Qué final tan sorprendente para la vida de Jesús. Después de que casi todos Sus amigos más cercanos lo abandonaran, Su Padre se aseguró de que hubiera héroes devotos para cuidar Su cuerpo.
José de Arimatea era miembro del Sanedrín, el grupo de líderes que tantas veces había menospreciado al Mesías, tratando de derribarlo. Pero José, un héroe improbable de la historia, fue lo suficientemente valiente como para pedir el cuerpo de Jesús para poder darle un entierro digno. Con ternura bajó a Jesús de la cruz, lo envolvió en lino fino y lo puso en un sepulcro hasta después del sábado.
Las mujeres, que siempre han recibido atención y papeles menos destacados que los hombres, fueron los otros héroes poco probables de la historia de Marcos. Varios de ellos, entre ellos Salomé, María, la madre de Santiago, y María Magdalena, observaron el desarrollo del drama desde la distancia. Más tarde hicieron los lamentables preparativos para el embalsamamiento de Cristo, reuniéndose junto a la tumba el domingo por la mañana (Marcos 16:1).




