Lección 3. Monumentos de gracia(4T 2025Lecciones de Josué acerca de la fe)
Textos bíblicos:Josué 3, Núm. 14:44, Lucas 18:18–27, Josué 4, Juan 14:26, Heb. 4:8–11.
Citas
- “Consumado es.” Es difícil para nosotros saber con qué entonación fueron pronunciadas estas palabras por Cristo moribundo. Si salieron como un suspiro de alivio del que sufría, también debieron haber sido el gozoso grito de logro del trabajador. Todo lo que podía hacerse ya se había hecho, al hombre se le había ofrecido una visión de Dios tal como Él realmente es.
Para quienes creemos que al ver a Jesús vemos a Dios, la cruz no es un tosco madero manchado de sangre, sino el emblema más precioso de las más queridas esperanzas humanas; es la gran promesa que tan urgentemente necesitamos, que el amor es más fuerte que el odio, la gracia más fuerte que el pecado, la vida más fuerte que la muerte. — H. R. L. Sheppard - La gracia costosa es el evangelio que debe ser buscado una y otra y otra vez, el don que debe pedirse, la puerta a la que se debe llamar. Tal gracia es costosa porque nos llama a seguir, y es gracia porque nos llama a seguir a Jesucristo. Es costosa porque le cuesta a un hombre su vida, y es gracia porque le da al hombre la única vida verdadera. Es costosa porque condena el pecado, y es gracia porque justifica al pecador. Sobre todo, es costosa porque le costó a Dios la vida de su Hijo: “Habéis sido comprados por precio”, y lo que le costó tanto a Dios no puede resultarnos barato a nosotros. Por encima de todo, es gracia porque Dios no consideró a su Hijo un precio demasiado alto para pagar por nuestra vida, sino que lo entregó por nosotros. La gracia costosa es la Encarnación de Dios. — Dietrich Bonhoeffer
- La gracia de Dios no encuentra a los hombres aptos para la salvación, sino que los hace aptos para ella. — Agustín
- Hace falta gracia para aceptar la gracia. — Robert Horn
- La esencia de la doctrina de la gracia es que Dios está a favor de nosotros. — T. H. L. Parker
- La gracia es la gratuidad del amor. — Thomas Goodwin
Para debatir
¿Qué es lo que hay en los seres humanos que nos hace necesitar algo tangible (como las piedras conmemorativas) para recordarnos? ¿Por qué el cruce del Jordán y la entrada en la Tierra Prometida fue un aspecto de la gracia? ¿Qué vemos como momentos de gracia especial en nuestra propia vida? ¿Por qué también necesitamos tener “memoriales de la gracia”?
Resumen bíblico
Josué 3 relata el cruce del Jordán por parte de los israelitas. Números 14:44 menciona la desobediencia de los israelitas a Dios y su derrota a manos de los cananeos. Lucas 18:18–27 cuenta la historia del joven rico. Josué 4 registra la colocación de las piedras conmemorativas después de que los israelitas cruzaron el Jordán. En Juan 14:26 Jesús confirma que el Padre enviará al Consolador, quien enseñará y recordará a los discípulos. Hebreos 4:8–11 habla del reposo sabático que aún queda para el pueblo de Dios.
Comentario
¿Qué maneras usamos para asegurarnos de no olvidar? ¿Hacer un nudo en el pañuelo? ¿Escribirlo en un calendario? ¿Poner una alarma? Somos personas olvidadizas. No solo necesitamos recordar los eventos futuros, también necesitamos recordar el pasado. De eso se trata nuestro estudio esta semana. Los memoriales de gracia son formas de fijar en nuestra mente lo que Dios ha hecho por nosotros en el pasado.
En el caso de los israelitas, en tiempos de Josué, se trató de levantar piedras conmemorativas, tanto en el campamento después de cruzar el Jordán como en medio mismo del río. ¿Por qué? Para que las generaciones posteriores miraran esos monumentos de piedra y se les dijera qué significaban. Era una manera de hacer que aquel evento dramático quedara “concreto” en la mente de los que vinieran después, para que no olvidaran cómo Dios los condujo a la Tierra Prometida.
