Jonathan Gallagher Leccion 5. “Mayordomos después del Edén” – Sabado 3 de febrero

 

Leccion 5. Mayordomos después del Edén (1T 2018—Mayordomía: Las motivaciones del corazón)

Textos Bíblicos: Isaías 22:14–18; 1 Corintios 4:1, 2; Colosenses 2:2, 3; Efesios 6:13–17; 2
Corintios 5:10, 1 Tesalonicenses 2:4.

Citas
• Mayordomía es lo que un hombre hace después de que dice “Yo creo”. W.H Greaves
• Nosotros mismos hacemos el mundo en que vivimos y le damos forma a nuestro propio entorno. Orison Swett Marden
• Toda la tierra es un ícono viviente del rostro de Dios… No adoro la materia. Adoro al Creador de la materia que se convirtió en materia por mi bien, que quiso tomar su morada en la materia, que resolvió mi salvación a través de la materia. ¡Nunca dejaré de honrar la materia que forjó mi salvación! Lo honro, pero no como Dios.
Debido a esto, saludo toda la materia restante con reverencia, porque Dios la ha llenado con su gracia y poder. A través de ella, mi salvación ha llegado a mí. John of Damascus
• Ama a toda la creación de Dios, a toda ella y a cada grano de arena. ¡Ama cada hoja, cada rayo de la luz de Dios! Ama a los animales, ama a las plantas, ama todo.
Si amas todo, pronto percibirás el misterio divino en las cosas. Una vez que lo percibas, comenzarás a comprenderlo mejor todos los días. Y al final llegarás a amar al mundo entero con un amor que todo lo abarca. Fydor Doestoyevski
• Fueron Descartes y Bacon, no el autor de Génesis, quienes propagaron la visión de que el hombre puede hacer lo que le plazca a la naturaleza con impunidad. E Ashby

Para debatir
¿De qué cosas debemos ser mayordomos? ¿Por qué importa el cuidado de esta tierra?
¿Acaso Dios no la va a volver a hacer nueva? ¿Cómo compartimos en la creación de Dios como Mayordomos? ¿De qué manera nuestro papel como mayordomos influye nuestra relación con Dios? ¿Cómo nos vemos a nosotros mismos como administradores del evangelio? ¿Qué vamos a hacer?

Resumen Bíblico
Los malos mayordomos enfrentan el castigo (Isaías 22:14 –18). Aquellos en quienes se deposita confianza, deben ser leales. (1 Corintios 4:1,2). El mejor de los tesoros es conocer a Dios (Colosenses 2:2,3). Se nos ha dado la armadura de Dios (Efesios 6:13–17). En definitiva habrá juicio para todos (2 Corinitios 5:10). Se nos ha confiado el evangelio (1 Tesalonicenses 2:4).

Comentario
La Biblia aclara que Adán y Eva tenían que ser mayordomos de la creación de Dios (Génesis 1:28). Después de la caída del hombre las cosas cambiaron, y cayó una maldición sobre la relación del hombre con la tierra. Todavía la humanidad tiene la responsabilidad de cuidar la creación de Dios. Y, teniendo en cuenta que la tierra es el único hogar que tenemos, debemos tener un interés personal en cuidarla.
En la creación de Adán, la participación directa de Dios al “ensuciarse las manos” muestra su gran interés en los seres humanos y la importancia que les dio en la creación de la Tierra. Entonces Dios les dijo a las inteligencias recién creadas que sojuzgaran la Tierra y que tuvieran dominio sobre todo ser viviente (Génesis 1:28).
Algunos entienden que eso significa que como mayordomos podemos hacer lo que queramos. Dios nos dio todo para que podamos usar—y abusar—de cualquier planta o animal, cualquier ave o bestia para lo que queramos.
¡Absolutamente no! Dios llora sobre su mundo violado y devastado, explotado y destruido por aquellos que él creó como las más altas inteligencias terrenales para cuidar y salvaguardar su precioso planeta. Dios le dio responsabilidad al hombre. Adán debía cuidar de la Tierra que Dios le había dado con toda lealtad. ¿Qué tan bien hemos respondido a la confianza de Dios? Una vez que los primeros humanos rechazaron a Dios por creerle al explotador, la Tierra cayó bajo la maldición de la maldad humana. “¡maldita será la tierra por tu culpa!” (Génesis 3:17 NVI). Los mismos cuidadores del mundo habían roto la fe con el Hacedor, todo el planeta sufrió, no por la venganza de Dios, sino como resultado del mal que rompe los hilos en el corazón de la red de la vida.
Cuando se trata de ser administradores espirituales, debemos entender nuestro papel. Dios nos ha dado este tremendo tesoro de las buenas nuevas. “Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros.” (2 Corintios 4:7 NVI).
Antes de que como mayordomos nos llenemos de orgullo, debemos reconocer que somos solo los receptores. Lo que es valioso no es el recipiente, sino el tesoro que contiene.
En la antigüedad, las ollas de barro eran recipientes de uso diario. Estaban hechas de una materia prima comúnmente disponible, las macetas de arcilla eran el ’embalaje’ estándar, lo que explica por qué los arqueólogos encuentran tantos pedazos de cerámica rota. La olla de barro era lo común. ¡Lo importante era lo que había dentro de ellas!

Comentarios de Elena de White
Por medio de este sistema de benevolencia, los judíos recordaban que su misericordioso Maestro era el verdadero dueño de sus campos, sus rebaños y manadas, y que el Dios del Cielo enviaba el sol y la lluvia para la siembra y la siega, y que todo lo que poseían era parte de su creación. Todo era del Señor, y él los había hecho mayordomos de sus bienes. {Review and Herald, 17 de octubre de 1882, par. 3}
No sólo el hombre sino también la tierra había caído por el pecado bajo el dominio del maligno, y había de ser restaurada mediante el plan de la redención. Al ser creado, Adán recibió el señorío de la tierra. Pero al ceder a la tentación, cayó bajo el poder de Satanás…De esa manera Satanás llegó a ser “el dios de este siglo.” 2 Corintios 4:4. Él había usurpado el dominio que originalmente fue otorgado a Adán. {Historia de los Patriarcas, p. 54} fue el pecado lo que mancilló la obra perfecta de Dios; que las espinas y los cardos, el pesar y la muerte, son todos resultados de la desobediencia a Dios. Invitadlos a considerar cómo la tierra, aunque mancillada por la maldición del pecado, sigue revelando la bondad de Dios. Los campos verdes, los altos árboles, la alegre luz del sol, las nubes, el rocío, la quietud solemne de la noche, la gloria del cielo estrellado y la luna en su belleza, todo da testimonio del Creador. {Testimonios para la Iglesia, Tomo 6, p. 359} “Tenemos empero este tesoro en vasos de barro, para que la alteza del poder sea de Dios, y no de nosotros.” Esta es la razón por la cual la predicación del Evangelio fue confiada a hombres sujetos a error más bien que a los ángeles. Es manifiesto que el poder que obra por la debilidad de la humanidad es el poder de Dios; y así se nos anima a creer que el poder que puede ayudar a otros tan débiles como nosotros, puede ayudarnos a
nosotros también. {El Deseado de Todas las gentes, p. 264}

Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2018

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