Lección 7.Fundamentos de la profecía(2T 2025 Alusiones, imágenes y símbolos)
Textos bíblicos:Isa. 6:6-8, Gén. 3:21-24, Ez. 1:4-14, Ap. 4:1-11, Núm. 2:3-25, Isa. 14:12-14.
Citas
- • He hecho un pacto con Dios de que no me envíe ni visiones, ni sueños, ni siquiera ángeles. Estoy plenamente satisfecho con el regalo de las Sagradas Escrituras, que me brindan abundante instrucción y todo lo que necesito saber tanto para esta vida como para la venidera. Martín Lutero
- • Nada es tan perjudicial en el estudio de la profecía del Nuevo Testamento como imaginar que el Dios eterno, que está fuera y por encima del tiempo, esté sujeto a los relojes y calendarios de los hombres. E. M. Blaiklock
- • Sé que algunos siempre están estudiando el significado del cuarto dedo del pie derecho de alguna bestia en la profecía y nunca han usado ninguno de sus pies para ir y llevar a los hombres a Cristo. Vance Havner
- • La profecía es como la oración en alemán: solo puede entenderse cuando hemos leído su última palabra. Augustus H. Strong
- • El futuro pertenece a quienes pertenecen a Dios. Esto es Esperanza. W. T. Purkiser
Para debatir
¿Cómo nos ayudan los textos dados en este estudio a comprender la profecía? ¿Cuáles dirías que son los principios fundamentales para interpretar la profecía? ¿Qué hacemos con las explicaciones equivocadas sobre el significado de diferentes profecías? ¿Cómo podemos señalar mejor la profecía como la comunicación de Dios con nosotros, no para satisfacer nuestra curiosidad sino para llevarnos a Él?
Resumen bíblico
Isaías responde al llamado de Dios para ser profeta (Isaías 6:6–8). Génesis 3:21–24 registra la expulsión de Adán y Eva del Edén y la colocación de querubines para custodiar la entrada. Ezequiel 1:4–14 describe la primera visión de Ezequiel, con seres alados y llena de simbolismo. De manera similar, Juan vio a través de una puerta abierta en el cielo y describió la escena del trono con muchos símbolos (Apocalipsis 4:1–11). Números 2:3–25 detalla los lugares asignados a las tribus israelitas alrededor del Tabernáculo de Reunión. Isaías 14:12–14 describe la caída de Lucifer bajo el símbolo de la “estrella de la mañana” en la profecía contra el rey de Babilonia.
Comentario de la lección
No hay duda de que la profecía forma parte de la evidencia. Pero en otro sentido, la mayor atención debería dirigirse a la naturaleza y el carácter de este Dios que cumple la profecía. Porque incluso si la profecía es verdadera, nadie querría tener una relación con un Dios como lo describe el diablo. En consecuencia, debemos mirar no solo los acontecimientos, sino también las razones y las consecuencias. Dios siempre obra para bien; sin embargo, en este mundo de pecado suceden cosas trágicas y problemáticas. Eso es otra cosa que necesitamos aprender de la historia: que el pecado es muy corrosivo para el reino y los métodos de Dios, que los inocentes sufren junto con los culpables, y que Dios también se ve afectado.
El problema es en realidad una cuestión de confianza. No solo si Dios es digno de confianza para cumplir la profecía, sino también si podemos confiar en Él para dirigir el universo con sabiduría y buen criterio, y si nos sentiremos cómodos y felices en su presencia. Lo más importante: ¿confiamos lo suficiente en Dios como para entregarnos a Él, para que repare el daño causado por el pecado, nos sane de la enfermedad del mal y nos recree a su imagen divina una vez más? Solo entonces podremos decir que confiamos verdaderamente en este Dios digno de
confianza. Este estudio se interesa particularmente en cómo interpretamos la profecía. Sin embargo, el mismo enfoque debería aplicarse en todas las áreas de la vida: examinar, comprender y aceptar la evidencia. De hecho, este es el mismo principio fundamental que sustenta el método científico.
El aspecto esencial es evaluar y pensar lógicamente sobre lo que se presenta, extrayendo las conclusiones correctas. Sobre todo, buscamos un sentido, no cualquier sentido, sino el que fue intencionado, y la fuente que da sentido a la vida. La verdad es que estamos aquí por una razón. Más aún, no fuimos creados solo para este mundo. Y, en última instancia, el corazón del gozo, la satisfacción y el significado radica en saber que Dios nos creó y nos salva. Como escribe Christina Rossetti: “Si no hubiera Dios, estaríamos en este mundo glorioso con corazones agradecidos y sin nadie a quien dar las gracias”.
