Sábado, Agosto 17
Instruyendo a los discípulos: parte 2
Lee para el estudio de esta semana
Marcos 10; Génesis 1:27; 2:24; Gálatas 4:1, 2; Romanos 6:1-11; Isaías 11:1-16.
Para memorizar
“Porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos” (Mar. 10:45).
El estudio de esta semana cubre Marcos 10, donde se completa la sección especial en la que Jesús instruye a sus discípulos en preparación para la Cruz. Casi la mitad del capítulo tiene que ver con los discípulos mismos, y el resto con asuntos importantes para el discipulado, pero presentados desde la perspectiva de la lente de personas que interactúan con Jesús. Los fariseos vienen y discuten con él sobre el divorcio. Los progenitores traen a sus hijos para que Jesús los bendiga. Un rico pregunta acerca de la vida eterna y un ciego pide la vista.
Este capítulo de Marcos contiene importantes enseñanzas acerca de lo que significa seguir a Jesús, particularmente en lo que se refiere a nuestra vida aquí y ahora: el matrimonio, los hijos, cómo relacionarnos con las riquezas, y el costo y la recompensa de seguirlo. El incidente más destacado de la sección es la curación de un segundo hombre ciego (Mar. 10:46-52, compara con Mar. 8:22-26), que cierra el paréntesis de la sección (Mar. 8:22-10:52) y es una hermosa ilustración tanto del costo de seguir a Jesús como de sus resultados.
Juntas, estas enseñanzas preparan al seguidor de Jesús, tanto a los discípulos de hace dos mil años como a los actuales, para los desafíos que conlleva el discipulado.
Domingo, Agosto 18
El plan de dios para el matrimonio
Lee Marcos 10:1 al 12; y Génesis 1:27 y 2:24. ¿Qué trampa yacía bajo la pregunta de los fariseos acerca del divorcio y qué lecciones enseñó Jesús en su respuesta?
En este pasaje, los fariseos le preguntan a Jesús si es lícito que un hombre se divorcie de su esposa. El divorcio era considerado lícito entre los fariseos. La pregunta fue por qué motivos. La escuela o facción farisaica de Shammai era presumiblemente más restrictiva, ya que solo permitía el divorcio por infecundidad, abandono afectivo o infidelidad. Por su parte, la escuela de Hillel era mucho más indulgente, ya que permitía el divorcio por casi cualquier razón, aunque su proceso para concederlo era mucho más complejo, con la idea de que ello ayudara a frenar las cosas.
Por eso es extraño que hicieran la pregunta genérica de si el divorcio es aceptable. Debajo de esta cuestión estaba la intención de entrampar a Jesús poniéndolo en problemas con Herodes Antipas, el gobernante de la región que estaba al este del Jordán, donde Jesús estaba ahora. Antipas se había divorciado de su esposa y se había casado con Herodías, la esposa de su hermano. Herodes había decapitado a Juan el Bautista por su reprensión contra esta unión ilícita (ver Mat. 14:1-12). Jesús elude la pregunta de ellos interrogándolos acerca de qué enseñó Moisés al respecto. El pasaje que los fariseos citan en respuesta es Deuteronomio 24:1 al 4, que describe un caso particular de segundas nupcias tras el divorcio. Los israelitas ya practicaban el divorcio en los días de Moisés. La ley casuística descrita en Deuteronomio 24 tenía el propósito de proteger a la mujer. Pero, en los días de Jesús, esto fue tergiversado por la escuela de Hillel a fin de hacer que resultara más fácil obtener el divorcio por casi cualquier razón. De ese modo, la ley que tenía el propósito de proteger a la mujer estaba siendo usada para perjudicarla. En lugar de debatir la ley casuística de Deuteronomio 24, Jesús remite a sus interlocutores a Génesis 1 y 2, donde se encuentra el ideal original de Dios para el matrimonio. Él destaca el hecho de que, en el principio, Dios creó un hombre y una mujer (Gén. 1:27), dos individuos. Él combina entonces esta verdad con Génesis 2:24: el hombre deja a sus progenitores y se une a su esposa, y se convierten así ambos en una sola carne. Este concepto de unidad llega a ser la base de la afirmación del vínculo matrimonial por parte de Jesús. Las personas no deberían separar lo que Dios ha unido.
¿Qué podría hacer tu iglesia local para fortalecer el matrimonio en su medio? ¿Cómo ayudas a los matrimonios que ya se han roto?
