Lección 10 Edición Adultos – Misión en favor de los no alcanzados: 1ra parte – Sábado 09 Diciembre

Sabado, Deciembre 02

Lee para el estudio de esta semana

Hechos 17; 1 Corintios 2:2; Romanos 1:18-25.

Para memorizar
“El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, que es Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas” (Hech. 17:24).

Al describir lo que Pablo hizo en Atenas, Lucas escribió: “Así, razonaba en la sinagoga con los judíos y con otros piadosos, y en la plaza cada día con los que concurrían” (Hech. 17:17). Naturalmente, Pablo habría estado más cómodo trabajando entre los judíos, su propia carne y sangre. Pero el apóstol se negó a conformarse con trabajar únicamente entre los suyos. Había sido llamado a alcanzar a otros también. O Pablo podría haber trabajado solo con los gentiles “temerosos de Dios”, cuya visión del mundo ya había experimentado un cambio sustancial. Estos tenían una base bíblica sobre la que Pablo podía construir, aunque todavía necesitaran conocer al Dios a quien “temían”: Jesús, el Mesías.

Pero, no. Mientras estuvo en Atenas, una ciudad famosa por su filosofía, Pablo trató de llegar a la gente de allí también, que tenía un trasfondo y una cosmovisión radicalmente diferentes de la de los hebreos y su historia sagrada, que constituía el fundamento de la fe que Pablo quería enseñar a los atenienses. ¿Cómo trató Pablo de llegar a esa gente y qué podemos aprender de sus intentos?

 

Domingo, Deciembre 03

Un Hebreo en Atenas

Lee Hechos 17:1 al 16. ¿Cómo terminó Pablo en Atenas y cómo respondió a lo que encontró allí?

La ciudad de Atenas estaba “llena de ídolos” (Hech. 17:16). Como Pablo conocía la historia de su propio pueblo y sus tendencias a la idolatría (a pesar de las interminables advertencias), estaba molesto por todos los ídolos que también encontró en Atenas. Sin duda, Pablo estaba motivado por la compasión hacia los atenienses, que morirían en sus pecados si no llegaban a conocer al Dios verdadero.

En la actualidad, nuestras ciudades siguen llenas de ídolos, aunque sean menos evidentes que los que vio Pablo. Y, por desgracia, muchos creyentes pueden pasearse tranquilamente por una ciudad sin reaccionar en lo más mínimo ante sus ídolos. Sin embargo, Pablo tenía suficiente sintonía con el Espíritu Santo como para responder. A diferencia de otros creyentes que aún no comprendían que el evangelio es para todo el mundo, Pablo sabía que Dios quería que los atenienses se salvaran junto con todos los demás. Comprendía que el concepto de misión global consistía en llevar el evangelio a los grupos de personas no alcanzadas de ninguna forma, incluyendo a los paganos idólatras, así como a los filósofos que atestaban las calles de Atenas.

Por lo tanto, Pablo frecuentaba el mercado, donde se encontraba esta gente. Podríamos decir que formó el primer Centro de Estudios de Misión Global, donde utilizó el mercado con el fin de estudiar y probar métodos para llegar al corazón y la mente de esos paganos.

Pablo sabía que no podía acercarse a los atenienses de la misma manera que se acercaba a los judíos o incluso a los gentiles temerosos de Dios. Eran personas cuyo punto de partida no era el Dios de Israel ni las obras que había manifestado en medio de la nación de Israel. Por más que estos conceptos y creencias fueran esenciales para los judíos e incluso para los gentiles temerosos de Dios, no significaban nada para la gente que Pablo encontraba en el mercado ateniense. Por lo tanto, se necesitaba una estrategia totalmente nueva.

En la actualidad, a menudo tratamos de llegar a personas cuyo trasfondo no tiene nada en común con lo que se ha dado en llamar “la herencia judeocristiana”. De allí que, como Pablo, tengamos que adaptarnos. Un abordaje que podría funcionar bien, por ejemplo, en Quito, podría ser inútil en Bangkok.

¿Qué tipo de ídolos adora la gente en tu sociedad y cómo puedes abrirles los ojos para que vean lo inútil que es todo eso?

