Sábado, Diciembre 30
Cómo leer Salmos
Lee para el estudio de esta semana
1 Crónicas 16:7; Nehemías 12:8; Salmos 25:1–5; 33:1–3; Romanos 8:26, 27; Salmos 82:8; 121:7.
Para memorizar
“Después les dijo: ‘Estas son las palabras que les hablé cuando estaba aún con ustedes; que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los Salmos’. Entonces les abrió el sentido, para que entendiesen las Escrituras” (Luc. 24:44, 45).
Salmos ha sido un devocionario y un himnario para judíos y cristianos de todas las épocas. Y, aunque estas poesías son predominantemente las palabras que los salmistas le dedicaron a Dios, no se originaron con los mortales, sino con Dios, que inspiró sus pensamientos.
De hecho, el Señor los inspiró para que escribieran. Por eso, como en toda la Escritura (2 Ped. 1:21), Dios, en Salmos, nos habla mediante sus siervos y el Espíritu. Jesús, los apóstoles y los autores del Nuevo Testamento citaron Salmos y lo identificaron como Escritura (Mar. 12:10; Juan 10:34, 35; 13:18). Es la Palabra de Dios al igual que los libros de Génesis y Romanos.
Distintos autores del antiguo Israel escribieron Salmos en poesía hebrea, por lo que estos salmos reflejan su mundo específico, si bien los mensajes son universales. Es fundamental aceptar Salmos como Palabra de Dios y prestar mucha atención a sus rasgos poéticos, así como a sus contextos históricos, teológicos y litúrgicos, para comprender sus mensajes, que llegan hasta nuestros días tras miles de años.
Domingo, Diciembre 31
Los Salmos en el culto del antiguo Israel
Lee 1 Crónicas 16:7; Nehemías 12:8; Salmos 18:1; 30:1; 92:1; 95:2; 105:2; Colosenses 3:16; y Santiago 5:13. ¿En qué ocasiones se escribieron algunos salmos? ¿Cuándo utilizó los salmos el pueblo de Dios?
Los salmos fueron compuestos para su uso en el culto individual y comunitario. Se cantaban como himnos en el culto del Templo, como sugieren las anotaciones musicales que mencionan instrumentos, melodías y directores musicales (ver los títulos de los Salmos 61, 9 y 8, NVI).
En la Biblia hebrea, el título del Libro de los salmos, Tehilim (‘alabanzas’), refleja su propósito principal, es decir, la alabanza a Dios. El título en español, Salmos, procede del griego Psalmói, que se encuentra en la Septuaginta, una traducción al griego temprana (siglos II y III a.C.) de la Biblia hebrea.
Salmos era una parte indispensable del culto israelita. Por ejemplo, se utilizaba en las dedicaciones del Templo, en las fiestas religiosas, las procesiones y durante el emplazamiento del Arca del Pacto en Jerusalén.
Los “cánticos para los peregrinos que suben” (Sal. 120-134, NTV), también conocidos como cantos de peregrinación, se entonaban tradicionalmente durante la peregrinación a Jerusalén en las tres principales fiestas anuales (Éxo. 23:14-17). El “halel egipcio” (Sal. 113-118) y el “gran _halel_” (Sal. 136) se entonaban en las tres fiestas anuales principales, incluyendo las fiestas de la luna nueva y la dedicación del Templo. El Hallel egipcio ocupaba un lugar importante en la ceremonia de la Pascua. Salmos 113 y 114 se entonaban al principio de la cena pascual; y Salmos 115 al 118, al final (Mat. 26:30). El “Hallel diario” (Sal. 145-150) se incorporaba a las oraciones diarias en los cultos matutinos de la sinagoga.
Los salmos no solo acompañaban el culto del pueblo, sino también lo instruía sobre cómo debían adorar a Dios en el Santuario. Jesús oró con las palabras de Salmo 22 (Mat. 27:46). Los salmos también ocuparon un lugar importante en la vida de la iglesia primitiva (Col. 3:16; Efe. 5:19).
Aunque nosotros, por supuesto, no adoramos a Dios en un santuario terrenal como el Templo, ¿cómo podemos utilizar los salmos en nuestro culto, ya sea en forma individual o grupal?
