Lección 7. El pan y el agua de vida(3T 2025 El Éxodo de Egipto)
Textos bíblicosÉxodo 15:22–16:36, Gén. 3:1–6, Éxodo 17:1–7, 1 Cor. 10:4, Éxodo 18:1–27, 1 Cor. 10:11, Exodus 16:28–30.
Citas
- Sabes que Moisés estaba completamente desconcertado en Éxodo XIV al XVII, cuando el pueblo judío quería volver atrás y convertirse en un lugar nuevamente, porque vagar por el desierto resultó ser un poco demasiado difícil. Joe Klein
- En Éxodo 15, los israelitas estaban cantando alabanzas a Dios y agradeciéndole por haberlos librado del Mar Rojo. Y sin embargo, pocos días después, comenzaron a murmurar y quejarse; y a apartarse de la “voluntad de Dios”, solo para terminar vagando alrededor de la montaña durante 40 años. SheepdogOutreachMinistry
- Puede que en Egipto tuvieran comida y agua, pero de alguna manera se habían olvidado de la esclavitud y la brutalidad física que allí sufrían. Dios los rescató milagrosamente de más de 400 años de esclavitud y crueldad, pero aun así dudaban de que Él pudiera suplir incluso sus necesidades más básicas. Alyssa J. Howard
- Para los israelitas, esta tierra representa el “ya, pero todavía no.” Una vez que entran en el desierto, los israelitas se encuentran en una realidad en la que “ya” han dejado la esclavitud en Egipto, pero “todavía no” han entrado en la Tierra Prometida. Hoy, los creyentes se encuentran en esa misma realidad del “ya, pero todavía no.” John Fry
- Los israelitas pasaron 40 años en un viaje que debía durar 11 días. Eso es una tragedia. No fue la distancia del viaje lo que retrasó su llegada, sino el camino que eligieron tomar. Ryan M. Roberts
- No hay maná en nuestro desierto. Abraham Joshua Heschel
Para debatir
¿De qué manera son estas experiencias de los israelitas un ejemplo para nosotros? ¿Qué simbolizan el alimento y el agua que se les proveyó? ¿Qué entendemos sobre Cristo como la “roca espiritual” que les dio de beber? ¿Cómo se refiere Jesús al maná cuando habla del pan de vida? ¿Cómo ilustran estos temas el conflicto en el gran conflicto?
Resumen bíblico
En Éxodo 15:22–16:36, los israelitas comienzan su travesía por el desierto. Dios les dice: “Yo soy el Señor que te sana.” Dios provee codornices y maná. Génesis 3:1–6 relata la Caída. En Éxodo 17:1–7, hay más quejas por la falta de agua, así que Dios le dice a Moisés que haga brotar agua de la roca. En 1Corintios 10:4, Pablo afirma que bebieron de la roca espiritual que era Cristo. Jetro aconseja a Moisés delegar responsabilidades en Éxodo 18:1–27. En 1 Corintios 10:11, Pablo dice que la experiencia de los israelitas fue escrita como ejemplo para nosotros, como advertencia. Éxodo 16:28–30 habla sobre la observancia del sábado.
Comentario
Solo tres días después de la experiencia del Mar Rojo, algunos de los israelitas ya se estaban quejando de que el agua en Mará era amarga. Una y otra vez Moisés tiene que lidiar con este tipo de situaciones, y son precisamente esas actitudes las que impidieron que esa generación entrara en la Tierra Prometida.
A pesar de que habían sido liberados de la esclavitud en Egipto, y a pesar de que tenían suficiente comida, el pueblo seguía quejándose con Moisés. Esta vez, habían acampado solo para darse cuenta de que no había agua cerca. “¡Danos agua! ¡Necesitamos agua!”, se quejan con Moisés. Es como si hasta ese momento no hubieran sido cuidados. Pero, al igual que nosotros, rápidamente olvidan todas las bendiciones y solo ven los problemas. Miran a su alrededor y solo ven desierto, ¡y no están contentos!