 

Lunes, Deciembre 04

Pablo en el Areópago

Sin importar dónde estuviera, como Dios lo había comisionado, Pablo predicaba el evangelio. Y eso es exactamente lo que trató de hacer en Atenas.

Lee Hechos 17:18 al 21. ¿Cómo reaccionaron los paganos de la plaza ante las palabras y las preguntas de Pablo?

Es evidente que, con sus “dioses extraños”, Pablo impresionó a la gente del mercado (Hech. 17:18), por lo que lo llevaron al Areópago, una parte de la ciudad donde se dirimían asuntos legales y religiosos; aunque al parecer Pablo no enfrentó ningún tipo de juicio legal. Por lo visto, querían escucharlo a él y su “nueva doctrina” (Hech. 17:19). Sería difícil ignorar a alguien con la elocuencia, la pasión y la inteligencia de Pablo, aunque promoviera ideas que a aquella gente le parecían muy extrañas.

Hechos 17:21 dice que los atenienses no hacían más que hablar y escuchar sobre las últimas ideas. ¿Lucas los estaba acusando de perezosos? Probablemente, no. Lo más probable es que señalara que eran pensadores y polemistas experimentados. Al fin y al cabo, la sociedad griega generó pensadores como Sócrates, Platón y Aristóteles, filósofos cuya influencia ha llegado hasta nuestros días. Atenas había sido considerada durante siglos el centro del pensamiento intelectual y filosófico. Aunque algunos de estos pensadores no eran ateos, desde luego no en el sentido en que hoy concebimos el ateísmo, muchas de sus ideas filosóficas diferían radicalmente de las enseñanzas del cristianismo. Es difícil, por ejemplo, encontrar en la filosofía de los epicúreos y los estoicos un lugar para algo como un Mesías resucitado.

En Atenas, Pablo había esperado que el Espíritu Santo pudiera utilizar sus conocimientos y sus habilidades oratorias, que había adquirido en su educación con Gamaliel. Pero, en realidad, fue la educación de Pablo en las calles de Atenas lo que el Espíritu Santo pudo utilizar aún más. “Sus más sabios oyentes estaban asombrados al escuchar su razonamiento. Demostró que estaba familiarizado con sus obras de arte, su literatura y su religión” (Elena de White, Los hechos de los apóstoles, p. 195).

Después de la experiencia de Pablo en Atenas con estos paganos y filósofos, escribió a los corintios: “Me propuse no saber nada entre ustedes sino a Jesucristo, y a él crucificado” (1 Cor. 2:2). ¿Qué lección podemos encontrar aquí acerca de que Cristo debe ocupar un lugar central en nuestro mensaje, sin importar a quiénes les estemos predicando?

 

Martes, Deciembre 05

Pablo y el Dios desconocido

Fíjate que Pablo no menospreció la falsa religión ni los falsos dioses de los atenienses. Recogió todos los puntos positivos que pudo encontrar, aunque fuesen pocos, y los aprovechó.

Lee Hechos 17:22 y 23. ¿Qué estaba haciendo Pablo aquí en su intento de alcanzar a estas personas con el evangelio?

“Atenienses, en todo los veo muy religiosos” (Hech. 17:22). Pablo estaba elogiando a los paganos. Su religión era errónea en todos los sentidos; sin embargo, Pablo elogió su devoción a ella, porque la devoción incluso a una espiritualidad errónea es más encomiable que no tener ningún interés espiritual.

Pablo continuó: “Porque al pasar y observar los monumentos de su culto…” (Hech. 17:23). Al describir su propio estudio de la religión ateniense, Pablo comunicó una actitud respetuosa hacia la gente. No se precipitaba como un autoproclamado experto con todas las respuestas sobre cómo tenía que cambiar la gente. En realidad, sí era un experto y tenía las respuestas que la gente necesitaba. Pero no se presentó de ese modo, pues de lo contrario lo habrían rechazado de plano. En cambio, lo percibieron como alguien que se preocupaba por la gente y deseaba su bien.

