Qué esclarecedor es explorar el versículo 14 al final de 2 Corintios. Es un resumen simple de los tres atributos únicos de Jesucristo, nuestro Padre Dios y el Espíritu Santo. La gracia, el amor y el compañerismo de Dios son dignos de nuestro intenso escrutinio.
Pablo cerró sus epístolas con más que despedidas amables y afectuosas. Los terminó con expresiones intencionales de su fe cristiana. No había nada casual en el lenguaje que utilizó a lo largo de sus súplicas.
Fiel a su estilo, siempre terminaba sus cartas con una declaración profunda sobre Dios. Sus palabras bien escogidas dieron a los corintios, y a todos nosotros, un ferviente anhelo de experimentar su fe sincera en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.




