Aunque podemos confiar en que Dios nos amará pase lo que pase, hay una manera de devolverle su amor, lo que nos permite acercarnos más a Él en un tipo especial de relación de amor.
Al igual que un contrato comercial, el pacto de amor que tenemos con Dios depende del cumplimiento de ciertas condiciones y del cumplimiento de las promesas. Acordamos amar y confiar en Dios por encima de todos los demás dioses, adorarlo en la forma que Él prescribe y amar a los demás como Él nos ha mostrado en Su ley y Su ejemplo. Al mismo tiempo, Dios promete estar a nuestro lado para fortalecernos, guiarnos y consolarnos a través de todas nuestras pruebas, y algún día llevarnos a vivir con Él para siempre en un hermoso universo libre de pecado.
La elección es nuestra. Podemos hacer un pacto con Dios o ser independientes de Él y rechazar Su abundante misericordia y gracia. Sin embargo, cuando decidimos aceptarlo como nuestro Señor y Salvador, las bendiciones espirituales superan con creces las materiales y mundanas que desafortunadamente atesoramos tanto.