Al comentar la inscripción “Al Dios desconocido” (Hech. 17:23), Pablo aprovechó lo que podía considerarse un terreno común. Creían en Dios (en muchos dioses, en realidad), lo cual era un gran comienzo (algunos de aquel entonces no creían), y podía abrir el camino a una conversación más profunda. No se burló de la idea negativa de un altar a un dios desconocido, sino que apreció y admiró a un pueblo que se preocupaba lo suficiente por las cosas espirituales como para hacer el esfuerzo y el gasto de adorar algo que ni siquiera conocían, por si les faltaba algo.

¿Estaban equivocados? Por supuesto, pero eso tenía solución. Lo importante al principio era que fueran devotos en lo que sí entendían. Pablo reconoció que eso era material con el que el Espíritu Santo podía trabajar.

Pablo había encontrado un tema de conversación que despertaría el interés de ellos.

¿Qué puentes y puntos de contacto se te ocurren que abrirían oportunidades para una conversación más profunda con otras personas con las que entras en contacto?

 

Miercoles, Deciembre 06

Cómo presentar a un nuevo Dios

Una vez que Pablo hubo captado la atención de los pensadores de Atenas, dirigió a su audiencia al Dios del Cielo.

Lee Hechos 17:24 al 27. ¿Qué método adoptó Pablo aquí en un intento de llegar a estas personas?

Para un pueblo que se preocupaba lo suficiente por las cosas espirituales como para construir un altar a un dios desconocido, las palabras de Pablo eran intrigantes: un Dios creador que no vive en un templo no necesita nada de los humanos, sino que él suple las necesidades humanas. Para una cultura impregnada de mitología griega, en la que los dioses eran impredecibles, egocéntricos y crueles, la idea de un Dios como el que describía Pablo era un pensamiento maravillosamente intrigante. Y los hombres del Areópago dieron sus primeros pasos hacia un Dios de amor.

El hecho es que este Dios, al que no conocían, ¡se daba a conocer! De hecho, también deseaba que lo conocieran.

Es probable que Pablo haya compartido más conceptos en el Areópago que las pocas palabras que Lucas registró en esta historia. Parece razonable, por cuestiones de espacio, que Lucas se limitara a resumir el discurso de Pablo. Si eso es cierto, entonces probablemente Pablo haya desarrollado en detalle cada uno de los conceptos que hemos leído hasta ahora. Entonces, desglosemos el discurso de Pablo en conceptos:

Primeramente Pablo elogió su actual percepción espiritual y su sinceridad.
Luego, mostró que había estudiado sus creencias y que había encontrado algunas cosas que respetaba entre lo que había aprendido.
A continuación, les habló de una cosa en particular que había descubierto en el estudio de su religión y que ellos admitían que no entendían.
Después de eso, compartió el aspecto de Dios que sabía que necesitaban desesperadamente, que es el hecho de que Dios existe, y que los amaba y no estaba lejos.
Por último, al final de su discurso, Pablo pasó a advertirles lo que significa rechazar el conocimiento de este Dios que aún no conocían.

Pablo los llevó tan lejos como pudo, según lo que sabía que ellos creían. Si pudo guiarlos hasta allí, su progreso fue importante.

Presta atención a la apelación de Pablo al mundo creado y a Dios como Creador (ver también Rom. 1:18-25). ¿Por qué es este un buen método con la mayoría de la gente, al menos para empezar? ¿Qué tiene el mundo creado que señala a Dios con tanta fuerza?

 

Jueves, Deciembre 07

Cruzar la linea

Lee Hechos 17:24 al 34. ¿Cómo continúa Pablo su testimonio?

También es interesante señalar que Pablo citó a algunos de los autores atenienses que habían escrito algo bastante cercano a la verdad bíblica, lo que le brindó a Pablo la oportunidad de llevar a sus oyentes un paso más adelante. Es decir, utilizó su familiaridad con las creencias de ellos para buscar un terreno común y así llevarlos un paso más allá. No cabe duda: al tratar de alcanzar a otros, el hecho de estar familiarizados con lo que creen y buscar puntos en común puede ser un método poderoso para alcanzar a la gente.