Lunes, Enero 01
Conozcamos a los Salmistas
El rey David, cuyo nombre aparece en los títulos de la mayoría de los salmos, participó activamente en la organización de la liturgia del culto de Israel. Se lo llama “el dulce cantor de Israel” (2 Sam. 23:1). El Nuevo Testamento atestigua la autoría davídica de varios salmos (Mat. 22:43-45; Hech. 2:25-29, 34, 35; 4:25; Rom. 4:6-8). Muchos salmos fueron compuestos por los músicos del Templo, que también eran levitas: por ejemplo, Salmo 50 y Salmos 73 a 83, por Asaf; Salmo 42, Salmos 44 a 47, Salmo 49, Salmo 84, Salmo 85 y Salmo 88, por los hijos de Coré; Salmo 88, por Hemán el ezraíta; y Salmo 89, por Etán el ezraíta. Además de ellos, Salomón (Sal 72; 127) y Moisés (Sal. 90) fueron autores de algunos salmos.
Lee Salmos 25:1 al 5; 42:1; 75:1; 77:1; 84:1 y 2; 88:1 al 3; y 89:1. ¿Qué revelan estos salmos sobre las experiencias que vivieron sus autores?
El Espíritu Santo inspiró a los salmistas y utilizó sus talentos al servicio de Dios y de su comunidad de fe. Los salmistas eran personas de genuina devoción y profunda fe y, sin embargo, propensas a desalientos y tentaciones, como el resto de nosotros. Aunque escritos hace mucho tiempo, los salmos reflejan seguramente algo de lo que experimentamos hoy.
“Llegue mi oración a tu presencia, inclina tu oído a mi clamor. Porque saturado estoy de males, y mi vida está al borde del sepulcro” (Sal. 88:2, 3). Este es el clamor del alma del siglo XXI tanto como el de alguien de hace tres mil años.
Algunos salmos mencionan las dificultades; otros se centran en las alegrías. Los salmistas clamaron a Dios para que los salvara, y experimentaron su inmerecido favor. Glorificaron a Dios por su fidelidad y amor, y le prometieron su incansable devoción. Los salmos son, pues, testimonios de la redención divina y signos de la gracia y la esperanza de Dios. Los salmos transmiten una promesa divina a todos los que abrazan, por la fe, los dones divinos del perdón y de una vida nueva. Pero, al mismo tiempo, no tratan de encubrir, ocultar ni restarles importancia a las dificultades y el sufrimiento que prevalecen en un mundo caído.
¿Cómo podemos encontrar esperanza y consuelo sabiendo que incluso personas fieles, como los salmistas, lucharon con algunas de las mismas cosas que nosotros?
Martes, Enero 02
Un cántico para cada etapa
Lee Salmos 3; 33:1 al 3; y 109:6 al 15. ¿Qué diferentes facetas de la experiencia humana transmiten estos salmos?
Los salmos hacen que la comunidad creyente sea consciente de toda la gama de la experiencia humana y demuestran que los creyentes pueden adorar a Dios en todas las etapas de la vida. En ellos, vemos lo siguiente:
(1) Himnos que engrandecen a Dios por su majestad y poder en la Creación, por su gobierno soberano, su juicio y su fidelidad. (2) Salmos de acción de gracias que expresan profunda gratitud por las abundantes bendiciones de Dios. (3) Lamentaciones, que son clamores sinceros a Dios para que nos libre de los problemas. (4) Salmos sapienciales, que brindan orientaciones prácticas para una vida recta. (5) Salmos regios, que señalan a Cristo, que es el Rey soberano y Libertador del pueblo de Dios. (6) Salmos históricos, que recuerdan el pasado de Israel y destacan la fidelidad de Dios y la infidelidad de Israel, para enseñar a las generaciones venideras a no repetir los errores de sus antepasados, sino a confiar en Dios y permanecer fieles a su Pacto.
La poesía de los salmos evidencia un poder singular para captar la atención de los lectores. Aunque algunos de estos recursos poéticos se pierden en la traducción, en nuestra lengua materna todavía podemos apreciar muchos de ellos.
1. Paralelismo: consiste en combinar palabras, frases o pensamientos construidos en forma simétrica. El paralelismo nos ayuda a comprender el significado de las partes correspondientes. Por ejemplo: “¡Alaba, alma mía, al Señor, y alabe todo mi ser su santo nombre!” (Sal. 103:1). En este paralelismo, “alma mía” es “todo mi ser”.
