Lección 13 Edición Maestros – El triunfo del amor de Dios – Sábado 29 Junio

EL SÁBADO ENSEÑARÉ

Introducción:

La lección de esta semana concluye nuestro estudio destacando los acontecimientos finales de la guerra cósmica entre Dios y Satanás. Entre los acontecimientos notables que ocurren durante la culminación del Gran Conflicto, están: (1) el tiempo de angustia; (2) la segunda venida de Jesús; (3) el juicio ejecutivo en el Cielo durante el Milenio, con una sinopsis de los acontecimientos de la Tierra y el Cielo en ese tiempo; y (4) la restauración de todas las cosas por la eternidad. La Biblia promete que el Gran Conflicto terminará con la victoria de Dios. Las Escrituras nos llaman a confiar en Dios, a participar con él en la salvación del mayor número posible de almas y a compartir su victoria pasada (la Cruz), presente (la salvación individual y de la iglesia) y futura (final, definitiva y cósmica).

Temática de la lección:

El estudio de esta semana se centra en cuatro temas conexos:

1. Dios mismo sostendrá y protegerá a su pueblo durante los momentos más brutales de la batalla final del Gran Conflicto.

2. El Gran Conflicto terminará con la victoria de Dios sobre el diablo, sobre el mal y el pecado, y sobre el sufrimiento y la muerte. Esta triple victoria está asegurada, porque ya ha sido garantizada por Cristo mediante su muerte y su resurrección.

3. Compartimos la victoria de Dios cuando la aceptamos por fe y permitimos que el Espíritu Santo la lleve a cabo en nosotros.

4. La victoria de Dios culminará en la segunda venida de Jesús, en el juicio milenario y en la restauración de todas las cosas.

 

COMENTARIO

El fin del tiempo de gracia

El fin del tiempo de gracia es un tema que a menudo provoca miedo en muchas personas. El tiempo de gracia se cierra para cada persona con su muerte; es decir, la ventana de oportunidad para que una persona responda a la gracia de Dios se ha cerrado con la muerte. Su actitud hacia la gracia revelada de Dios tendrá consecuencias eternas. Dios es justo y tratará el caso de cada persona según la luz que haya recibido; pero nuestra respuesta individual definitivamente importa.

Sin embargo, los adventistas entienden, basándose en las Escrituras, que aparte del cierre de su período de gracia al morir cada persona, habrá un momento en la historia del Gran Conflicto en que Dios declarará que ha terminado el tiempo en que la gente puede aceptar su gracia perdonadora para ser salva. Ese momento será el punto sin retorno, y nadie será salvo más allá de ese tiempo. El mundo entonces vivirá bajo el pronunciamiento registrado en el libro de Apocalipsis: “El que es injusto, sea injusto todavía; el que es impuro, sea impuro todavía; el que es justo, practique la justicia todavía, y el que es santo, santifíquese más todavía” (Apoc. 22:11, RVR 95). Verdaderamente preocupados por su salvación, muchos cristianos y adventistas se acen preguntas como: ¿Y si el momento del fin del tiempo de gracia me toma desprevenido? ¿Y si no estoy completamente preparado en ese momento?

 

Aquí es importante aclarar dos cuestiones.

En primer lugar, el fin del tiempo de gracia es real, y ocurrirá. Los engaños, las intrigas y los males del diablo no continuarán para siempre. El pecado, el sufrimiento y la muerte no prevalecerán eternamente. Eternizar al diablo, el mal y la muerte significaría que Dios no es un Dios de amor y justicia. Pero porque lo es, pondrá fin a las fuentes del mal y sus fuerzas. Dios ha esperado pacientemente a los seres humanos y les ha dado todas las oportunidades para que pongan a prueba sus promesas, con el propósito de que lleguen a conocerlo, y para que vuelvan a él y a su reino de gracia. ¡Cuánto le hubiera gustado a Dios que toda la humanidad aceptara su evangelio! Pero habrá un momento en que Dios deberá decir: “Basta, se acabó”.

