Lección 7. Un retrato del amor
(3T 2026 Primera y Segunda a los Corintios)
Textos bíblicos:1 Corintios 13; Mateo 24:12; Gálatas 5:22–23; 1 Timoteo 1:14; 1 Juan 4:8.
Citas
- Amar a alguien significa verlo como Dios quiso que fuera. Fyodor Dostoevsky
- El verdadero amor, dice la Biblia, desea instintivamente la permanencia. Timothy Keller
- Aunque nuestros sentimientos van y vienen, el amor de Dios por nosotros no cambia.
C.S. Lewis - Cuando una persona entra verdaderamente en el reino del amor, el mundo, por imperfecto
que sea, se vuelve rico y hermoso, porque está lleno de oportunidades para amar.Søren
Kierkegaard - La palabra “Dios” define una relación personal, no un concepto objetivo. Es como el nombre de la persona amada en toda relación de amor. No implica separación ni
distancia. Escuchar el nombre del ser amado es experimentar inmediatamente la cercanía de su presencia. Es toda nuestra vida transformada en relación.Christos Yannaras - De todos los poderes, el amor es el más poderoso y el más indefenso. Es el más poderoso porque solo él puede conquistar la última y más inexpugnable fortaleza: el corazón humano. Es el más indefenso porque no puede hacer nada sin el consentimiento de la persona. Decir que el amor es Dios es un idealismo romántico. Decir que Dios es amor es, o bien la última locura, o bien la verdad definitiva. Frederick Buechner
Para dialogar
¿Qué tiene que ver el amor con todo esto?¿Cómo evitamos que hablar del amor termine reduciéndose a sentimentalismo, emocionalismo o a una idea vaga y superficial?¿Por qué Pablo necesitó hablar tan claramente a los corintios acerca de la verdadera naturaleza del amor?
¿Cómo podemos aplicar hoy estos principios?¿Cómo responde la demostración del amor de Dios a las acusaciones de Satanás en el gran conflicto?
Resumen bíblico
En 1 Corintios 13, Pablo define qué es el verdadero amor.El aumento de la maldad hará que el amor de muchos se enfríe (Mateo 24:12).En Gálatas 5:22–23, el amor aparece como el primer fruto del Espíritu.En 1 Timoteo 1:14, Pablo afirma que Jesús lo llenó de fe y de amor. Y 1 Juan 4:8 declara:“El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.”
Comentario
Al abordar los conceptos fundamentales de la fe cristiana, Pablo se centra acertadamente en el amor. El problema radica en la definición de una palabra tan usada en exceso. Para muchos es sinónimo de sentimientos y emociones; sin embargo, cuando se trata del Dios de amor, es muy diferente. No es que no exista emoción en nuestra relación de amor con Dios, sino que las emociones no constituyen su fundamento. El amor es un principio, y ese principio guía la manera en que vivimos.
Hoy en día, muchas personas están desesperadas, anhelando a alguien a quien amar y por quien ser amadas. “Solo quiero a alguien a quien amar. Solo quiero compartir mi amor”, me dijo una vez un miembro de iglesia. ¡Gran parte del mundo está sufriendo por falta de amor! Esto también se refleja en la cultura popular; incluso podría decirse que es la base de la mayoría de las canciones populares, las novelas y las películas:
“Podría contarte acerca de mi vida / y estoy seguro de que te entretendría / sobre todas las veces que he llorado / y sobre cómo ya no quiero estar triste… / y cuánto deseo estar enamorado.” — Peter Green / Fleetwood Mac.
“¿Puede alguien encontrarme a alguien a quien amar?” — Freddie Mercury / Queen. En una encuesta en la que se preguntó a las personas qué era lo que más deseaban en la vida, la respuesta más frecuente fue que “querían amar y ser amadas”.
En un mundo que enfrenta tantas carencias, la peor de todas es la falta de amor. Una ausencia de amor. Una hambruna de amor. Amor perdido. Y en el deseo egocéntrico de Lucifer de colocarse por encima del Altísimo, vemos lo que sucede cuando el amor propio aniquila el amor por los demás.
