Alguien profundamente comprometido con la oración a menudo es referido como un guerrero de oración. Aunque el término «guerrero de oración» no se encuentra en la Biblia, el concepto sí lo está. En Efesios 6, Pablo apela a los creyentes a vestirse con la armadura de Dios y convertirse en un guerrero que ora: «Por lo demás, sed fuertes en el Señor y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes» (Efesios 6:10-12).
Pablo luego describe las piezas de la armadura que todo guerrero espiritual necesita: «Estad, pues, firmes, ceñida vuestra cintura con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia; y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios» (Efesios 6:14-17).
Pablo continúa señalando que una vez que el guerrero se ha puesto todas estas piezas, está listo para presentarse a su deber, y ese deber es la oración. «Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos» (Efesios 6:18).
Al vestir la armadura de Dios, estos guerreros están preparados para orar porque están cubiertos de fe, verdad, justicia, Escritura y el Espíritu Santo. Como resultado, cuando oran, esperan que Dios los oiga y les responda.
Escuela Sabática Viva. Lección 6 | Guerreros de oración [2°T 2026]
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