Cuando reflexiono en aquellos momentos en los que me he sentido tan cerca de Dios, me doy cuenta de que mi deleite no ha estado en los logros que tan a menudo definimos como éxito. Tampoco hay satisfacción duradera en las cosas que solemos perseguir para nuestro disfrute; lo físico simplemente no perdura, y con el tiempo todo placer terrenal empalaga. En última instancia, todo nuestro afán por sentirnos bien nos deja vacíos e insatisfechos. Porque esta vida no puede ser todo lo que hay. “Nuestro Creador nunca habría hecho días tan hermosos, ni nos habría dado corazones tan profundos para disfrutarlos, por encima y más allá de todo pensamiento, a menos que estuviéramos destinados a ser inmortales”, dice Nathaniel Hawthorne.
Destinados a ser inmortales. Por eso nos sentimos tan fuera de armonía en este mundo de pecado y muerte donde nada perdura. Dios planeó que viviéramos con Él para siempre. Como escribe C. S. Lewis: “Si encuentro en mí mismo un deseo que ninguna experiencia de este mundo puede satisfacer, la explicación más probable es que fui hecho para otro mundo”. Esa es exactamente la verdad sobre nuestro lugar aquí. Fuimos hechos para otro mundo—el Edén—un mundo en el que la bondad, la verdad y la rectitud eran los principios de la existencia. Ese era el mundo para el que fuimos creados. El mundo para el que estamos siendo hechos es el mundo venidero, nuevamente “donde habita la justicia”.
La profecía no se centra principalmente en predecir el futuro. Al igual que los profetas de antaño, debemos ser mensajeros de Dios, compartiendo Su mensaje. Nuestra función es interpretar a Dios para nuestro mundo. Que siempre nos esforcemos por hablar bien de nuestro amoroso Señor, tanto en palabra como en acción, conscientes de nuestro papel privilegiado como parte de la respuesta de Dios a las acusaciones en su contra en el gran conflicto.
Comentarios de Elena de White
Aquellos que tan presuntuosamente predican un tiempo definido [de la segunda venida de Cristo], al hacerlo gratifican al adversario de las almas; porque están promoviendo la infidelidad en lugar del cristianismo. Presentan las Escrituras, y mediante una falsa interpretación muestran una cadena de argumentos que aparentemente prueba su posición. Pero sus fracasos demuestran que son falsos profetas, que no interpretan correctamente el lenguaje de la inspiración. La palabra de Dios es verdad; pero los hombres han pervertido su significado. Estos errores han desacreditado la verdad de Dios para estos últimos días. Los ministros de todas las denominaciones se burlan de los adventistas. Sin embargo, los siervos de Dios no deben callar. Las señales predichas en la profecía se están cumpliendo rápidamente a nuestro alrededor.
Esto debe incitar a todo verdadero seguidor de Cristo a una acción celosa. {20 de octubre de 1885} Nadie piense que, al no poder explicar el significado de cada símbolo del Apocalipsis, es inútil seguir escudriñando el libro en un esfuerzo de conocer el significado de la verdad que contiene. El que reveló esos misterios a Juan dará al investigador diligente de la verdad un goce anticipado de las cosas celestiales. Los que tengan sus corazones abiertos para la recepción de la verdad, serán capacitados para entender sus enseñanzas, y se les otorgará la bendición prometida a los que “oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas {HAp 467.1} Tenemos el privilegio de saber algo con respecto a este libro que muchos ministros dicen que no se puede entender.
Para muchos, el Apocalipsis es un libro cerrado. Pero nosotros debemos saber «lo que dicen las Escrituras», y también debemos entender su significado. Deberíamos entender el libro del Apocalipsis mucho mejor de lo que lo hacemos. La bendición pronunciada sobre aquellos que leen, y oyen, y guardan las palabras de esta profecía puede ser nuestra. Si emprendemos el estudio de este libro en un estado de ánimo receptivo, con corazones susceptibles a las impresiones divinas, las verdades reveladas tendrán una influencia santificadora sobre nosotros {2SAT 213}
Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2025
Traducción: Shelly Barrios De Ávila