En segundo lugar, Dios no retirará de su pueblo el don de la gracia sustentadora, pese a que su misericordia y su gracia perdonadora se retirarán de los impenitentes al final del tiempo de prueba. Este punto es muy importante: el fin del tiempo de gracia no implica que el amor y la gracia de Dios por la humanidad hayan alcanzado sus límites o que se hayan consumido. Dios nunca deja de ser el Dios de amor, gracia y justicia descrito en la Biblia. Por esta razón, no habrá nadie, después de que termine el tiempo de gracia, que haya querido sinceramente recibir la gracia de Dios y que haya respondido con fe a la misericordia de Dios, a quien Dios le diga: “Lo siento, demasiado tarde; me encantaría haberte salvado, pero el período de gracia ha terminado”.

El cierre del período de prueba por parte de Dios será su confirmación de que cada persona ha tomado la decisión final sobre su gracia y su Reino. En un momento futuro de la historia, el escenario histórico del mundo será tal que todos los habitantes de la Tierra tomarán esta decisión final y se pondrán de parte de Dios o de Satanás. Sin embargo, esa decisión no se tomará bajo el impulso del momento. Más bien, la decisión de cada persona para la eternidad se tomará sobre la base de su libre albedrío, y con plena conciencia de sus consecuencias. Al igual que los reinos de Israel y Judá cuando rechazaron el pacto de Dios y al Mesías, algunos decidirán que no querrán estar con el Dios de la Biblia. Otros estarán de acuerdo con la mentira de Lucifer de que son dioses e inmortales; no les agrada la idea de estar con Dios en su Reino. A Dios le entristecen estas decisiones inalterables; él les ofreció todas las pruebas y el amor necesarios para salvarlos, pero respetará su decisión final. Sin embargo, habrá otros que decidirán aceptar la gracia de Dios porque lo aman y quieren permanecer con él para siempre.

Por otra parte, el fin del tiempo de gracia no implica que, después de ese momento, el pueblo fiel de Dios se quedará sin su presencia, gracia y justicia que lo cubran. Cristo nos aseguró que estará con nosotros “todos los días, hasta el fin del mundo” (Mat. 28:20). El poder del Espíritu Santo, que recibiremos a fin de capacitarnos para dar el fuerte clamor, no nos será quitado. Todo el pueblo de Dios, desde Adán y Abel hasta Abraham y Moisés, desde David e Isaías hasta Pablo y el último cristiano sellado antes de que se cierre el tiempo de gracia, se salvará exclusivamente por la justicia y la mediación de Cristo, mediante la fe. Por lo tanto, no es bíblica la idea de que algunos cristianos del tiempo del fin resistirán por sus propios méritos y poder.

 

El Cielo nuevo y la Tierra Nueva según la Biblia

Los cristianos generalmente hablan y cantan acerca del Cielo como el lugar de su destino final y descanso eterno. Sin embargo, debemos preservar la comprensión bíblica del Cielo y cuidarnos de no caer en cosmovisiones paganas o filosóficas acerca del Paraíso. Según muchas cosmovisiones, como las filosofías griega, hindú o budista, el Cielo es una supuesta esfera trascendente, atemporal y sin espacio a la que solo podría llegar un alma humana incorpórea.

Como resultado de la influencia de la filosofía griega, la mayoría de los cristianos actuales creen en la inmortalidad del alma y en un Cielo espiritual, no material. Estos cristianos no se dan cuenta de que estos conceptos filosóficos crean contradicciones irreconciliables. Por un lado, los cristianos tradicionales creen que al morir el alma inmortal va a un reino trascendente, sin tiempo ni espacio, llamado infierno o Cielo. Por otro lado, estos mismos cristianos creen en la clarísima enseñanza bíblica de la resurrección del cuerpo. Sin embargo, no se dan cuenta de que la inmortalidad del alma y la resurrección del cuerpo son totalmente incompatibles y generan muchas inconsistencias.

Si nuestra alma es inmortal y está en el Cielo con Dios, ¿por qué resucitar el cuerpo? En esas circunstancias, la resurrección del cuerpo implicaría que el alma abandonaría el reino espiritual del Cielo y volvería a entrar en la esfera material, temporal y espacial. Aun así, si solamente el alma es inmortal, cabe preguntarse si la resurrección del cuerpo será permanente. El cuerpo ¿será eterno ahora también?

