Leccion 7. Misión en favor del prójimo (4T 2023—La misión de Dios – Mi misión)
Textos bíblicos:Lucas 10:25–37; 2 Tim. 3:16; Santiago 2:17–22; Mateo 22:37–40; Gál.5:14; Miqueas 6:6–8.
Citas
• El mensaje de Jesús se resume en parte en el Sermón de la Montaña, y en parte cuando comienza su ministerio y cita el pasaje de Isaías: “He venido a liberar a los presos y a devolver la vista a los ciegos”. Y ciertamente, su misión es también llevar esperanza. Era curar a la gente, hacerse amigo de los marginados. Dan Wakefield
• Si nos dejaran solos con la tarea de llevar el Evangelio al mundo, empezaríamos inmediatamente a planear estrategias innovadoras y a urdir elaborados planes. Organizaríamos convenciones, desarrollaríamos programas y crearíamos fundaciones… Pero Jesús es muy diferente a nosotros. Con la tarea de llevar el evangelio al mundo, vagó por las calles y los caminos… Todo lo que quería eran unos pocos hombres que pensaran como Él, amaran como Él, vieran como Él, enseñaran como Él y sirvieran como Él. Todo lo que Él necesitaba era revolucionar los corazones de unos pocos, y ellos impactarían al mundo. David Platt
• Nunca creas que unas pocas personas solidarias no pueden cambiar el mundo. Porque, de hecho, son pocos los que alguna vez lo han hecho. Margaret Mead
• Si el Evangelio es una noticia vieja para ti, será una noticia aburrida para todos los demás. Kevin DeYoung
Para debatir
Cuando se trata de trabajar por el prójimo, ¿qué podemos aprender de la forma en que trabajaba Jesús? ¿De qué manera podemos actuar como Jesús? ¿Qué dice esto del Dios en el que decimos creer? ¿Cuál fue la respuesta de Jesús a la pregunta: “Quién es mi prójimo”? ¿Cuál es la mejor manera de demostrar la gracia de Jesús a quienes viven a nuestro alrededor?
Resumen bíblico
Lucas 10:25-37 es la historia del Buen Samaritano. 2 Timoteo 3:16 nos dice: “Toda la Escritura inspirada por Dios es útil para enseñar, para confrontar lo que está mal, para enderezarnos y para decirnos lo que es correcto.” Santiago deja claro que las acciones cuentan, no solo las palabras (Santiago 2:17-22).
Jesús resumió la ley en términos de amor a Dios y amor al prójimo (Mateo 22:37-40). “Porque toda la ley se resume en este único mandamiento: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”Gálatas 5:14. Miqueas 6:6-8 muestra lo que Dios realmente quiere: “El Señor te ha dicho lo que es bueno, y lo que el Señor pide de ti: que hagas lo que es recto, que ames la bondad y que camines humildemente con tu Dios” (Miqueas 6:8).
Comentario
Cuando se trata de compartir con otros que no son de nuestra fe, podemos recurrir a muchos programas. Pero tenemos que recordar qué es lo que deberíamos esforzarnos por presentar. El problema es que parece que hemos olvidado quiénes somos y cuál debe ser nuestro enfoque central. Al igual que los actores que han olvidado sus diálogos, nos preguntamos cuál es nuestro mensaje al mundo. ¿Qué se supone que debemos decir?
¿Cuál es el Evangelio? Todos podemos recitar las palabras sobre hablar a los demás de Jesús, incluso citar textos como “Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. Pero si no lo decimos en serio, si eso no nos cambia, si nuestras vidas no muestran a Dios, no tenemos el Evangelio y la verdad no está en nosotros. No tenemos nada que decir. Todas las demás versiones del Evangelio son fraudes porque sustituyen la verdad esencial por algo diferente. El Evangelio trata de una persona: un Dios que te ama y a quien tú amas, y que quiere amar a todos sus hijos descarriados y vacilantes. La buena nueva no debe equipararse a una vida sana o a una comunidad solidaria o a cualquier otra cosa, por loable que sea. No se trata de la Iglesia. No se trata de nosotros mismos.
¿Qué tal si hacemos que el evangelio que compartimos sin prójimo sea la buena nueva sobre Dios?
En el Buen Samaritano Jesús muestra a un “enemigo” siendo el verdadero amigo, el que sigue los valores del Reino de Dios. Jesús está en desacuerdo con la forma en que el mundo ve las cosas, y lo dejó muy claro en esta ilustración.
