Lección 8: Maestros “La humildad de la sabiduría divina” Para el 22 de noviembre de 2014

Edición para maestros. Cuarto trimestre (octubre-diciembre) de 2014

 “La humildad de la sabiduría divina”

Lección 8: – Para el 22 de noviembre de 2014

 

El sábado enseñaré…

Texto Clave: Santiago 3:13-18.

 

Enseña a tu clase a:

Saber discernir que la sabiduría es más que sencillamente tener el poder de distinguir entre el bien y el mal, sino es comprender correctamente cómo tratar a otros.

Sentir y cultivar el deseo de actuar y hablar sabiamente.

Hacer: Servir a Dios con un corazón no dividido.

 

Bosquejo de la Lección

  1. Saber: Sabiduría verdadera
    1. ¿Qué es la sabiduría que viene de lo alto, en contraste con la sabiduría de abajo?
    2. ¿Cuál es la precondición para recibir la sabiduría verdadera?
  2. Sentir: Hablar y actuar sabiamente
    1. ¿Qué puedes hacer para cultivar el deseo de hablar y actuar sabiamente?
    2. ¿Cómo puedes fomentar un espíritu de humildad en el alma?
  3. Hacer: Servir a Dios con un corazón indiviso
    1. ¿A qué debemos renunciar para asegurarnos que servimos a Dios con un corazón no dividido?
    2. ¿Cómo podemos permanecer en calma y humildad en situaciones difíciles?

 

Resumen

La sabiduría verdadera se revela mediante una vida de palabras y acciones humildes y amantes.

 

CICLO DE APRENDIZAJE

Pasaje destacado: Santiago 3:13-18.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Según Santiago, la sabiduría verdadera se revela mediante una vida de palabras y de acciones humildes y amantes.

 

PASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: Refuerza la idea en las mentes y los corazones de los miembros de tu clase de que la sabiduría es más que sencillamente el poder de discernir entre el bien y el mal. Es tener una comprensión correcta de cómo tratar a otros y aplicarla.

Actividad inicial: Pide a los miembros de tu clase que definan la sabiduría en sus propias palabras. Luego pídeles que den ejemplos de la historia, de personas valoradas por su sabiduría. Analiza contribuciones a la sociedad o a la historia, la medicina o la ciencia, el arte o la música que demuestran su sabiduría.

Considera: ¿Cuál es la diferencia entre alguien que es sabio versus alguien que solo tiene conocimientos? ¿Por qué ambas clases de inteligencia son importantes, y por qué, especialmente, necesitamos sabiduría? En los ejemplos de personas sabias que se dieron, ¿cómo demuestran sus vidas esa sabiduría? Específicamente, ¿qué palabras o actos mostraron esta verdad? ¿Cómo sus destinos ayudaron a dar forma a nuestra comprensión de lo que es la sabiduría?

 

PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: Ayuda a los miembros de tu clase a comprender lo siguiente: 1) la diferencia entre la sabiduría celestial y la terrenal; 2) qué es la sabiduría verdadera y cómo actúa; 3) cómo cultivamos la sabiduría en la vida; y 4) por qué Dios desea que le sirvamos con un corazón no dividido.

Comentario de la Biblia

I. La sabiduría que desciende de lo alto

(Repasa, con tu clase, Sant. 3:13-18.)

Santiago habla de la necesidad vital de sabiduría, un atributo que cada cristiano debe poseer. Pero, ¿qué es esa sabiduría, y cómo la obtenemos?

Antes de que él defina la sabiduría, contrastándola con lo que no es, Santiago enumera el prerrequisito vital para recibir la sabiduría que “desciende de lo alto”. Pregunta: “¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre” (vers. 13).

