Sábado, Agosto 22
Un ministerio impulsado por el amor
Lee para el estudio de esta semana
2 Corintios 1: 3-14; 2: 17; 4: 2; 1 Corintios 16: 5-7; 2 Corintios 7: 5-13; 2: 5-17.
Para memorizar
«Porque por la mucha tribulación y angustia del corazón les escribí con muchas lágrimas; no para que sean contristados, sino para que supiesen cuánto los amo» (2 Cor. 2: 4).
La vida del apóstol Pablo no fue fácil. Además de la cárcel y las situaciones que pusieron en peligro su existencia, también escribió: «De los judíos cinco veces recibí cuarenta azotes menos uno. Tres veces fui azotado con varas; una vez, apedreado. Tres veces naufragué. Una noche y un día pasé a la deriva en alta mar. Anduve de viaje muchas veces. Estuve en peligro de ríos, en peligro de salteadores, en peligro de los de mi raza, en peligro de los gentiles. Peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos. En trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y desnudez. Además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día: la preocupación por todas las iglesias» (2 Cor. 11: 24-28).
Lo que vemos en sus Cartas a los corintios es parte de la profunda «preocupación» que sentía por esta iglesia. Sin embargo, en medio de todo eso, su amor por ellos nunca decayó. Lo mismo ocurre con el amor de Cristo por nosotros. De hecho, Pablo aprendió de Jesús a amar a las iglesias de una manera que refleja el amor que Cristo siente por nosotros (2 Cor. 5: 14; ver 1 Cor. 11: 1).
Domingo, Agosto 23
Gratitud
Lee 2 Corintios 1: 3-7. ¿Cuál era la razón de la gratitud de Pablo?
La gratitud de Pablo se centra en el consuelo que Dios brinda a quienes sufren. En este pasaje, el verbo consolar (parakaleō) y el sustantivo consuelo (paraklēsis) aparecen juntos diez veces. Esto representa un tercio de todas las ocasiones en que ambas palabras son usadas en 2 Corintios (29 veces). Dios es descrito como «Padre de compasión y Dios de todo consuelo», quien «nos consuela en toda tribulación» (2 Cor. 1: 3-4).
El creyente no debe guardar para sí el consuelo que recibe de Dios (2 Cor. 1: 4-5). Solo el corazón afligido que se convirtió en receptor del consuelo de Dios es capaz de impartir consuelo de manera eficaz a quienes también están afligidos.
Pablo podía consolar a otros porque él mismo fue consolado por Dios durante sus sufrimientos. «Si somos atribulados, es para consuelo y salvación de ustedes. Si somos consolados, es para consuelo de ustedes» (2 Cor. 1: 6). ¡Esto es amor!
¿Cuál es el motivo de la gratitud de Pablo en 2 Corintios 1: 8-11?
El apóstol habla de tribulaciones «más allá de nuestras fuerzas», que le hicieron temer a él y a sus compañeros que había llegado su fin (2 Cor. 1: 8). Por un momento, pensaron que la resurrección era su única esperanza. Sin embargo, Dios los libró y la situación cambió (vers. 10). Del temor a la muerte (vers. 8), pasaron a una esperanza implícita de que Dios los libraría una vez más (vers. 10). Las victorias concedidas por Dios en el pasado nos dan la confianza de que él hará lo mismo en el futuro. Dios usa las aflicciones para enseñarnos a confiar en él. Las dificultades pueden llevarnos a la madurez espiritual, al menos en la medida en que permitamos que nos acerquen más a Dios. La acción de gracias de Pablo también muestra el poder de la oración intercesora y la gratitud que experimentamos por la liberación de Dios (vers. 11).
¿Qué te ha resultado útil para lidiar con el sufrimiento que todos enfrentamos de una forma u otra?
Lunes, Agosto 24
Pureza y sinceridad
Ayer aprendimos que Pablo manifestaba su amor a los corintios al consolarlos en medio de sus dificultades, tal como él mismo había recibido consuelo de Dios en sus tribulaciones (2 Cor. 1: 1-11). Hoy veremos que su amor por los miembros de la iglesia de Corinto también se manifestaba mediante la integridad que él y sus compañeros de trabajo mostraban hacia ellos.