2. Imágenes: utilizan el lenguaje figurado para apelar con fuerza a los sentidos físicos de los lectores (por ejemplo, el refugio de Dios se describe como la sombra de [sus] alas” (Sal. 17:8).
3. Merismo: expresa la totalidad mediante un par de partes contrastantes. “Día y noche clamo a ti” denota clamar sin cesar (Sal. 88:1, énfasis añadido).
4 Juegos de palabras: emplean el sonido de los términos para elaborar un ingenio verbal y resaltar un mensaje espiritual. En el Salmo 96:4 y 5, las palabras hebreas elohim (‘dioses’) y elilim (‘ídolos’) crean un juego de palabras para transmitir el mensaje de que los dioses de las naciones solo aparentan ser elohim (‘dioses’), pero no son más que elilim (‘ídolos’).
Por último, la palabra selah denota un breve interludio, ya sea para hacer una pausa y reflexionar sobre el mensaje de una sección concreta del salmo o para cambiar el acompañamiento musical (Sal. 61:4).
Miércoles, Enero 03
Oraciones inspiradas
Lee 2 Samuel 23:1 y 2; y Romanos 8:26 y 27. ¿Qué nos enseñan estos textos sobre la oración?
Los salmos son oraciones y alabanzas inspiradas de Israel, por lo que en ellos la voz es la de Dios entremezclada con la de su pueblo. Los salmos asumen la dinámica de interacciones vívidas con Dios.
Los salmistas se dirigen a Dios personalmente como “Dios mío”, “Señor” y “Rey mío” (Sal. 5:2; 84:3). Los salmistas a menudo imploran a Dios: “escucha” (Sal. 5:1); “oye mi oración” (Sal. 39:12); “mira” (Sal. 25:18); “respóndeme” (Sal. 102:2, RVC); y “líbrame” (Sal. 6:4). Estas son claramente las expresiones de alguien que ora a Dios.
Las notables belleza y atractivo de los salmos como oraciones y alabanzas reside en el hecho de que Salmos es la Palabra de Dios en forma de oraciones y alabanzas piadosas de los creyentes. Por ende, los salmos aportan momentos de intimidad a los hijos de Dios, como los descritos en Romanos 8:26 y 27: “Además, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. Porque no sabemos pedir lo que conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. El que sondea los corazones conoce la intención del Espíritu, e intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios”.
Jesús también citó de Salmos, como en Lucas 20:42 y 43, cuando señaló directamente a Salmo 110:1: “Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: ‘ Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies’ ”.
Aunque algunos salmos han surgido de acontecimientos históricos específicos y de las experiencias de los propios salmistas, así como de las experiencias de Israel como nación, la profundidad espiritual de Salmos aborda una variedad de situaciones de la vida y cruza todas las fronteras culturales, religiosas, étnicas y de género. En otras palabras, cuando leas los salmos, verás que expresan esperanza, alabanza, miedo, ira, tristeza y dolor, cosas que afronta la gente en todas partes, en todas las épocas, más allá de las circunstancias. Nos hablan a todos, en el lenguaje de nuestras propias experiencias.
¿Qué nos dice el uso que Jesús hace de los salmos sobre la importancia que pueden tener en nuestra experiencia de fe?
Jueves, Enero 04
El mundo de los Salmos
Lee Salmos 16:8; 44:8; 46:1; 47:1 y 7; 57:2; 62:8; 82:8; y 121:7. ¿Qué lugar ocupa Dios en la vida del salmista?
El mundo de Salmos se enfoca totalmente en Dios; trata de presentar delante de Dios, en oración y alabanza, todas las experiencias de la vida. Dios es el Creador soberano, el Rey y Juez de toda la Tierra. Él provee todas las cosas para sus hijos. Por lo tanto, debemos confiar en él en todo momento. Incluso los enemigos del pueblo de Dios preguntan: “ ‘¿Dónde está tu Dios?’ ” cuando el pueblo de Dios parece fracasar (Sal. 42:10). Así como el Señor es el Dios de su pueblo, omnipresente e infalible, así también el pueblo de Dios tiene a Dios siempre delante de sí. En definitiva, los salmos vislumbran el momento en que todos los pueblos y toda la creación adorarán a Dios (Sal. 47:1; 64:9).