A lo largo de toda su obra, Jesús demostró el amor de Dios al sanar y enseñar, al compartir la verdad y salvar. Se inclinó para lavar los pies sucios de sus discípulos, y el relato dice que estaba mostrándoles la plenitud de su amor, mientras avanzaba desde allí hacia Getsemaní y la cruz. Aquí encontramos ese “amor que no me dejará ir”, y nosotros amamos porque él nos amó primero (véase 1 Juan 4:9). Nada puede separarnos del amor de Dios (véase Romanos 8:39). Si verdaderamente creemos, habrá resultados en nuestra vida. ¡No podemos guardar para nosotros estas buenas noticias acerca de Dios! Del mismo modo que cuando nos enamoramos queremos hablar de la persona que amamos, así también sucede con Jesús. Él no solo es nuestro Salvador y Redentor; también es nuestro más querido y cercano Amigo. Él mismo nos dijo que nos llama amigos.
Como resultado, deseamos presentar a otros a nuestro maravilloso Dios y Amigo. De eso se trata el testimonio y el servicio: demostrar con nuestra propia vida la naturaleza y el carácter del Dios en quien creemos, del Amigo en quien confiamos.
Somos “embajadores de Cristo” (2 Corintios 5:20). Si esto es así, ¿qué debemos hacer y qué debemos decir? Aunque estamos plenamente en este mundo, ¿cómo podemos no ser “del” mundo? ¿Significa esto algún tipo de orgulloso distanciamiento? ¿Y qué ocurre con la aplicación práctica? Porque la teoría puede parecer clara, pero en la práctica… Algunos critican nuestra participación en organizaciones humanas. Pero ¿acaso no somos llamados a dar testimonio de Dios y de la verdad dondequiera que estemos? Y, lo que es más importante, ¿cómo llegarán quienes están fuera de nuestra comunidad a conocer al Dios que amamos y admiramos? No se trata solo de la evangelización tradicional; se trata de cómo vivimos nuestra vida ante el universo que nos observa.
“Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, transformando la hostilidad en amistad con Él, sin tomar en cuenta los pecados de nadie, y confiándonos este mensaje para convertir a sus enemigos en sus amigos. Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios mismo les suplicara por medio de nosotros: “Por favor, ¿no quieren volver a ser amigos de Dios?”“ (2 Corintios 5:19-20).
Somos embajadores de Cristo porque Él nos ha confiado el mensaje de la reconciliación. Entonces, ¿cómo explicaremos en qué consiste ese mensaje y cómo lo demostraremos si no nos involucramos? Esto no significa adoptar el sistema de valores ni las prácticas de este mundo.
Pero sí significa encontrarnos con las personas donde ellas están, compartir las buenas noticias y ayudar a otros a comprender la maravillosa verdad acerca de Dios tal como Él realmente es. Es mi sincera convicción que no tenemos tanto un deber como una extraordinaria oportunidad de compartir con todas las personas, en todos los niveles, las maravillosas buenas noticias acerca de Dios tal como Él realmente es; revelar que no es como el Enemigo lo ha descrito y que Él salvará y sanará, no solo a nosotros, sino a todo el universo, a medida que su carácter sea comprendido y admirado por todos sus hijos que lo aman y lo admiran.
Comentarios de Elena de White
El amor es un don precioso que recibimos de Jesús. El afecto puro y santo no es un sentimiento, sino un principio. Los que son movidos por el amor verdadero no carecen de juicio ni son ciegos. {El hogar cristiano, p. 42} El amor supremo hacia Dios y el amor desinteresado hacia nuestros semejantes constituyen el mejor don que nuestro Padre celestial puede concedernos. Este amor no es un impulso, sino un principio divino, un poder permanente. {Los hechos de los apóstoles, p. 441}
El amor es el fundamento de la piedad. Cualquiera que sea la profesión de fe de una persona, nadie tiene un amor puro hacia Dios si no posee un amor desinteresado hacia su hermano.
Pero nunca podremos llegar a poseer este espíritu intentando simplemente amar a los demás. Lo que se necesita es el amor de Cristo en el corazón. Cuando el yo se fusiona con Cristo, el amor brota espontáneamente. La plenitud del carácter cristiano se alcanza cuando el impulso de ayudar y bendecir a otros surge constantemente desde el interior, cuando la luz del cielo llena el corazón y se refleja en el rostro. {Palabras de vida del gran Maestro, p. 332} Jesús dice: «Ámense unos a otros como yo los he amado». El amor no es simplemente un impulso, una emoción pasajera que depende de las circunstancias; es un principio vivo, un poder permanente. El alma se alimenta de las corrientes de amor puro que fluyen del corazón de Cristo, como de un manantial que nunca se agota. {Comentario bíblico adventista, tomo 5, p. 1116}
Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2026
Traducción: Shelly Barrios De Ávila