Lee 2 Corintios 1: 12-14 a la luz de 2 Corintios 2: 17 y 4: 2. ¿Cómo revela la sinceridad de Pablo su amor por los corintios?
El texto de 2 Corintios 1: 12-14 introduce la tesis que Pablo desarrollará en el resto de la Carta. Su integridad y su apostolado habían sido cuestionados por algunos en Corinto. Pensaban que Pablo tenía un carácter vacilante e indeciso, lo cual no era adecuado para el ministerio apostólico. En respuesta, Pablo subraya que él y sus colegas se comportaron con la máxima integridad.
Dos palabras describen la conducta de Pablo y sus compañeros: pureza y sinceridad (2 Cor. 1: 12). El término griego traducido como «pureza» («santidad», según algunas versiones) es haplotēs, usado aquí para expresar la integridad personal en el habla o el comportamiento. En resumen, esta palabra revela la pureza de los motivos (Efe. 6: 5; Col. 3: 22). A su vez, el término «sinceridad» (traducción del griego eilikrineia) también apunta a la integridad y la pureza de las motivaciones.
Los corintios no debían haber dudado de la pureza de las intenciones de Pablo. Él deja claro que tanto eso como su sinceridad tenían su origen en Dios. Esta idea queda bien reflejada en traducciones como la siguiente: «Nos hemos portado limpia y sinceramente […] no […] por la sabiduría humana, sino que confiamos en la gracia de Dios» (2 Cor. 1: 12, DHH).
Parece que los oponentes de Pablo malinterpretaron sus palabras en comunicaciones escritas anteriores (2 Cor. 1: 13-14). El apóstol garantiza que sus intenciones eran claras y comprensibles. Estaba seguro de que la rectitud de sus palabras, intenciones y acciones quedaría clara «en el día del Señor Jesús» (2 Cor. 1: 14).
¿Cuál ha sido tu propia experiencia al ver cuestionadas o desafiadas tus motivaciones o intenciones, por muy bienintencionadas y sinceras que fueran? ¿Qué te dice eso acerca de cuán cuidadoso debes ser al cuestionar las motivaciones de otros?
Martes, Agosto 25
Cambio de planes por amor
Vimos que algunos en Corinto dudaban de las intenciones y el amor de Pablo. Hoy, analizaremos una razón en particular: los cambios en sus planes de viaje (2 Cor. 1: 15–2: 4).
Lee 1 Corintios 16: 5-7. ¿Cuál era el plan original de Pablo?
Pablo ya había estado en Corinto anteriormente. Según 1 Corintios 16: 5-6, planeaba pasar por Macedonia en su camino de regreso a Corinto y, tal vez, quedarse allí durante el invierno. Desde Corinto, iría a Judea con la ofrenda recogida en Macedonia para los pobres de Jerusalén. Sin embargo, cambió sus planes debido a un mal informe traído por Timoteo desde Corinto (1 Cor. 4: 17; 16: 10; 2 Cor. 1: 1).
Pablo tenía la intención de ir directamente de Éfeso a Corinto y allí abordar los problemas informados por Timoteo. El nuevo itinerario sería Éfeso-Corinto-Macedonia-Corinto-Judea (2 Cor. 1: 15-16). Fue de Éfeso a Corinto, pero luego regresó a Éfeso. Sus planes cambiaron. No regresó a Corinto como había planeado, al menos no de inmediato, porque su última visita no había resultado bien. En consecuencia, regresó a Éfeso y escribió una Carta a los corintios. Prefería enviar una carta antes que arriesgarse a que otra visita empeorara la situación (2 Cor. 2: 1, 3).
Las intenciones de Pablo en su última visita habían sido malinterpretadas. Algunos en Corinto habían dicho que él no era confiable y que no los amaba lo suficiente (2 Cor. 1: 17). En su respuesta a las acusaciones, él dirigió la atención de los corintios al evangelio de Cristo. Él fue fiel a su intención de visitar a los corintios en la mejor oportunidad, tal como Dios había sido fiel en cumplir sus promesas a ellos por medio de Cristo (2 Cor. 1: 18-22).
