Jesús el Rey del Universo, vino a este mundo para restablecer el dominio de su Reino y reconquistar al hombre que fue engañado y vencido por Satanás. En el Sermón del Monte, Él esbozó los propósitos y el espíritu de su Reino: “atraer por los lazos del amor, seres humanos que perdieron su verdadera identidad, para transformarlos en el carácter a su semejanza y hacerlos herederos de su Reino.
Puede alguien conocer la Biblia de capa a capa, puede tener habilidades para discutir en círculos teológicos; puede saber predicar admirables sermones; puede esparcir limosnas a manos llenas; sin embargo, si no posee amor por los condiscípulos y con todos los hombres, no es súbdito del Reino ni discípulo de Cristo.




