Pr. Anthony Araujo Lección 7: – Tu amor es grande hasta los cielos – Sábado 17 de Febrero de 2024


Al principio y al final del Salmo 103 está la invitación a “bendecir al Señor”. ¿Cómo vamos a bendecir a Dios nosotros, simples mortales?, te preguntarás. Seguramente Él es quien nos bendice, y este salmo está lleno de bendiciones que Dios nos confiere.

La respuesta es simple: Dios nos bendice con cosas buenas, y nosotros bendecimos a Dios alabando el bien que hay en Él. Ambas partes son bendecidas mutuamente, y así es como el Señor lo diseñó para que fuera. Dios recuerda sus promesas que nos hizo y nos bendice de muchas maneras. Y recordamos la misericordia de Dios y respondemos a ella con nuestra alabanza agradecida y nuestra vida entregada y obediente.

Recordar las abundantes bendiciones de Dios es más que una actividad cognitiva. Conduce a un compromiso de nuestra parte que es más que palabras de elogio. “Las acciones hablan más que las palabras” nunca es más cierto que en la forma amorosa en que nos comportamos después de meditar en las múltiples y misericordiosas bendiciones de Dios.

Una autora cristiana, Elena de White, escribió: “Sería bueno que dedicáramos cada día una hora de reflexión a la contemplación de la vida de Cristo” (El Deseado de todas las gentes, pág. 83). Seguramente no hay mejor ejemplo de la misericordia de Dios que en la vida de Su propio amado Hijo.

Radio Adventista
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