Lunes, Agosto 19
Jesús y los niños
Lee Marcos 10:13 al 16. ¿Qué hizo Jesús por quienes traían sus hijos a él?
Si bien los hijos eran muy deseados en la antigüedad (particularmente los varones, en una cultura dominada por el elemento masculino), el nacimiento y la niñez no eran sencillos. Sin el cuidado médico moderno, los riesgos para las madres al dar a luz, para los recién nacidos, para los infantes y para los niños eran elevados. Muchas culturas tenían remedios naturales y usaban amuletos para proteger a estos vulnerables individuos contra fuerzas malévolas.
Aunque los niños eran deseados, tenían a la vez un estatus social bajo, ya que estaban sorprendentemente al nivel de los esclavos (Gál. 4:1, 2). En el mundo grecorromano, los niños deformes o no deseados eran abandonados o incluso arrojados a algún río. Los niños varones eran más valorados que las niñas, las que a veces eran abandonadas para que murieran a la intemperie. A veces estos niños eran “rescatados” solo para ser criados y luego vendidos como esclavos.
Los discípulos parecen no haber entendido la enseñanza de Jesús en Marcos 9 acerca de la necesidad de recibir el Reino de Dios como un niño (Mar. 9:33-37). Ahora reprendían a quienes traían niños a Jesús para que los bendijera, tal vez porque pensaban que no tenía tiempo para algo tan poco importante, según ellos.
Se equivocaban. Jesús estaba indignado. A lo largo del Evangelio de Marcos, Jesús tiene algunas reacciones sorprendentes hacia la gente, y es ilustrativo el hecho de que una de las más severas fue dirigida a quienes mantenían a los niños apartados de él.
Él insiste firmemente en que los discípulos no deben interponerse en el camino de los niños. ¿Por qué? Porque el Reino de Dios pertenece a estos, y porque uno debe recibirlo con la actitud de un niño, probablemente en referencia a la confianza simple e implícita en Dios.
“Guardaos de dar una idea distorsionada de Jesús con vuestro carácter falto de cristianismo. No mantengáis a los niños alejados de él con vuestra frialdad y aspereza. No seáis causa de que los niños crean que el cielo no sería lugar placentero si estuvierais en él. No habléis de la religión como de algo que los niños no pueden entender, ni obréis como si no fuera de esperar que aceptaran a Cristo en su niñez. No les deis la falsa impresión de que la religión de Cristo es triste y lóbrega, y de que al acudir al Salvador han de renunciar a cuanto llena la vida de gozo” (Elena de White, El ministerio de curación, p. 22).
¿Cómo puedes revelar mejor el carácter de Jesús a los niños que están a tu alrededor?
Martes, Agosto 20
La mejor inversión
Lee Marcos 10:17 al 31. ¿Qué lecciones cruciales acerca de la fe y del costo del discipulado para cualquier persona, rica o pobre, se revelan aquí?
El abordaje del hombre indica su sinceridad y su respeto hacia Jesús. Corre, se postra ante él y formula la pregunta central para el destino de toda alma: ¿Cuáles son los requerimientos para heredar la vida eterna? Jesús responde remitiéndolo a la segunda tabla del Decálogo. Nuevamente el hombre muestra su idealismo diciendo que él ha guardado todo esto desde su juventud.
Marcos es el único de los cuatro evangelios que destaca el hecho de que Jesús amó al hombre. Hay algo interesante en el idealismo del hombre. Pero Jesús pone a prueba su sinceridad pidiéndole que venda todo lo que tiene y lo siga. El hombre se fue cabizbajo porque tenía muchas posesiones. No estaba, en verdad, guardando los Mandamientos. Quebrantó el primero al colocar algo por encima de Dios en su vida. Sus riquezas eran su ídolo.
Jesús explica luego cuán seductoras son las riquezas y que sería más fácil para un camello pasar por el diminuto orificio de una aguja que para un rico entrar en el Cielo.
Los discípulos están atónitos por las palabras de Jesús y se preguntan quién puede entonces ser salvo. Jesús da la estocada en Marcos 10:27: “Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios”.
Marcos 10:27 parece un hermoso lugar para concluir allí la historia: no puedes alcanzar el Cielo por ti mismo. Necesitas la gracia de Dios para ser salvo.