«Porque todas las promesas de Dios son “sí” en él. Por eso decimos “amén” en él, para gloria de Dios» (2 Cor. 1: 20).
Por lo tanto, su respuesta no fue una confusa mezcla de «sí» o «no» dependiendo de las circunstancias, como ellos decían, sino que fue «siempre sí», tal como la obra de Dios en Cristo es «siempre sí» (2 Cor. 1: 19).
Por lo tanto, la razón por la que Pablo escribió una Carta a los corintios en lugar de visitarlos fue su sincero amor por ellos (2 Cor. 2: 4). Otra visita justo después de la dolorosa visita anterior les habría causado más dolor, no la alegría que él pretendía traer con su presencia (2 Cor. 1: 24; 2: 3). ¡Cuán fácilmente habían sido malinterpretadas sus buenas intenciones!
Miércoles, Agosto 26
El perdón y la reafirmación del amor
En lugar de visitar a los corintios por segunda vez, Pablo, tras regresar a Éfeso, envió lo que ha recibido el nombre de «la carta severa» (ver 2 Cor. 2: 3-4; 7: 8, 12).
Lee 2 Corintios 7: 5-13. ¿Cuál fue el resultado de lo que les escribió y la reacción de Pablo ante ese resultado?
Pablo y Tito se reunieron más tarde en Macedonia, donde el apóstol recibió de su ayudante la excelente noticia de que sus severas palabras habían dado resultados positivos, lo que llenó de alegría el corazón del apóstol. Si algunos en Corinto se habían posicionado antes en contra de Pablo, ahora la iglesia se ponía de su lado. ¡Cuán importante es apoyar a nuestros líderes! Como miembros de la iglesia, podemos facilitarles mucho su trabajo.
Lee 2 Corintios 2: 5-11. ¿Cuál es la idea central aquí?
Este pasaje tiene que ver con un caso de disciplina eclesiástica. Los eruditos debaten si el ofensor aquí es el hombre incestuoso de 1 Corintios 5: 1-5 u otra persona que instigó a quienes acusaron a Pablo de ser inconsistente y desconsiderado con ellos en sus decisiones de viaje. El contexto parece favorecer la segunda opción. En cualquier caso, la enseñanza más importante del pasaje se refiere a cómo la iglesia debe tratar a una persona que ha pecado.
El texto en cuestión enseña que el propósito de la disciplina eclesiástica es la restauración a través del perdón y la reafirmación del amor para con el pecador (2 Cor. 2: 6-8, 10). El pasaje también sugiere que la disciplina eclesiástica puede ser dolorosa, pero es necesaria. Por muy bien intencionadas que sean y por mucho que quieran estar orientadas a la «gracia», algunas iglesias podrían estar fallando en enfrentar o tratar los pecados flagrantes o incluso públicos. Por otro lado, otras pueden ser demasiado severas o inmisericordes. El pecado debe ser tratado, pero con amor. Por lo tanto, Pablo podía exhortar a la iglesia a reafirmar su amor por el ofensor (2 Cor. 2: 8) porque él mismo amaba a la iglesia (2 Cor. 2: 4).
La iglesia de Corinto podía amar al ofensor (2 Cor. 2: 8) porque ella misma era objeto del amor de Dios a través del amor de Pablo. ¿Qué nos enseña esto acerca del amor?
Jueves, Agosto 27
Triunfo en Cristo
Lee 2 Corintios 2: 12-13. ¿Adónde fue Pablo después de escribirles «la carta severa»? ¿Qué hizo allí?
Pablo estaba inquieto mientras esperaba a Tito (2 Cor. 7: 5-6). A pesar de esa inquietud, no podía dejar de hablar de Jesús (2 Cor. 2: 12), a quien tanto amaba. En ese momento, aún no conocía los resultados de su Carta. Estaba ansioso por ver a Tito y escuchar acerca de la reacción de los corintios.