Recordemos que contó esta historia en respuesta a la pregunta complementaria: “¿Y quién es mi prójimo?”. Uno de los expertos en leyes religiosas estaba planteando Para debatir para intentar atrapar a Jesús, según Lucas 10:25. Le preguntó qué tenía que hacer para obtener la vida eterna.
Jesús citó el Deuteronomio y el Levítico como respuesta, y fue una respuesta magistral que resumía la ley en temas de amor a Dios y amor al prójimo.
Entonces, el preguntón de la ley hizo esta pregunta extra: “¿Y quién es mi prójimo?La respuesta ilustrada de Jesús es una que conocemos bien, y además no se ve desde nuestra perspectiva cultural. En consecuencia, ha perdido gran parte de su valor de conmoción. Para los judíos de la época, un “buen samaritano” era una contradicción. Los samaritanos eran odiados, no sólo porque no se les consideraba verdaderos judíos étnicos, sino por su mezcla de creencias
religiosas. Los samaritanos descendían de pueblos traídos por los asirios después de que el reino del norte de Israel fuera derrotado y su pueblo llevado al exilio.
Por eso, que este samaritano actuara de forma tan amable y cariñosa con un judío era impensable para ellos, sobre todo en contraste con la actitud indiferente del sacerdote y el levita. Fíjate que cuando Jesús preguntó a su interlocutor: “¿Cuál de estos tres crees que era prójimo del hombre que fue atacado por los ladrones?”, el hombre ni siquiera pudo pronunciar la palabra “samaritano”. Respondió: “El que le mostró bondad”, evitando identificarlo como miembro de este odiado grupo.
¿Qué aprendemos de la historia de Jesús? Que todas las personas son nuestros prójimos, incluso las que odiamos, incluso las que proceden de una raza despreciada, incluso las que nuestros otros prójimos rechazan. En esta ilustración, Jesús deja claro que el Evangelio debe llegar a todos.
Aunque él mismo dejó claro que fue enviado inicialmente a los israelitas, esto nunca fue en un sentido exclusivo. De hecho, hizo varias excepciones, incluyendo en su ministerio a los que eran vistos como “extranjeros”. Así que la “misión a mi prójimo” es a cualquiera que pueda alcanzar con el evangelio.
Comentarios de Elena de White
El mundo está envuelto por las tinieblas de la falsa concepción de Dios. Los hombres están perdiendo el conocimiento de su carácter, el cual ha sido mal entendido y mal interpretado. En este tiempo, ha de proclamarse un mensaje de Dios, un mensaje que ilumine con su influencia y salve con su poder. Su carácter ha de ser dado a conocer. Sobre las tinieblas del mundo ha de resplandecer la luz de su gloria, de su bondad, su misericordia y su verdad… os últimos rayos de luz misericordiosa, el último mensaje de clemencia que ha de darse al mundo, es una revelación de su carácter de amor. {Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 342}
“¿Quién es mi prójimo?… Cristo contestó esta pregunta en la parábola del buen
samaritano. Mostró que nuestro prójimo no significa una persona de la misma iglesia o la misma fe a la cual pertenecemos. No tiene que ver con la raza, el color o la distinción de clase. Nuestro prójimo es toda persona que necesita nuestra ayuda. Nuestro prójimo es toda alma que está herida y magullada por el adversario. Nuestro prójimo es todo el que pertenece a Dios. {Palabras
de Vida del Gran Maestro, p. 310} En la historia del buen samaritano, Cristo ilustra la naturaleza de la verdadera religión.
Muestra que ésta no consiste en sistemas, credos, o ritos, sino en la realización de actos de amor, en hacer el mayor bien a otros, en la bondad genuina…Mediante la historia del buen samaritano, Jesús pintó un cuadro de sí mismo y de su misión. El hombre había sido engañado, estropeado, robado y arruinado por Satanás, y abandonado para que pereciese; pero el Salvador se compadeció de nuestra condición desesperada. Dejó su gloria, para venir a redimirnos. Nos halló a punto de morir, y se hizo cargo de nuestro caso. Sanó nuestras heridas. Nos cubrió con su manto de justicia. Nos proveyó un refugio seguro e hizo completa provisión para nosotros a sus propias expensas. Murió para redimirnos. {El Deseado de Todas las Gentes, p.462, 464}
Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2023
Traducción: Shelly Barrios De Ávila