Pero entonces Pedro se despacha con que él y sus amigos han dejado todo para seguir a Jesús, quien responde que no importa qué ha dejado uno para seguirlo, eso es nada en comparación con lo que recibirá ahora y “en el mundo futuro” (Mar. 10:30, BP).
He aquí el punto: la muerte de Cristo es lo que resuelve el problema de la culpabilidad humana. Además, la gracia de Cristo y su victoria sobre la muerte al resucitar son lo que confiere el poder para obedecer sus mandamientos.
Lee Romanos 6:1 al 11. ¿Cómo revelan estos versículos la realidad de la gracia de Dios en nuestra vida, tanto al justificarnos como al hacernos nuevas personas en él?
Miércoles, Agosto 21
¿Puedes beber mi copa?
Lee Marcos 10:32 al 45. ¿Cómo revelan estos versículos la ignorancia persistente de los discípulos, no solo acerca de la misión de Jesús, sino también sobre lo que significa seguirlo?
Jesús se acerca cada vez más a Jerusalén durante sus viajes y, a medida que avanza, pone delante de sus discípulos lo que sucederá allí. No se trata del escenario que ellos tienen en mente o el que desean escuchar. La precisión de Jesús en cuanto al esquema de su muerte y su resurrección es impactante. Pero, cuando se trata de algo que uno no quiere oír, resulta demasiado fácil ignorarlo.
Esto es aparentemente lo que Jacobo y Juan hacen cuando se acercan a Jesús con un pedido privado. Jesús les pide que sean más concretos, y ellos le responden que quieren sentarse a su derecha y a su izquierda en su gloria. Es fácil criticar su pedido como una búsqueda egocéntrica de posiciones. Pero estos dos hombres se han dedicado al ministerio de Jesús, y sus deseos probablemente no eran de naturaleza completamente egoísta.
Jesús procura ayudarlos a profundizar su comprensión de lo que implica lo que están solicitando. Les pregunta si pueden beber su copa o ser bautizados con su bautismo. Su copa será la del sufrimiento en Getsemaní y en la cruz (compara con Marcos 14:36), mientras que su bautismo será su muerte y sepultura (Mar. 15:33-47), eventos estos que están en paralelo con su bautismo en Marcos 1.
Pero Santiago y Juan no captan el sentido de las palabras de Jesús y responden, con superficialidad, que en efecto pueden. Jesús profetiza entonces que en verdad beberán su copa y serán bautizados con su bautismo. Santiago fue el primero de los apóstoles en morir como mártir (Hech. 12:2). Juan fue el más longevo de los apóstoles y fue enviado al exilio en la isla de Patmos (Apoc. 1:9). Pero Jesús indica que los lugares ocupados en ocasión de la glorificación son establecidos por Dios.
¿Cómo respondieron los otros discípulos a la réplica de Jesús? No demasiado bien. La misma palabra griega, aganakteō, “enojarse, indignarse” –usada en Marcos 10:41 para los discípulos– designa, en Marcos 10:14, el enojo de Jesús ante el intento de mantener a los niños apartados de él.
Jesús reúne entonces a todo el grupo para compartir una de sus más profundas enseñanzas. Les señala que los gobernantes paganos usan el poder para obtener ventajas personales. Pero, en el Reino de Dios, el poder debe siempre ser usado para elevar y bendecir a otros. Jesús está a la cabeza como Rey del Reino de Dios. ¿De qué manera? Al entregar su propia vida en rescate, no precisamente lo que sus seguidores esperaban escuchar.
¿Qué significa como cristiano ser un “siervo” o “servidor” de otros? ¿Cómo manifiestas este principio en tu interacción diaria con otras personas?
Jueves, Agosto 22
“¿Qué quieres que te haga”?
Lee Marcos 10:46 al 52. ¿Cómo reaccionó Bartimeo al saber que Jesús estaba pasando por donde él estaba?
Hasta este punto en el Evangelio de Marcos, Jesús ha estado, con pocas excepciones, pidiendo a la gente que guarde silencio acerca de sus milagros y de quién es él. En el caso de este incidente, mientras está saliendo de Jericó, un hombre ciego que mendiga junto al camino, al escuchar que está pasando por allí Jesús de Nazaret, comienza a gritar: “¡Jesús! ¡Hijo de David! ¡Ten compasión de mí!” (Mar. 10:47). En armonía con el tema revelación/secreto del libro, la multitud asume el papel de quienes piden silencio mientras tratan, insatisfactoriamente, de acallar al ruidoso mendigo.