La obra de Pablo en Troas fue exitosa, pero «no podía permanecer mucho tiempo allí. “La solicitud de todas las iglesias”, y particularmente de la iglesia de Corinto, pesaba sobre su corazón. Había esperado encontrarse con Tito en Troas, y enterarse por él de cómo habían sido recibidas las palabras de consejo y reprensión enviadas a los hermanos corintios; pero se chasqueó. “No tuve reposo en mi espíritu —escribió concerniente a este incidente—, por no haber hallado a mi hermano Tito”. Partió de Troas, y cruzó a Macedonia, donde, en la ciudad de Filipos, encontró a Timoteo» (Elena G. de White, Los hechos de los apóstoles, p. 241).
Lee 2 Corintios 2: 14-17. ¿Cuál fue la reacción de Pablo al encontrarse con Tito en Macedonia y escuchar la respuesta positiva de los corintios?
En un estallido de alegría, Pablo afirma que Dios «nos lleva siempre al triunfo en Cristo Jesús» (2 Cor. 2: 14). ¡Qué declaración tan maravillosa! Un corazón lleno de la presencia de Cristo difunde «la fragancia de su conocimiento […] en todo lugar» (2 Cor. 2: 14).
Pablo se regocija en Cristo porque la dolorosa carta dio el fruto que él pretendía cosechar (2 Cor. 7: 5-9). Esta es una gran victoria. Mientras tanto, en 2 Corintios 2: 17, Pablo reafirma su sinceridad como apóstol de Cristo (2 Cor. 2: 17; 1: 12). Según este pasaje, lo que distingue a un siervo fiel de Cristo de un falso ministro es que, mientras que este último comercia con el evangelio por interés propio, el primero predica la Palabra de Dios por amor sincero a Cristo.
¿Qué te motiva en todo lo que haces, especialmente cuando lo haces en el nombre de Jesús?
Viernes, Agosto 28
Para estudiar y meditar
Lee el capítulo «Se escucha el mensaje», en Los hechos de los apóstoles, pp. 241-248, de Elena G. de White.
«Los que han soportado los mayores sufrimientos son frecuentemente quienes proporcionan mayor consuelo a otros, difundiendo la luz del sol por dondequiera que van. Los tales han sido purificados y dulcificados por sus aflicciones; no perdieron su confianza en Dios cuando los asaltó la prueba, sino que se unieron más estrechamente a su amor protector. Los tales son pruebas vivientes del tierno cuidado de Dios» (Elena G. de White, La maravillosa gracia de Dios, p. 122).
«Una vida cristiana consagrada derrama siempre luz, consuelo y paz. Se caracteriza por la pureza, el tino, la sencillez y el deseo de servir a los semejantes. Está dominada por ese amor desinteresado que santifica la influencia. Está llena del Espíritu de Cristo, y doquiera vaya quien la posee deja una huella de luz» (Elena G. de White, Patriarcas y profetas, p. 656).
«El apóstol Pablo estimó que era necesario reprender el mal en la iglesia, pero no perdía el dominio propio al reprochar el error. Afanosamente explica la razón de su proceder. ¡Cuán cuidadosamente obraba para dejar la impresión de que era amigo de los que yerran! Les hacía entender que le costaba dolor causarles dolor. Dejaba la impresión en sus mentes de que su interés estaba identificado con el de ellos» (Comentarios de Elena G. de White en el Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 6, p. 1094).
Preguntas para dialogar:
En 2 Corintios 2: 1-14, Pablo afirma su integridad en el ministerio. ¿Por qué es tan crucial esta cualidad ministerial?
¿Qué nos dice el hecho de que Pablo cambiara su plan de viaje acerca de la necesidad de flexibilidad en el ministerio cristiano? ¿Por qué es importante estar abierto al cambio cuando es necesario?
Pablo enfrentó la angustia y la ansiedad en su ministerio. Esto muestra claramente que los líderes de la iglesia son seres humanos tan expuestos a la angustia como cualquier otra persona. ¿Qué pueden hacer los miembros de la iglesia para aliviar el trabajo de los líderes?
Pablo se refiere a su inquietud (2 Cor. 2: 13) justo antes de mencionar su triunfo en Cristo (vers. 14). ¿Cómo pudo hablar de su debilidad y su fortaleza al mismo tiempo? ¿Cómo podemos hacerlo nosotros?




