Pablo mencionó “necio” o “necedad” varias veces en el primer capítulo de su epístola a los Corintios. El evangelio sonó absurdo tanto para los judíos incrédulos como para los griegos, aquellos que estaban pereciendo, que no serían salvos cuando Cristo regresara.
Señaló que los judíos, que habían crucificado a Jesús, querían que se les mostraran signos del poder de Dios, y los griegos sentían que no podía haber poder en un dios crucificado de una manera tan vergonzosa. Por tanto, el mensaje de la cruz fue un enorme obstáculo para los judíos, y una fuente de risas y burlas para los griegos.
Es útil saber de antemano qué explica la oposición a la que uno se enfrenta al transmitir algo tan inusual como el mensaje de la cruz. Hoy, las explicaciones para no aceptar el evangelio pueden ser diferentes, pero sigue siendo que siempre habrá quienes resistan nuestros esfuerzos por cambiar su comportamiento y sus patrones de pensamiento. Es necesario entender su mentalidad y aprender formas que atraigan su atención y, en última instancia, transformen su forma de pensar y vivir.




