Lección 7 Edicion Adultos: “El camino a la fe” Para el 12 de agosto de 2017

Cuarto trimestre (julio-septiembre) de 2017

“El camino a la fe”

Lección 7: – Para el sábado 12 de agosto de 2017

 

Sábado 5 de agosto

Lee Para el Estudio de esta Semana: Gálatas 3:21-25; Levítico. 18:5; Romanos 3:9-19; 1 Corintios 9:20; Romanos 3:1, 2; 8:1-4.

Para Memorizar: “Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes” (Gál. 3:22).

LAS PALOMAS MENSAJERAS TIENEN CAPACIDAD para volar centenares de kilómetros por día y llegar a su destino con exactitud asombrosa. No obstante, aun las mejores mensajeras pueden a veces desorientarse y no regresar nunca a su punto de partida. Esto sucedió en Inglaterra, cuando unas veinte mil aves (cuyo valor era de más de seiscientos mil dólares) nunca regresaron a sus palomares. La razón de ello todavía es desconocida.

La mayoría de nosotros hemos estado desorientados o perdidos. Eso nos llenó de temor y de ansiedad; y también pudo llevarnos al pánico.

Lo mismo ocurre en el ámbito espiritual. Aun después de aceptar a Cristo, podemos perdernos, o incluso desorientarnos, hasta el punto de no retornar a Dios.

Sin embargo, la buena noticia es que Dios no nos ha dejado solos. Nos ha dado un mapa del camino de la fe, como se revela en el evangelio, y ese sendero incluye la Ley. Muchos separan la Ley del evangelio; y algunos hasta los ven contradictorios. Esta percepción es equivocada y puede tener consecuencias trágicas. Sin la Ley, no tendríamos evangelio. Es difícil comprender el evangelio sin la Ley.

 

Domingo 6 de agosto:

La ley y la promesa

“¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios?” (Gál. 3:21).

Si los adversarios de Pablo concluían que él consideraba la Ley con desprecio, o si el dar prioridad a las promesas de Dios era un velado desaire a Moisés y la Tora, Pablo hace la pregunta que ellos estaban pensando: “¿Está usted diciendo que la ley contradice las promesas de Dios?” A esto, Pablo responde con un enfático “¡No!” Esa conclusión es imposible, porque Dios no está opuesto a sí mismo. Dios dio las promesas y la Ley. Ambas están de acuerdo, y tienen lugares y funciones diferentes en el plan divino de salvación.

¿Qué ideas equivocadas tenían los adversarios de Pablo acerca del lugar de la Ley? Compara Gálatas 3:21; Levítico 18:5; y Deuteronomio 6:24.

Estas personas creían que la Ley era capaz de darles vida espiritual. Su concepto probablemente eran una interpretación errada de pasajes del Antiguo Testamento tales como Levítico 18:5 y Deuteronomio 6:24, donde la Ley ordena cómo deben vivir los que están dentro del pacto de Dios. La Ley regula la vida dentro del pacto, pero ellos creían que la Ley era la fuente de la relación de una persona con Dios. Sin embargo, la Biblia es clara: la capacidad de “dar vida” la tiene solo Dios y su Espíritu (2 Rey. 5:7; Neh. 9:6; Juan 5:21; Rom. 4:17). La Ley no puede dar vida espiritual a nadie, ni se opone a las promesas de Dios.

Para demostrar la incapacidad de la Ley para dar vida, Pablo escribe, en Gálatas 3:22: “Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes”. En Romanos 3:9 al 19, Pablo hace una lista de versículos extraídos del Antiguo Testamento para mostrar cuán malos somos. Los pasajes no están citados al azar. Comienza con la actitud egoísta que afecta a los corazones humanos, pasa a versículos que describen cuán penetrante es el pecado y, finalmente, cuán universal es.

¿Qué quiere demostrar? Debido a la extensión del pecado y las limitaciones de la Ley, la promesa de vida eterna nos llega solo por medio de la fidelidad de Cristo en nuestro favor.

Aunque la Ley no puede salvarnos, ¿qué grandes beneficios nos da nuestra adhesión a ella? ¿Qué cosas buenas has experimentado en tu propia vida por medio de la obediencia a la ley de Dios?