Observa también que Pablo utiliza estos puntos de coincidencia con ellos para luego llegar adonde él quería: la resurrección de Jesús y la esperanza que ofrecía a todos. Lucas describe las reacciones a las últimas palabras de Pablo sobre la resurrección. Algunos se burlaron de la idea; otros dijeron que querían que Pablo les volviera a hablar del asunto; y algunos creyeron. Lo clave en esta historia, en el marco de nuestro estudio, es que todos ellos realmente habían escuchado. Y esa era la esperanza de Pablo desde el principio.

Sabemos que algunos rechazarán el evangelio, pero debemos hacer todo lo posible para asegurarnos de que, antes de que lo rechacen, entiendan lo que están rechazando. Pablo, con su método de trabajo entre los atenienses y su uso estratégico de lo que había estudiado y aprendido de ellos, se aseguró de que oyeran, con la mente abierta, que existía un Dios al que no conocían pero que los había creado. Este Dios los amaba y quería darse a conocer. Había sido misericordioso con ellos, a pesar de su ignorancia. Pero se acercaba el día del Juicio Final. Y, si todo esto sonaba demasiado increíble, había pruebas verificables de ello en la resurrección de Cristo.

Ahora que la gente realmente había escuchado y comprendido el mensaje, tenía que decidir personalmente si lo rechazaría de plano o investigaría más a fondo. Y algunos investigaron más y se convirtieron en seguidores de Jesús (Hech. 17:34).

Desafío: En oración, pide a Dios que te guíe específicamente para saber cuál es la mejor manera de testificar a alguien que conoces.

Desafío avanzado: Explora las redes sociales como un posible “Areópago”, para que presentes el evangelio a los no creyentes con la claridad y la discreción de Pablo.

Viernes, Deciembre 08

Para estudiar y meditar

Una de las principales conclusiones de la narración de la experiencia de Pablo en el Areópago es su estudio en el lugar de los hechos de cómo abordar a un grupo de incrédulos no alcanzados, que se tradujo en un pequeño grupo de creyentes en Atenas.

“Las palabras del apóstol y la descripción de su actitud y del ambiente que lo rodeaba, como los traza la Pluma inspirada, habían de transmitirse a todas las generaciones venideras como testimonio de su firme confianza, su valor en la soledad y la adversidad, así como de la victoria ganada en favor del cristianismo en el mismo corazón del paganismo.

“Las palabras de Pablo contienen un tesoro de conocimiento para la iglesia. Estaba en una posición desde donde hubiera podido fácilmente decir algo que irritara a sus orgullosos oyentes y lo metiera en dificultades. Si su discurso hubiera sido un ataque directo contra sus dioses y los grandes hombres de la ciudad, habría estado expuesto a sufrir la suerte de Sócrates. Pero, con un tacto nacido del amor divino, apartó cuidadosamente sus mentes de las deidades paganas, y les reveló el Dios verdadero, que era desconocido para ellos” (Elena de White, Los hechos de los apóstoles, p. 198).

Por medio del contacto directo con la gente, el estudio de su cultura y religión, y el respeto por su devoción a las cosas espirituales, Pablo consiguió algo notable en Atenas, algo que es un tesoro de conocimiento para la iglesia. Evitó irritar a sus oyentes. Esto fue en sí un logro importante, inspirado por Dios. Según Elena de White, este es el tesoro de conocimiento al que nosotros, como iglesia, debemos prestar atención en esta historia.

Preguntas para dialogar:

Si tomamos como modelo la historia de Pablo en Atenas, ¿cuál es el primer paso que debe dar todo el que inicie obra evangelizadora en una ciudad?

¿Qué tipo de conducta se espera de un cristiano para tender puentes hacia la gente de la ciudad (y, por cierto, de cualquier otro lugar) que no conoce a Dios?

Cuando nos sentimos provocados por los tipos de ídolos modernos, ¿qué debemos evitar hacer, especialmente al principio, al iniciar obra evangelizadora entre la gente que adora esos ídolos?

Pablo podría haberse limitado a presentarles a este Dios que los amaba, y ellos se habrían sentido muy complacidos. Pero luego cruzó una línea que hizo que la gente pensara que era un iluso, cuando presentó la resurrección. ¿Debería haber hecho eso? ¿Por qué sí o por qué no?

Radio Adventista
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