Las enseñanzas bíblicas acerca de la naturaleza humana y la resurrección eliminan todas estas incoherencias y problemas. En primer lugar, la enseñanza bíblica de la naturaleza humana integral indica que los seres humanos no poseen un alma inmortal, sino que son seres vivos indivisibles e integrados. En su venida, Jesús resucitará al ser humano completo. En segundo lugar, la enseñanza bíblica de la naturaleza de la humanidad rechaza el dualismo griego y su concepto de que el Cielo es una esfera divina trascendente, sin tiempo ni espacio.

Según la Biblia, al morir, nuestro ser no se divide. No sobrevivimos como alma que transita, plenamente consciente, a un estado de trascendencia más allá del universo creado. Cuando morimos, todo nuestro ser muere. Sin embargo, cuando Cristo regrese, resucitará todo nuestro ser y nos dará la bienvenida a su Reino real, histórico, temporal y espacial. Sí, en la segunda venida de Cristo viajaremos con él al Trono de Dios, al Santuario celestial, en algún lugar del centro del universo. Pero ese viaje tendrá lugar en el universo temporal y espacial, lo que significa que viajaremos en el espacio y el tiempo. Nunca iremos más allá del universo. De hecho, ningún ser creado jamás será trascendente, porque solo Dios es trascendente o está más allá del universo creado. Querer alcanzar lo trascendente es querer ser Dios.

El juicio durante el Milenio en el Cielo también será un acontecimiento histórico que tendrá lugar, en el espacio y en el tiempo, en el Santuario celestial de Dios ante su Trono, que también está situado en un lugar central del universo. Después de ese juicio, regresaremos a la Tierra. Después del juicio ejecutivo de Dios contra el diablo y el resto de los rebeldes, Dios restaurará nuestro planeta a su belleza y perfección originales. La nueva Tierra será nuestro hogar. Allí viviremos como originalmente deberíamos haber vivido antes de la Caída: disfrutando el aroma de las flores, cultivando un jardín, estudiando una hoja, jugando con un león, conociendo e interactuando con los redimidos de todas las edades, y también con ángeles y otros seres creados. Más aún, disfrutaremos del privilegio de la comunión cara a cara con Dios: lo adoraremos en persona. La Tierra y el universo se reconciliarán, y volverán a la armonía y la unidad que existían antes de la Caída. Cuando el Gran Conflicto finalmente termine y el pecado sea eliminado de una vez por todas, la nueva Tierra (renovada) se integrará con el Cielo, y entonces se hará realidad la más preciosa de las promesas bíblicas: una nueva Tierra y un nuevo Cielo.

 

APLICACIÓN A LA VIDA

¿Hay adventistas en tu congregación que temen hablar de los acontecimientos del tiempo del fin? ¿Eres uno de ellos? ¿Cómo podrías ayudarlos a superar este miedo? ¿Cómo podrían tú y tu comunidad adventista comunicar nuestro mensaje bíblico como una buena noticia, y no como una versión deformada, producida por Hollywood, de una película de terror posapocalíptica? Por otro lado, ¿cuál es la mejor manera de presentar con realismo muchos de los aspectos más oscuros del Gran Conflicto, como la persecución religiosa y el tiempo de angustia?

1. La gente de tu cultura ¿cree en el retorno de alguna divinidad o de un gran gurú? ¿Qué nos dice esta creencia acerca de la esperanza de la humanidad en el regreso de un salvador del “más allá”? ¿Cómo podrías compartir la esperanza de la segunda venida de Jesucristo con ese público? ¿Qué puntos destacarías?

2. Algunos cristianos y personas seculares creen que la segunda venida de Cristo es meramente un símbolo de una profunda transformación moral del individuo humano o de la sociedad. ¿Cómo podrías explicar a esas personas que la venida de Cristo será un acontecimiento literal, visible universalmente y audible, en el que Jesús mismo entrará en nuestra historia, tiempo y espacio personalmente?

3. ¿Qué piensa la gente de tu cultura respecto del Cielo? ¿Cuál es el problema con su visión del Cielo, en comparación con las Escrituras? ¿Cómo podrías compartir con ellos la descripción bíblica del Cielo? ¿Qué aspectos de la visión bíblica del Cielo serían especialmente atractivos para la gente de tu cultura?

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