Jonathan Gallagher Lección 9 – Un ministerio impulsado por el amor – (3T 2026 1 y 2 Corintios)

Lección 9. Un ministerio impulsado por el amor

(3T 2026 Primera y Segunda a los Corintios)

Textos bíblicos:2 Cor. 1:3–14; 2 Cor. 2:17; 2 Cor. 4:2; 1 Cor. 16:5–7; 2 Cor. 7:5–13; 2 Cor. 2:5–17; 2 Cor. 2:4.

Citas

El verdadero amor es un acto de la voluntad: una decisión consciente de hacer lo que es mejor para la otra persona en lugar de para nosotros mismos. Billy Graham

Tu ministerio es la manera en que amas a las personas.Rich Mullins

El ministerio es demasiado sagrado para estar motivado por el beneficio personal. Es demasiado difícil para estar motivado únicamente por el deber. Solo el amor puede sostenernos. John Maxwell

El ministerio es bastante sencillo: ama a las personas y ayúdalas.T.L. Osborn

El ministerio consiste simplemente en amar a la persona que tienes delante. Consiste en detenerte por esa persona y ser la misma fragancia de Jesús para un mundo perdido y moribundo.Heidi Baker

Puedes dar sin amar, pero nunca podrás amar sin dar. Robert Louis Stevenson

Amar a alguien significa verlo como Dios quiso que fuera. Fyodor Dostoevsky

Para dialogar
¿Por qué Pablo parece tan apologético en 2 Corintios?¿Qué nos ayuda a comprender el tono de esta carta acerca de la manera en que debemos tratar a los demás?¿Cómo podemos desarrollar un verdadero “ministerio impulsado por el amor”?¿Cuál es la mejor manera de actuar cuando otras personas están molestas con nosotros, especialmente si son creyentes? ¿Cómo debemos responder a las acusaciones falsas, particularmente cuando afectan nuestro testimonio cristiano?¿Qué hizo Jesús en situaciones semejantes?

Resumen bíblico
2 Corintios 1:3–14 constituye la cuidadosa introducción de Pablo a su carta, en la que argumenta que siempre ha actuado correctamente con ellos. Añade que no obtiene beneficio económico de su ministerio (véase 2 Corintios 2:17). También afirma que no ha utilizado métodos engañosos. Al contrario: “Demostramos quiénes somos al revelar la verdad delante de Dios, para que cada uno pueda decidir por sí mismo”. 2 Corintios 4:2. Pablo habla de sus planes de visitar a los corintios (véase 1 Corintios 16:5–7). En 2 Corintios 7:5–13 menciona la tristeza que les causó con su carta anterior, pero explica que era necesaria.
También habla de perdonar a la persona que les había causado dolor en 2 Corintios 2:5–17. “Lloré mucho cuando les escribí, con gran angustia y con el corazón afligido, no para entristecerlos, sino para que supieran cuánto los amo”. 2 Corintios 2:4.

Comentario
Al reunir todos estos pasajes, vemos la motivación fundamental que impulsa el ministerio de Pablo: el amor por las personas, por todas las personas. Aunque no renuncia a la necesidad de corregir las ideas y las acciones problemáticas de la iglesia de Corinto, le entristece tener que hacerlo. En esto encontramos un gran ejemplo del verdadero amor en acción dentro del contexto del ministerio del evangelio. El mandamiento de Jesús de amar es la expresión de la motivación cristiana más fundamental. Las leyes se observan en la medida en que están en armonía con esta Ley de la Libertad, la cual se basa en una relación con Dios mismo y en la comprensión de quién es Él. En su forma más sencilla, puede resumirse así: “Si me aman, guarden mis mandamientos”. El amor es el factor motivador de la obediencia a la ley, la cual no consiste en una observancia legalista, sino en aceptar y estar de acuerdo con lo correcto por el simple hecho de que es correcto.

Quien guarda la ley no la entiende como una imposición, sino como la expresión de lo que reconoce como la única manera correcta de vivir. Hacer lo correcto porque se está convencido interiormente de ello es muy diferente de una obediencia basada en la obligación, la imposición o el temor.
Porque “Los que obedecen sus mandamientos permanecen en él, y él permanece en ellos” (1 Juan 3:24). ¿Por qué? “Recibiremos de él todo lo que le pidamos, porque obedecemos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y que nos amemos unos a otros, tal como él nos mandó” (1 Juan 3:22-23).

