Lección 6. Guerreros de oración
(2T 2026 Creciendo en nuestra relación con Dios)
Textos bíblicos:Dan. 2:20–23; Dan. 6:10, 11; Hech. 20:36; Gén. 5:22–24; Éx. 33:15–23; Éx.
32:31, 32; Sal. 116:1, 2.
Citas
- En la oración es mejor tener un corazón sin palabras que palabras sin corazón. John Bunyan
- Nuestras ideas comunes sobre la oración no se encuentran en el Nuevo Testamento. Consideramos la oración como un medio para obtener algo para nosotros; la idea bíblica de la oración es que podamos llegar a conocer a Dios mismo. Oswald Chambers
- Los cristianos luchan mejor de rodillas. Todo bien que pueda hacerse se realiza y se logra mediante la oración. Martin Luther
- La oración es el balbuceo del niño creyente, el grito del creyente que lucha, el réquiem del santo moribundo que se duerme en Jesús. Es el aliento, la consigna, el consuelo, la fuerza y el honor del cristiano. C. H. Spurgeon
- Los hombres que más oraron lograron más. Las oraciones persistentes traen avivamientos duraderos. La oración no condiciona a Dios; la oración nos condiciona a nosotros. La oración no convence a Dios de nuestro punto de vista; revela el punto de vista de Dios a nosotros. Leonard Ravenhill
- La oración no cambia a Dios, sino que cambia a quien ora. Søren Kierkegaard
- En Getsemaní, el más santo de todos los suplicantes oró tres veces para que cierta copa pasara de Él. No sucedió. C. S. Lewis
- ¿Qué es la oración en última instancia? Es la exposición consciente de mi impotencia delante de Dios. Al Martin
Para debatir
¿Cuál es el propósito de la oración? ¿Por qué debemos orar? ¿Cómo impacta la oración nuestra relación con Dios? ¿Por qué Jesús tendría que orar, y qué nos dice esto? ¿Qué logramos al orar? ¿Qué queremos decir realmente con la expresión “guerreros de oración”? ¿Cómo influyen nuestras oraciones en los asuntos del gran conflicto?
Resumen bíblico
Daniel 2:20–23 es la oración de alabanza de Daniel porque Dios reveló el sueño de Nabucodonosor y su significado. En Daniel 6:10, 11 Daniel continúa orando a Dios a pesar del decreto del rey en su contra. Pablo ora con los miembros de la iglesia en Éfeso antes de partir por última vez (Hechos 20:36). Enoc tuvo una relación tan cercana con Dios que Él se lo llevó (Génesis 5:22–24). En Éxodo 33:15–23, Moisés suplica a Dios que vaya con los israelitas.
Moisés pide a Dios que perdone el pecado del becerro de oro (Éxodo 32:31, 32). “Amo al Señor porque me escucha, oye mis súplicas. Porque atiende a mi voz, lo invocaré toda mi vida” (Salmo 116:1, 2).
Comentario
Es irónico que cuando los discípulos le pidieron a Jesús que les enseñara a orar, y Él les dio ideas profundas con las cuales comenzar, nosotros los discípulos tomamos esas orientaciones y las convertimos en una repetición que se recita. Las repeticiones vanas de oraciones no logran nada. Jesús dijo: “Cuando oren, no repitan palabras sin sentido como hacen los gentiles, que creen que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan” (Mateo 6:7, 8). El problema, dijo Jesús citando a Isaías, está en los discípulos que no piensan, que creen que solo deben hacer lo que se les dice: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Su adoración es inútil, porque enseñan como doctrinas mandamientos de hombres” (Mateo 15:8, 9). Como discípulos de Jesús, necesitamos pasar tiempo conectados con el Señor a quien decimos seguir. Al leer su Palabra y meditar en su voluntad para nosotros, necesitamos hablar con Él como con aquel que más puede ayudarnos en nuestra vida. La oración no es una lista de deseos ni una exigencia, sino hablar con aquel a quien amamos como nuestro amigo más cercano y querido.
La oración es una expresión del don de libertad que Dios nos da. Dios no obliga, espera a ser invitado. No como un requisito legal, sino porque nunca cruzará la línea de la imposición. Él invita, suplica y espera—que vengamos a Él y pidamos los dones ilimitados que desea darnos. Así que, como los discípulos, preguntemos: “¿Cómo debemos orar?” Además del Padre Nuestro, aquí hay algunos otros aspectos bíblicos de la oración.
Debemos:
• Derramar todos nuestros pensamientos ante Él (Salmo 62:8).
• Pedir a Dios, quien da generosamente a todos sin reprochar. Pero al pedir, recordar confiar en Dios (Santiago 1:5, 6).
• Acercarnos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro (Hebreos 4:16).
• No preocuparnos por nada, sino llevar todo a Dios en oración, presentando nuestras peticiones y agradeciendo por todo lo que hace (Filipenses 4:6).
• Perseverar en la oración, con mente alerta y agradecida (Colosenses 4:2).
• Estar siempre gozosos, orar sin cesar y dar gracias en toda situación—porque esto es lo que Dios quiere para ustedes en Cristo Jesús (1 Tesalonicenses 5:16–18). Necesitamos la oración. Necesitamos pedir, como los discípulos: “Señor, enséñanos a orar.”Al reconocer nuestra necesidad de orar, muchas veces no sabemos cómo orar ni por qué…
Pero la oración es simplemente conversación con Dios, una parte profunda y fundamental de nuestra relación con Él. Entonces, ¿por qué orar?
Algunas respuestas de la Biblia:
• El Señor ama la oración de los justos (Proverbios 15:8).
• Dios ve a los que hacen lo correcto y escucha sus oraciones (1 Pedro 3:12).
• Deléitate en el Señor, y Él concederá los deseos de tu corazón (Salmo 37:4).
• Busquen al Señor mientras pueda ser hallado (Isaías 55:6).
• Me acordé del Señor; mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo templo (Jonás 2:7).
• Velad y orad, para que no caigáis en tentación (Mateo 26:41).
• Oren unos por otros para que sean sanados. La oración ferviente del justo es muy poderosa (Santiago 5:16).
• Acérquense a Dios, y Él se acercará a ustedes (Santiago 4:8).
Comentarios de Elena de White
Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo. No es que se necesite esto para que Dios sepa lo que somos, sino a fin de capacitarnos para recibirlo. La oración no baja a Dios hasta nosotros, antes bien nos eleva a él. {La Oración, p. 11.1} Si nuestro pueblo comprendiera las posibilidades que se encuentran en una fe y oración más profundas, habría un cambio decidido en nuestras iglesias. Aquellos que ahora están abatidos y preocupados serían levantados de su desaliento y se regocijarían en el Señor. Hermanos y hermanas, mostremos que tenemos una esperanza viva, que nuestro servicio es un servicio vivo. —AUCR, 29 de abril de 1907. {PaM 195} Cuando las tentaciones y pruebas nos asalten, vayamos a Dios y luchemos con Él en oración.
Él no nos rechazará con las manos vacías, sino que nos dará gracia y fortaleza para vencer y quebrantar el poder del enemigo. ¡Oh, si todos pudieran ver estas cosas en su verdadera luz y soportar las dificultades como buenos soldados de Jesús! Entonces Israel avanzaría, fuerte en Dios y en el poder de su fuerza. {Traducción de CET, p. 103.3} Así nuestras oraciones no siempre parecen recibir una inmediata respuesta; pero Cristo enseña que no debemos dejar de orar. La oración no tiene por objeto obrar algún cambio en Dios, sino ponernos en armonía con Dios. {PVGM 109.1}
Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2026
Traducción: Shelly Barrios De Ávila