Pero Bartimeo no se inmuta, y grita aún más fuerte, “Hijo de David! ¡Ten misericordia de mí” (Mar. 10:48). Sus palabras son a la vez una confesión de fe en Jesús como el Mesías y de confianza en que puede sanarlo. El título “Hijo de David” estaba conectado en los días de Jesús con dos conceptos: la restauración de un rey en el trono de Israel (compara con Isa. 11; Jer. 23:5, 6; 33:15; Eze. 34:23, 24; 37:24: Miq. 5:2-4; Zac. 3:8; 6:12), y que este personaje sería un sanador y exorcista.
Jesús se detiene y pide que llamen al hombre ciego. Significativamente, el hombre arroja su capa al acudir a Jesús. En esos días, las personas ciegas estaban en lo más bajo de la sociedad, junto con las viudas y los huérfanos. Eran individuos que estaban por debajo del nivel de subsistencia y en verdadero peligro. La capa constituía la seguridad de aquel hombre. Despojarse de ella significaba que tenía fe en que Jesús lo sanaría.
Jesús nunca decepciona a las personas. Por cierto, en los evangelios, todo aquel que acude a él por ayuda siempre la recibe. Jesús hace la misma pregunta que a Santiago y Juan en Marcos 10:36: “¿Qué quieres que te haga?” (Mar. 10:51). Sin la menor duda, el hombre ciego pide recibir la vista, la que es inmediatamente restaurada por Jesús. El exciego sigue entonces a Jesús en el camino.
Esta historia es la conclusión de la sección de Marcos acerca del discipulado; cierra el paréntesis que fue abierto con la curación de un ciego en Marcos 8:22 al 26. Las dos historias ilustran el hecho de que el discipulado consiste en ver el mundo con nuevos ojos, a veces no claramente al principio, pero siempre siguiendo a Jesús en armonía con su conducción.
¿De qué maneras has clamado a veces: “Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí”? ¿Qué sucedió entonces y qué aprendiste de esta experiencia?
Viernes, Agosto 23
Para estudiar y meditar
Lee los capítulos titulados “Dejad los niños venir a mí” y “Una cosa te falta” en el libro El Deseado de todas las gentes, de Elena de White, pp. 483-494.
“Jesús siempre amó a los niños. Aceptaba su simpatía infantil, y su amor sincero y sin afectación. La agradecida alabanza de sus labios puros era música para sus oídos y refrigeraba su espíritu cuando estaba oprimido por el trato con hombres astutos e hipócritas. Dondequiera que fuera el Salvador, la benignidad de su rostro y sus modales amables y bondadosos le granjeaban el amor y la confianza de los niños” (DTG 483).
“A los que, como el joven príncipe, ocupan altos puestos de confianza y tienen grandes posesiones, puede parecer un sacrificio demasiado grande el renunciar a todo con el fin de seguir a Cristo. Pero esta es la regla de conducta para todos los que quieran llegar a ser sus discípulos. No puede aceptarse algo que sea menos que la obediencia. La entrega del yo es la sustancia de las enseñanzas de Cristo. Con frecuencia es presentada y ordenada en un lenguaje que parece autoritario porque no hay otra manera de salvar al hombre que separándolo de esas cosas que, si las conservase, desmoralizarían todo el ser” (DTG 493).
Preguntas para dialogar:
¿De qué maneras puedes ayudar a los niños y a los jóvenes a estar conectados con Cristo y con la congregación de la iglesia? ¿Por qué es tan importante que hagamos esto?
A menudo escuchamos a algunas personas decir que no les interesa el dinero. Eso no es cierto. A todos les interesa el dinero, y no hay nada de malo en ello. ¿Cuál puede, entonces, ser el problema con el dinero y por qué deberían los cristianos fieles, ya sean pobres o ricos, ser cuidadosos con la manera en que se relacionan con él?
Si Jesús te preguntara “¿Qué quieres que te haga?”, ¿cómo responderías?
Reflexiona en las palabras de Jesús en Marcos 10:43 al 45. ¿Qué significa vivir así? ¿Cómo aprendemos a servir en lugar de ser servidos? ¿Qué significa esto en relación con la manera en que vivimos e interactuamos con otros?