 

Lunes 7 de agosto:

“Confinados bajo la ley”

En Gálatas 3:23, Pablo dice que “antes que viniese la fe, estábamos confinados [encerrados] bajo la ley”. Pablo se refiere a los creyentes judíos en Galacia, que estaban familiarizados con la Ley, y les habla a ellos en especial desde Gálatas 2:15. Esto se puede ver en el contraste entre “[nosotros] estábamos”, en Gálatas 3:23, y el “[vosotros] sois”, de Gálatas 3:26.

Gálatas 3:23 dice: “Antes que viniese la fe” (en griego dice: “antes de que la fe” viniese). Como Pablo contrasta el lugar de la Ley antes de la venida de Cristo y después de ella (Gál. 3:24), “la fe” es probable que se refiera a Jesús mismo y no a la fe cristiana.

Pablo dice que los judíos estuvieron encerrados “bajo la ley” antes de que viniera Cristo. ¿Qué quiere decir él con “bajo la ley”? Compara Gálatas 3:22 y 23 con Romanos 6:14 y 15; 1 Corintios 9:20; Gálatas 4:4, 5 y 21; y 5:18.

Pablo usa la frase “bajo la ley” doce veces en sus cartas. El contexto sugiere dos connotaciones diferentes:

1. “Bajo la Ley” como un modo alternativo de salvación (Gál. 4:21). Los adversarios trataban de obtener la justicia que da vida por la obediencia, pero Pablo aclaró que esto era imposible (Gál. 3:21, 22). Más tarde, Pablo señalará que al desear estar bajo la Ley, los gálatas estaban rechazando a Cristo (Gál. 5:2-4).

2. “Bajo la Ley” en el sentido de estar bajo su condenación (Rom. 6:14, 15). Como la Ley no puede expiar el pecado, la violación de sus demandas resulta en condenación. Esta es la condición de todos los seres humanos. La Ley actúa como un carcelero, encerrando a todos cuantos la violaron y trajeron sobre sí la sentencia de muerte. Como veremos en la sección de mañana, la palabra ayo [o guardián] (Gál. 3:23, 24) indica que este es el sentido que Pablo le da aquí a la frase “bajo la Ley”.

Una palabra griega relacionada con esta, énnomos, traducida generalmente como “bajo la Ley”, significa “dentro de la Ley”, y se refiere a vivir dentro de las demandas de la Ley por medio de la unión con Cristo (1 Cor. 9:21). Por “las obras de la Ley”, es decir, tratando de guardar la Ley separados de Cristo, es imposible ser justificado, porque solo los que por medio de la fe son justos vivirán (Gál. 3:11). Esta verdad no anula la Ley; solo muestra que la Ley no puede darnos vida eterna.

 

Martes 8 de agosto:

La ley como nuestro “ayo”

Pablo da dos conclusiones acerca de la Ley: 1) la Ley no anula la promesa que Dios hizo (Gál. 3:15-20); 2) la Ley no se opone a la promesa (Gál. 3:21, 22).

Entonces, ¿qué lugar ocupa la Ley? Pablo dice que fue añadida “a causa de las transgresiones” (Gál. 3:19), y amplía la idea con tres palabras diferentes: confinados (vers. 23), encerrados (vers. 23), y ayo [pedagogo, BJ] (vers. 24).

Lee con oración Gálatas 3:19 al 24. ¿Qué dice Pablo acerca de la Ley?

En algunas traducciones modernas se toman los comentarios de Pablo en Gálatas 3:19 en forma negativa. La palabra traducida como “confinados” (vers. 23) significa “guardado”. Aunque se puede usar en un sentido negativo, como “mantener en sujeción” (2 Cor. 11:32), en el Nuevo Testamento es más positivo: “proteger”, o “guardar” (Fil. 4:7; 1 Ped. 1:5). Lo mismo ocurre con la palabra “encerrados” (Gál. 3:23). Puede ser traducida como “cerrar” (Gén. 20:18), “encerrar” (Éxo. 14:3; Jos. 6:1; Jer. 13:19; Luc. 5:6), o “sujetar” (Rom. 11:32). Estos ejemplos sugieren que, según el contexto, puede tener connotaciones positivas o negativas.