Por supuesto, el amor no puede imponerse mediante un mandato. Esta ley que no puede ser impuesta es una verdad que se acepta y se aprueba voluntariamente. Este mandamiento de amar lleva la ley nuevamente a su punto de partida: la gracia de Dios. Porque todas las leyes tienen esto en su esencia; cada acto de obediencia es una demostración del principio del amor puesto en práctica. Por eso, “no amemos solamente de palabra, sino con hechos y en verdad” (1 Juan 3:18). Por medio de nuestra capacidad de amar reflejamos con mayor claridad la imagen de Dios. Y puesto que Dios es amor, nos creó, porque el amor desea tener alguien a quien amar, alguien con quien relacionarse. Dios nos creó para amar y ser amados, y cuando esa capacidad es dañada o destruida, nos volvemos mucho menos semejantes a Dios. Por eso tu capacidad de amar y de ser amado está bajo tanto ataque, porque el Maligno sabe que esa es la mejor manera de distorsionar
y tergiversar al Dios que es amor.

Amar es entregarse a uno mismo y confiar en que ese amor será aceptado y correspondido. Por eso Erich Fromm definió el amor como “un acto de fe, y quien tiene poca fe también tiene poco amor”. En otras palabras, amar nos hace vulnerables, porque confiamos a otra persona lo más profundo de nuestro propio ser. Como también afirmó Fromm: “Amar significa comprometerse sin garantías, entregarse por completo con la esperanza de que nuestro amor despierte amor en la persona amada”. El amor es un principio que nace de la libertad y de la elección. Y cuando elegimos a Dios y su camino, respondemos movidos por el amor. Nosotros amamos porque Él nos amó primero (véase 1 Juan 4:19).

Comentarios de Elena de White
Él [Dios] desea únicamente un servicio de amor; y el amor no puede imponerse, ni ganarse por la fuerza o la autoridad. Solo el amor despierta amor. Conocer a Dios es amarlo…{El Deseado de todas las gentes, p. 13} [Citando a 1 Juan 1:5-10; 2:9-11.] ¿Podría existir una descripción más clara y contundente que la que Juan nos ha dado? Estas cosas fueron escritas para nosotros; son aplicables a las iglesias adventistas del séptimo día. Algunos podrán decir: «Yo no odio a mi hermano; no soy tan malo». Pero ¡qué poco comprenden su propio corazón! Tal vez crean que tienen celo por Dios cuando albergan sentimientos contra su hermano porque sus ideas parecen diferir de las suyas. alen a la superficie sentimientos que no tienen ninguna relación con el amor. No muestran disposición alguna para vivir en armonía con él. Les daría igual estar enfrentados con su hermano que vivir en paz con él.

Y, sin embargo, puede ser que ese hermano esté llevando un mensaje de Dios para el pueblo, precisamente la luz que necesitan para este tiempo. {Manuscript Releases, tomo 16, p. 104} ¡Cuántos no manifiestan paciencia, tolerancia, perdón y verdadero amor! Muchos tienen sus simpatías y antipatías, y se sienten con libertad para manifestar su propio carácter perverso en lugar de revelar la voluntad, las obras y el carácter de Cristo. La vida de Jesús estuvo llena de bondad y amor. ¿Estamos creciendo hasta alcanzar su naturaleza divina? {El hogar cristiano, p. 136} Durante todo su ministerio, Pablo buscó la dirección directa de Dios. Al mismo tiempo, fue muy cuidadoso en trabajar en armonía con las decisiones del concilio general celebrado en Jerusalén y, como resultado, las iglesias eran «confirmadas en la fe y aumentaban en número cada día» (Hechos 16:5). Y ahora, a pesar de la falta de simpatía que algunos le demostraban, encontraba consuelo al saber que había cumplido con su deber al fomentar en sus conversos un espíritu de lealtad, generosidad y amor fraternal, como quedó demostrado en las abundantes contribuciones que pudo presentar ante los ancianos judíos.

{Los hechos de los apóstoles, p. 321} Se necesita un trabajo personal por las almas perdidas. Con simpatía semejante a la de Cristo debemos acercarnos a las personas individualmente y procurar despertar su interés por las grandes realidades de la vida eterna. Sus corazones pueden ser tan duros como un camino muy transitado y, aparentemente, presentarles al Salvador puede parecer un esfuerzo inútil. Pero, aunque la lógica no logre conmover y los argumentos sean incapaces de convencer, el amor de Cristo, manifestado mediante un ministerio personal, puede ablandar el corazón de piedra para que la semilla de la verdad eche raíces. {Palabras de vida del gran Maestro, p. 42}

Preparado y escrito por:© Jonathan Gallagher 2026
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

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