El prerrequisito, entonces, para recibir sabiduría es la mansedumbre, o humildad. Pero, ¿por qué Santiago afirma la importancia de la mansedumbre antes que, digamos, el amor o aún el conocimiento? Cavar más profundamente en la etimología ilumina el asunto. Mansedumbre viene de la palabra griega praútes, que significa “manso” y por extensión, “humilde”. Un diccionario define mansedumbre como “humildemente paciente o dócil, como bajo provocación de otros” y “bondadoso; benigno”. Es desafortunado que la palabra humilde también tenga asociaciones negativas, haciéndola una característica indeseable en nuestro tiempo, como también se usa para implicar inferioridad, subordinación o falta de importancia. Pero el sentido bíblico de la palabra está más cerca de “respeto cortés”. Sugiere permanecer calmo bajo presión o provocación, cortés y suave frente a la oposición o la discusión. La humildad es el aspecto del amor al que Pablo se refiere en 1 Corintios 13:4, que “es benigno” o “no es provocado fácilmente”. También es un prerrequisito de buscar a Dios, como nos dice Sofonías (Sof. 2:3). Y como sugiere Pablo, “con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor” (Efe. 4:2), es prueba de que Cristo está en nosotros.

Lo opuesto a la mansedumbre es un corazón jactancioso, lleno de “envidias amargas y rivalidades” (Sant. 3:14, NVI). Santiago advierte que esa “no es la sabiduría que desciende del cielo, sino que es terrenal, puramente humana y diabólica” (vers. 15, NVI). Es un lenguaje fuerte. Santiago expone, sin componendas, que la fuente de esta sabiduría es satánica. ¿Qué la causa? Santiago ubica su fuente en el corazón: “Porque donde hay envidias y rivalidades, también hay confusión y toda clase de acciones malvadas” (vers. 16, NVI). El remedio para estas rivalidades, y egoísmo, también es la condición para recibir la sabiduría verdadera: la humildad.

Santiago define la sabiduría verdadera –“la sabiduría que desciende de lo alto”− como que tiene las siguientes características: es 1) “primeramente pura”, 2) “después pacífica”, 3) “amable”, 4) “benigna” (“dócil”, NVI), 5) “llena de misericordia” y 6) “de buenos frutos”, 7) “sin incertidumbre” (“imparcial”, NVI), y 8) sin “hipocresía” (vers. 17). Santiago resume todas estas cualidades en el versículo siguiente como “el fruto de justicia”, amonestando que tal fruto solo “se siembra en paz para aquellos que hacen la paz” (vers. 18). Solo el alma en paz con Dios es la huerta fértil, por así decirlo, capaz de producir tal fruto.

Considera: Según Santiago, ¿cuáles son los atributos de la sabiduría verdadera? En contraste, ¿cuáles son los atributos de la sabiduría que asciende de abajo? ¿Cuál es el prerrequisito para recibir la sabiduría verdadera? ¿Cómo cultivamos ese fruto de justicia?

II. El vivo deseo de Dios

(Repasa, con tu clase, Sant. 4:1-10.)

Un trozo del folclore nativo norteamericano cuenta la historia de un hombre que le dijo a su nieto: “Hay dos lobos que pelean dentro del corazón de cada hombre”. Su nieto le preguntó: “¿Cuál ganará?” El abuelo respondió: “El que tú alimentes”.

Santiago también habla de una guerra que sucede en el corazón de cada persona, y pregunta: “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos?” (4:1). “¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos?” (NVI). Y sigue explicando qué alimenta esa guerra: “Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra… ¡Oh gente adúltera! ¿No saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios?” (vers. 2, 4, NVI). Como vimos, Santiago no tiene miedo de usar lenguaje fuerte para destacar su punto. Aquí, acusa al pueblo de Dios de infidelidad espiritual. Han quebrantado su “voto matrimonial” con Dios. ¿Cómo? Por la amistad con el mundo. Nota cómo habla Santiago de ser un amigo del mundo, y no un amante del mundo. Cuando pensamos en adulterio, pensamos en alguien que quebranta su voto matrimonial por medio de sexo ilícito. Pero aquí la advertencia de Santiago contra la amistad del mundo es similar a la advertencia de Jesús contra el adulterio. Uno no necesita tener relaciones con una mujer para cometer adulterio; sencillamente necesita mirarla con lujuria.