La centralidad de Dios en la vida produce la centralidad de la adoración. El culto en el que existían los salmos era fundamentalmente distinto del culto como lo entienden muchos en la actualidad, porque el culto en la cultura bíblica era el centro natural e indiscutible de la vida de toda la comunidad. Por lo tanto, todo lo que sucedía en la vida del pueblo de Dios, tanto lo bueno como lo malo, se expresaba inevitablemente en el culto. Dios escucha al salmista, estuviera donde estuviera, y le responde en el momento perfecto (Sal. 3:4; 18:6; 20:6).
El salmista es consciente de que la morada de Dios está en el Cielo, pero al mismo tiempo Dios habita en Sion, en el Santuario, en medio de su pueblo. Dios está al mismo tiempo lejos y cerca, en todas partes y en su Templo (Sal. 11:4); está oculto (Sal. 10:1) y se revela (Sal. 41:12). En Salmos se unen estas características de Dios, mutuamente excluyentes en apariencia. Los salmistas comprendieron que la proximidad y la lejanía eran inseparables dentro del verdadero ser de Dios (Sal. 24:7-10). Los salmistas comprendían la dinámica de esta tensión espiritual. Su conciencia de la bondad y la presencia de Dios en medio de lo que estaban experimentando es lo que fortalece su esperanza mientras esperan que Dios intervenga, como y cuando él decida hacerlo.
¿Cómo pueden ayudarnos los salmos a comprender que no podemos limitar a Dios únicamente a ciertos aspectos de nuestra existencia? ¿Cuáles pueden ser los aspectos de tu vida en las que intentas mantener al Señor a distancia?
Viernes, Enero 05
Para estudiar y meditar
Lee Elena de White, Profetas y reyes, “El Templo y su dedicación”, pp. 23-32; Mensajes para los jóvenes, “Los beneficios de la música”, pp. 206-207
El libro de Salmos consta de 150 salmos, agrupados en cinco libros: Libro I (Salmos 1-41), Libro II (Salmos 42-72), Libro III (Salmos 73-89), Libro IV (Salmos 90-106) y Libro V (Salmos 107-150). La división en cinco libros del salterio es una antigua tradición judía paralela a la división en cinco libros del Pentateuco.
El libro de Salmos aporta pruebas de algunas colecciones de salmos ya existentes: las colecciones de Coré (Sal. 42-49, 84, 85, 87, 88), la colección de Asaf (Sal. 73-83), los cantos de los ascensos (Sal. 120-134) y los salmos del aleluya (Sal. 111-118; 146-150). Salmo 72:20 da testimonio de una colección más pequeña de los salmos de David.
Aunque la mayoría de los salmos se asocian con la época del rey David y la monarquía primitiva (siglo X a.C.), la colección de salmos siguió creciendo en los siglos ulteriores: la monarquía dividida, el Exilio y el período posexílico. Es concebible que los escribas hebreos bajo el liderazgo de Esdras combinaran las pequeñas colecciones de salmos existentes en un solo libro cuando trabajaban en el establecimiento de los servicios del nuevo Templo.
El hecho de que los escribas consolidaran el libro de Salmos no le quita, a este, su inspiración divina. Los escribas, al igual que los salmistas, eran siervos devotos de Dios, y su trabajo estaba dirigido por Dios (Esd. 7:6, 10). La naturaleza divino-humana de Salmos es comparable a la unión de lo divino y lo humano en el Señor Jesús encarnado. “Pero la Biblia, con sus verdades de origen divino expresadas en el lenguaje de los hombres, muestra una unión de lo divino y lo humano. Tal unión existía en la naturaleza de Cristo, quien era Hijo de Dios e Hijo del hombre. Así, se puede decir de la Biblia lo que se dijo de Cristo: ‘Aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros’ ” (Elena de White, El conflicto de los siglos, p. 9).
Preguntas para dialogar:
¿Qué significa que los salmos sean oraciones e himnos divino-humanos? ¿De qué manera esta idea, aunque difícil de comprender, nos ayuda a ver la cercanía que Dios desea con su pueblo? ¿Cómo revela, a su manera, la cercanía de Dios con la humanidad y con cada uno de nosotros?
En clase, comenten alguna ocasión en la que hayan encontrado en Salmos algo que hablaba directamente de la situación por la que estaban pasando. ¿Qué consuelo y esperanza encontraron?