¿Qué beneficios ofreció la Ley (moral y ceremonial) a los hijos de Israel? Rom. 3:1, 2; Deut. 7:12-14; Lev. 18:20-30.

Pablo habla de la Ley en términos negativos (Rom. 7:6; Gál. 2:19), pero también lo hace en forma positiva (ver Rom. 7:12, 14; 8:3, 4; 13:8). La Ley no fue una maldición para Israel sino una bendición. Aunque su sistema de sacrificios no podía eliminar el pecado, señalaba al Mesías que podía hacerlo, y sus leyes guiaban y protegían a Israel de muchos de los vicios de sus vecinos. Por los comentarios positivos que hace Pablo de la Ley en otros pasajes, es un error entender que sus comentarios aquí son negativos.

Piensa en algo bueno que se usa mal. Por ejemplo, una droga creada para tratar una enfermedad, alguien puede usarla para drogarse. ¿Qué ejemplos de este principio has visto en tu vida? ¿De qué manera el conocer algo bueno que puede ser mal usado nos ayuda a comprender lo que Pablo dice aquí?

 

Miércoles 9 de agosto:

La ley como nuestra guía

En Gálatas 3:23, Pablo describe la Ley como una fuerza protectora. ¿Con qué la compara en el versículo 24, y qué significa eso?

La palabra traducida como “ayo” proviene de la palabra griega paidagogós. Algunas versiones la traducen como “guía” (NVI), o “pedagogo” (BJ), pero una sola palabra no puede abarcar todo su contenido. En la sociedad romana, el paidagogós era un esclavo que tenía autoridad sobre los hijos del amo, desde los seis años hasta que llegaban a la madurez. Además de atender las necesidades físicas de ellos, les proveía la comida y la ropa, y los protegía de cualquier daño. También era responsable de que los hijos de su amo fueran a la escuela e hicieran sus tareas. Además, se esperaba que no solo practicara virtudes morales, sino también que los niños aprendieran y practicaran esas virtudes.

Aunque algunos pedagogos sin duda eran buenos con sus protegidos y ellos los querían, la descripción dominante de ellos en la literatura antigua era la de personas que actuaban con gran rigor. Se aseguraban la obediencia no solo con severas amenazas y reprimendas, sino también con latigazos y palazos.

La descripción que hace Pablo de la Ley como un ayo, o pedagogo, clarifica el lugar que tiene la Ley. La Ley fue dada para señalar el pecado y proveer instrucción. Esta tarea significa que la Ley también tiene un aspecto negativo, porque nos reprende y condena como pecadores. No obstante, Dios usa aun este aspecto “negativo” para nuestro beneficio, porque la condenación que la Ley nos produce es la que nos impulsa hacia Cristo. De este modo, la Ley y el evangelio no son contradictorios. Dios los instituyó con el fin de que actuaran juntos para nuestra salvación.

“El Espíritu Santo está hablando especialmente de la Ley moral en este texto (Gál. 3:24), mediante el apóstol. La Ley nos revela el pecado y nos hace sentir nuestra necesidad de Cristo, y de acudir a él en procura de perdón y paz, mediante el arrepentimiento ante Dios y la fe en nuestro Señor Jesucristo” (MS 1: 275).

¿Cuándo fue la última vez que comparaste tus actos, tus palabras y tus pensamientos con la Ley; no solo con la letra de la Ley sino también con su espíritu (Mat. 5:28; Rom. 7:6)? ¿Cuán bien te encuentras?

 

Jueves 10 de agosto:

La ley y el creyente (Gál. 3:25)

Muchos han interpretado el comentario de Pablo en Gálatas 3:25 como un abandono total de la Ley. Esto no tiene lógica, por los comentarios positivos de Pablo acerca de la Ley en otras partes de la Biblia.

Entonces, ¿qué quiere decir él?

Primero, ya no estamos bajo la condenación de la Ley (Rom. 8:3). Estamos en Cristo y gozamos del privilegio de estar bajo la gracia (Rom. 6:14, 15). Eso nos da la libertad de servir a Cristo de todo corazón, sin temor de ser condenados por errores que podamos cometer en el proceso. Esto es la verdadera libertad en el evangelio, que es algo muy diferente de no tener ya que obedecer la Ley, que es lo que algunas personas pretenden que es la “libertad” en Cristo. Pero, la desobediencia a la Ley es pecado, y el pecado es cualquier otra cosa pero no libertad (Juan 8:34).