Moisés se ve forzado a actuar como un maestro a cargo de un grupo de niños pequeños. “¡Silencio!”, les dice. “¿Por qué se quejan conmigo?Pero ellos siguen discutiendo con él. “¿Por qué nos sacaste de allá? Teníamos lo que queríamos en Egipto. ¡Al menos teníamos agua! ¿Estás tratando de matarnos? ¿Vamos a morir de sed, nosotros, nuestros hijos y nuestros animales?” Moisés mira al cielo y pregunta: “¿Qué voy a hacer con esta gente? ¡Ya hasta quieren apedrearme!Entonces Dios le dice a Moisés que tome su vara y golpee una roca. De ella saldrá agua para que el pueblo beba.
Así que Moisés hace lo que se le ordena. Toma su vara, se acerca a la roca ¡y la golpea! ¡Y el agua brota! Ciertamente, el pueblo se alegró por el agua, pero el verdadero problema era que les costaba mucho convencerse de que habían tomado la decisión correcta al dejar la esclavitud en Egipto. Pasaban mucho tiempo lamentándose: “¡Si tan solo estuviéramos de vuelta en Egipto! Habría sido mejor morir allá. ¡Al menos teníamos estofado de carne y pan para comer! Pero tú, Moisés, nos has traído al desierto para matarnos de hambre.” Uno pensaría que estarían agradecidos por su libertad y que darían gracias a Moisés por haberlos guiado fuera de Egipto. Ahora tenían alimento y agua provistos de manera milagrosa. ¡Tristemente, solo veían los problemas!
Comentarios de Elena de White
Cuando el Señor sacó a Su pueblo de la esclavitud en Egipto, los condujo por el desierto para probarlos y examinarlos. Les prometió ser su Dios, y tomarlos para Sí como Su tesoro especial. No les prohibió comer carne, pero se la restringió en gran medida. Les dio el alimento que Él había dispuesto para ellos, saludable y del cual podían comer libremente. Hizo llover pan del cielo y les dio agua purísima de la roca dura.
Hizo un pacto con ellos, que si le obedecían en todo, no pondría sobre ellos ninguna enfermedad. Pero los israelitas no quedaron satisfechos con el alimento que Dios les dio. Murmuraron contra Moisés y contra Dios, y desearon volver a Egipto, donde podían sentarse junto a las ollas de carne.
Dios, en su ira, les dio carne para satisfacer su apetito codicioso, y gran número de ellos murió mientras comían la carne por la cual habían suspirado. Aún estaba entre sus dientes cuando la maldición de Dios cayó sobre ellos. Dios enseña aquí a Su pueblo que Se desagrada cuando permiten que su apetito los domine. En ocasiones, los israelitas preferían la esclavitud, e incluso la muerte, antes que ser privados de la carne. {TSDF 159} El sacerdote había cumplido esa mañana la ceremonia que conmemoraba la acción de golpear la roca en el desierto. Esa roca era un símbolo de Aquel que por su muerte haría fluir raudales de salvación a todos los sedientos. Las palabras de Cristo eran el agua de vida. Allí en presencia de la congregada muchedumbre se puso aparte para ser herido, a fin de que el agua de la vida pudiese fluir al mundo. Al herir a Cristo, Satanás pensaba destruir al Príncipe de la vida; pero de la roca herida fluía agua viva. Mientras Jesús hablaba al pueblo, los corazones se conmovían con una extraña reverencia y muchos estaban dispuestos a exclamar, como la mujer de Samaria: “Dame esta agua, para que no tenga sed.” {El Deseado de Todas las Gentes, p. 417} La educación de los israelitas incluía todos sus hábitos de vida. Todo lo que se refería a su bienestar era objeto de la solicitud divina y estaba comprendido en la providencia de la ley divina. Hasta en la provisión de alimento, Dios buscó su mayor bien. El maná con que los alimentaba en el desierto era de tal naturaleza que aumentaba su fuerza física, mental y moral…
A pesar de las penurias de la vida del desierto, no había una sola persona débil en todas las tribus. {Conducción del niño, p. 354}
Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2025
Traducción: Shelly Barrios De Ávila