Amistarse con el mundo –ansiar sus placeres y abrazar sus valores− es suficiente para romper nuestro voto con Dios. Dios es un esposo amoroso; como nos dice Santiago, “el Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente” (vers. 5). El amor de Dios es un amor de todo o nada: no podemos servirlo a él o ser suyos con un corazón dividido. El pecado del antiguo y adúltero Israel era que “está dividido su corazón” (Ose. 10:2). Curar un corazón dividido es igual ahora que en ese entonces: la gracia de Dios, la que “resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (Sant. 4:6). Y esa gracia otorga mansedumbre al alma rebelde.

Santiago bosqueja cómo su gracia nos da la victoria sobre el corazón dividido, uniéndolo como uno con el corazón del Padre: Se nos dice primero que 1) debemos “someternos a Dios”. Y luego, 2) “resistid al diablo”, y el resultado es que éste huirá (vers. 7). Nota el orden de las cosas, que es muy importante. No se nos dice que debemos resistir hasta que nos rindamos. ¿Por qué? Nos faltan fuerzas para derrotar solos al enemigo. ¿Qué significa “someternos”? Santiago clarifica este proceso punto por punto: 1) “Pecadores, limpiad las manos; y 2) vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (vers. 8); 3) “afligíos”, 4) “y lamentad,” y 5) “llorad” (vers. 9). 6) Humillaos delante del Señor, y él os exaltará” (vers. 10). Manos limpias se refiere a acciones limpias, un corazón limpio a emociones y pensamientos puros. Dios da gracia solo a los humildes, transformando un corazón dividido en uno que no está dividido.

Considera: Santiago habla de una guerra que se libra en el alma de cada ser humano. ¿Qué es esta guerra, y cuál es su causa? ¿Por qué Santiago apunta a las “pasiones” como el autor de esta guerra, y ¿qué se puede hacer acerca de esto? ¿Cómo define Santiago la amistad del mundo? ¿Cuál es el peligro para nuestra vida espiritual el ser amigos del mundo? ¿Por qué Santiago llama adúltero al pueblo de Dios? ¿Qué quiere decir Santiago con “someterse” a Dios y “resistir” al diablo? ¿Por qué es tan importante para el éxito, el orden en que nos ocupamos de estas cosas? ¿Qué función desempeña la humildad en el resultado final?

 

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: Ayuda a los miembros de tu clase a imaginar maneras de aplicar el conocimiento que nos dio Santiago con respecto a la humildad y la sabiduría como estrategias para resolver conflictos en sus propias vidas.

Preguntas de aplicación:

Cada día nos confrontan situaciones, desde las suavemente perturbadoras hasta las realmente catastróficas, que prueban nuestra fidelidad a Dios:

  1. Alguien se cruza delante de nosotros en el tráfico, y luchamos para mantenernos en calma.
  2. Un miembro de la familia amenaza con echarnos por causa de una disputa, y luchamos para mantenernos sin temor y con cortesía.
  3. Alguna vez caemos: nos descargamos y luego lo lamentamos. ¿Cómo podemos evitar ceder a las reacciones que demuestran la “sabiduría terrenal” en cada una de las situaciones?

 

PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Di a los miembros de tu clase que estar preparados de antemano puede ayudarnos a resolver conflictos, o por lo menos, disminuir el daño que hagan cuando sucedan.

Actividad:

Prepara una lista de estrategias para ayudarte a mantener tu fidelidad al amor de Dios en situaciones difíciles que requieren humildad.

¿Cómo pueden también ayudarte las siguientes estrategias?

  1. La oración personal.
  2. Tener un compañero de oración intercesora, comprometido para orar por tu crecimiento y fortaleza espiritual.
  3. Memorizar porciones de la Escritura que puedas recordar cuando tengas situaciones difíciles.
  4. Leer un libro sobre estrategias para la resolución de conflictos, y/o cómo manejar situaciones difíciles.

escuela sabatica

1 comment… add one
  • Me gusta muchisimo esta leccion justo lo que nesecito una reprencion para mi alma,DIOS esta hablando a mi corazon,ahora me puedo ver tal cual soy ,SEÑOR JEHOVA ayudame y ten misericordia de mi,quiero ser salvo por tu gracia pero dame tu ESPIRITU SANTO y me des el don del dominio propio amen.

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