan gallagherPreparado y escrito por:  © Jonathan Gallagher 2015
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

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