Lee Romanos 8:1 al 3. ¿Qué significa ya no estar condenados por la Ley? ¿Cómo debería impactar esta maravillosa verdad en la forma en que vivimos?

Como resultado de ser perdonados por medio de Cristo, nuestra relación con la Ley ahora es diferente. Somos llamados a vivir una vida que le agrade (1 Tes. 4:1); Pablo se refiere a esto como andar en el Espíritu (Gál. 5:18). Esto no significa que la Ley moral ya no es aplicable: ese nunca fue el problema. ¿Cómo podría serlo cuando vimos claramente que la Ley define el pecado?

En cambio, por cuanto la Ley es una transcripción del carácter de Dios, al obedecer la Ley reflejamos su carácter. Pero, es más, no seguimos solo un conjunto de reglas sino el ejemplo de Jesús, quien hace por nosotros lo que la ley misma no puede hacer: él escribe la Ley en nuestros corazones (Heb. 8:10) y hace posible que las demandas de la Ley sean cumplidas en nosotros (Rom. 8:4). Es decir, por medio de nuestra relación con Jesús, tenemos el poder de obedecer la Ley como nunca antes.

Lee Romanos 8:4. ¿Qué quiere decir Pablo aquí? ¿Cómo se manifiesta esta promesa en tu propia vida? Al mismo tiempo, aunque hayas experimentado cambios positivos, ¿por qué la salvación siempre está basada en lo que Cristo ha hecho por nosotros y en ninguna otra cosa?

 

Viernes 11 de agosto

Para Estudiar y Meditar:

“Se me pregunta acerca de la ley en Gálatas. ¿Cuál Ley es el ayo para llevarnos a Cristo? Contesto: Ambas, la ceremonial y el código moral de los Diez Mandamientos.

“Cristo fue el fundamento de todo el sistema judío. La muerte de Abel fue una consecuencia de no haber aceptado Caín el plan de Dios en la escuela de la obediencia, para ser salvado por la sangre de Jesucristo, simbolizada por las ofrendas de sacrificios que señalaban a Cristo. Caín rehusó la efusión de sangre que simbolizaba la sangre de Cristo, que había de ser derramada por el mundo. Toda esa ceremonia fue preparada por Dios, y Cristo vino a ser el fundamento de todo el sistema. Este es el comienzo de la obra de la Ley como el ayo que lleva a los instrumentos humanos pecaminosos a considerar a Cristo como el fundamento de todo el sistema judío.

“Todos los que servían en relación con el Santuario eran educados constantemente acerca de la intervención de Cristo en favor de la raza humana. Este servicio tenía el propósito de crear, en cada corazón, amor por la ley de Dios, que es la ley del Reino divino” (MS 1: 274).

Preguntas para Dialogar:

  1. A menudo luchamos con la pregunta acerca de cómo podemos vencer el pecado en nuestra vida. ¿Qué promesas tenemos en la Biblia acerca de la victoria sobre el pecado? ¿Cómo podemos vivir para ayudar a que estas promesas sean reales? Al mismo tiempo, ¿por qué debemos ser cuidadosos de asegurarnos de que ponemos toda nuestra esperanza de salvación, no en cualesquier victoria que obtengamos, sino en la victoria de Cristo por nosotros?
  2. Con frecuencia escuchamos a cristianos que afirman que la Ley ha sido eliminada. Por supuesto, estos mismos cristianos hablarán en contra del pecado, lo que significa que realmente no quieren decir que la Ley está eliminada. En realidad, ¿qué quieren decir cuando hacen la primera afirmación? (Indicio: ¿En el contexto de qué Mandamiento suele surgir esa afirmación?)

Resumen: La Ley fue dada para señalar a los pecadores la necesidad que tienen de Cristo. Como un guardián, proporciona instrucciones acerca de Dios y protege del mal. Pero, como un guardián muy estricto, también nos señala nuestra pecaminosidad y trae condenación. Cristo nos libera de la condenación de la Ley y escribe esa Ley en nuestros corazones.

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