Nosotros no solemos levantar piedras conmemorativas, a menos que contemos las lápidas. Pero también necesitamos algún tipo de “marcadores de recuerdo” en nuestras vidas que nos permitan pensar hacia atrás y recordar lo que Dios ha hecho por nosotros. Quizá sea un lugar especial que guarda grandes recuerdos de un tiempo de bendición de Dios. Tal vez sea algo que escribiste para que más tarde pudieras leer y recordar. O quizá sea simplemente una foto que te ayuda a evocar un momento y un lugar en que Dios se hizo muy real para ti.
El punto clave es que necesitamos esos “piedras conmemorativas” para no olvidar, y sobre todo, para no olvidar a Dios y su presencia en nuestras vidas. Viviendo en el presente, con todas las ocupaciones de la vida, es fácil ver solo los problemas y desafíos y dejar de recordar cómo Dios nos ha sostenido en el pasado. Aquí es aplicable la vieja canción infantil: “Cuenta tus bendiciones, nómbralas una por una, y te sorprenderá lo que el Señor ha hecho.” ¡Necesitamos mirar hacia atrás y recordar! A esto debemos añadir que estamos hablando de “memoriales de gracia.” Es la gracia lo que debemos enfocar aquí.
En nuestra rebeldía y extravío, Dios sigue mostrándonos su asombrosa gracia, buscando ganarnos de nuevo para el amor y la confianza. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe.” (Efesios 2:9). Es la bondad de Dios la que nos salva, la que pone fin a nuestra hostilidad hacia Él porque ahora lo vemos como aquel que nos amó primero (1 Juan 4:19).
La verdad es que: “Cuando la ley se introdujo, el pecado se hizo más evidente. Pero cuando el pecado se hizo más evidente, ¡la gracia abundó mucho más! Y así como el pecado reinó para muerte, también la gracia reina, haciendo que estemos en paz con Dios y trayéndonos la vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Señor.” (Romanos 5:20, 21). En lugar de hablar de gracia como si fuera un objeto o sustancia que se necesita, ¿por qué no hablar de la bondad de Dios? Pues la salvación proviene del corazón mismo de Dios: es lo que Él quiere hacer. Así que la gracia no es algo que recibimos o por lo que luchamos, sino que miramos hacia la bondad de nuestro Dios amante.
Dios siempre hará lo que es correcto, y eso incluye su gracia. No es indulgencia permisiva, como la idea de declarar “justos” a los que no lo son, según algunos conceptos de justicia imputada. La gracia de Dios no es algo que no sea “justo.” A veces la vemos como lo opuesto a lo que exige la ley. Pero Dios es justo en el sentido de lo correcto incluso cuando ejerce gracia. La gracia de Dios no es un arreglo oculto que contradice la verdadera justicia. Es Dios siendo Él mismo: totalmente bondadoso y totalmente justo. Dios “quiere que todos sean salvos y lleguen al conocimiento de la verdad.” (1 Timoteo 2:4). Esto muestra que no solo es importante que seamos salvos, sino que, como parte de la respuesta en el gran conflicto, es vital que entendamos y estemos de acuerdo con Dios en lo que es verdadero. Entonces, y solo entonces, podremos “crecer en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.” (2 Pedro 3:18). Dios no busca siervos obedientes y sin cuestionamientos, sino amigos que comprendan: hijos confiables que concuerden con su Padre amante acerca de lo que es verdadero y correcto. Caminan en la luz, siguiendo los mandamientos de Dios—no porque estén obligados, sino porque jamás desearían hacer otra cosa.
Dios vino a estar con nosotros, a asumir la humanidad, para que pudiéramos ver y entender, y por su gracia llegar a ser como Él. Estamos llamados a ser participantes de la naturaleza divina (2 Pedro 1:4).
Comentarios de Elena de White
No tenemos nada que temer del futuro, a menos que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido, y lo que nos ha enseñado en nuestra historia pasada”. {9TPI p. 9} Toda la obra de la gracia es un continuo servicio de amor, de esfuerzo desinteresado y abnegado.
Durante toda hora de la estada de Cristo en la tierra, el amor de Dios fluía de él en raudales incontenibles. Todos los que sean dotados de su Espíritu amarán como él amó. El mismo principio que animó a Cristo los animará en todo su trato mutuo. {DTG p. 631} A través de la gracia podemos elevarnos sobre nuestro ambiente, y mantener nuestros espíritus en calma y serenos en medio de las irritaciones y preocupaciones de la vida diaria. Así representaremos a Cristo ante el mundo. Nuestra Elevada Vocación, 245.
Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2025
Traducción: Shelly Barrios De Ávila




