Lección 5. Excusas para eludir la misión (4T 2023—La misión de Dios – Mi misión)
Textos bíblicos:Jonás 1–4; Nahúm 1:1; 2 Reyes 17:5, 6;Salmos 24:1; Santiago 1:27; Isa. 6:1–8.
Citas
• No sólo el barco, sino el mundo entero se hace demasiado pequeño para Jonás. Martín Lutero
• Incluso si la Biblia hubiera dicho que Jonás se tragó la ballena, lo creería. William Jennings Bryan
• Dios siempre ha elegido el camino lento y difícil, respetando la libertad humana a toda costa. Philip Yancey
• El fin más elevado y último del evangelismo no es el bienestar de los hombres, ni siquiera su felicidad eterna, sino la glorificación de Dios. R. B. Kuiper
• Jonás se sentó a la sombra y esperó a que Dios aceptara su forma de pensar. Y Dios sigue esperando a que un montón de Jonases en sus cómodas casas se acerquen a su forma de amar. Thomas Carlisle
Para debatir
¿Cuáles son los puntos más sobresalientes de la historia de Jonás? ¿Cómo nos ayuda esta historia a entender las formas en que eludimos la misión? ¿Qué aspectos del carácter de Jonás influyen en su misión? ¿Por qué se queja ante Dios de que es demasiado bondadoso y misericordioso? ¿Qué nos dice esto sobre la forma en que debemos llevar a cabo la misión que Dios nos ha encomendado? ¿Cómo evitamos presentar excusas?
Resumen bíblico
Jonás 1-4 es toda la historia condensada en un breve relato. Qué interesante sería
disponer de más detalles, sobre todo acerca de Jonás y de cómo se comprendió y recibió su mensaje, y si los ninivitas cumplieron sus promesas. 2 Reyes 17:5, 6 registra la derrota y el exilio del reino septentrional de Israel a manos de Asiria. Toda la tierra y todo lo que hay en ella pertenece al Señor, según el Salmo 24:1. Santiago 1:27 deja claro que la religión práctica, como visitar a los huérfanos y a las viudas, es la única genuina. Isaías 6:1-8 es la visión de Isaías en la que Dios le perdona su pecado.
Comentario
El libro de Jonás es muy diferente de los otros profetas menores, hasta el punto de que algunos lo han tachado de fábula. Situado entre los obedientes profetas Abdías y Miqueas, Jonás es el antiprofeta, el que revela una faceta totalmente nueva de la relación divino-humana. De hecho, Jonás es más bien una parodia de lo que se supone que es el acuerdo entre Dios y su profeta, y el resultado es una descripción muy seria de la llamada profética, del juicio y de la naturaleza de Dios, todo ello en una historia llena al mismo tiempo de ironía cómica.
La decisión de Jonás de no responder positivamente a Dios es la primera gran sorpresa. Los profetas debían hacer lo que se les decía. El hecho de que Dios le permitiera a Jonás reaccionar de la manera en que lo hizo es la primera lección importante aquí, y es una visión importante de la naturaleza y el carácter de Dios.
La idea de ser visto como “del lado del enemigo” y el daño potencial a su reputación profética debe haber sido un aspecto en el rechazo de Jonás de la llamada. Jonás procedía de las fronteras septentrionales de Israel y conocía la reputación de Nínive. Ya era un profeta “de éxito”, así que para qué ir a esta misión. Ningún otro profeta había sido llamado así, por lo que podía alegar que se trataba de una expectativa injusta por parte de Dios. Jonás también podría ver
esto como una misión suicida. ¿Cómo podría un israelita convencer a la poderosa capital de sus enemigos de que tenía razón? Le esperaba la muerte instantánea. Así que su excusa para evitar la misión era muy real. La elección egocéntrica de Jonás también es una lección para nosotros. A pesar de toda su profesión de fe, de sus valores espirituales declarados, cuando surgen decisiones difíciles, fracasa y se excusa. Que Dios le siga la corriente habla muy bien del carácter de Dios, que da tiempo a Jonás para volver. Al final, Dios interviene para hacer entrar en razón a Jonás, pero se preocupa de que Jonás tenga tiempo para reflexionar.
Basándonos en algunos incidentes bíblicos (por ejemplo, el de Uza), podríamos
preguntarnos por qué Jonás no fue castigado inmediatamente por su desobediencia. Pero el libro de Jonás es sorprendente en muchos aspectos, y se identifica con razón como la historia de la gracia. Nuestro Dios misericordioso nos permite rechazarle y seguir nuestro propio camino si queremos, pero no nos abandona a nuestra suerte. Se esfuerza una y otra vez por reconquistarnos y no permite que nuestras insensatas decisiones nos arrollen. Sin embargo, si Jonás hubiera seguido rechazando totalmente a Dios y su llamada, al final Dios no habría tenido más remedio que permitir que Jonás sufriera las consecuencias de sus actos. Ese es el mensaje aquí-y en todo el libro-el evangelio de las buenas nuevas de nuestro Dios misericordioso.
Si Jonás fue realmente un evangelista asombroso, entonces ¿por qué no vemos a Nínive como una nación a largo plazo bajo Dios? ¿O es que nos regimos por las reglas que sólo se fijan en el número de los convertidos, y no en los que hicieron un compromiso que duró toda la vida? ¿Cómo juzgamos los resultados?
La respuesta al mensaje de destrucción es que “los ninivitas creyeron a Dios”. ¿En qué se basó ese “arrepentimiento”? ¿Cómo creyeron y en qué? La preocupación del rey era la supervivencia, la suya y la de su pueblo. Fíjense en sus palabras: que Dios se apartara de su feroz ira.
Como sucede a menudo en la narrativa del Antiguo Testamento, Dios tiene que gritar y amenazar para obtener alguna respuesta. Esto lo hace vulnerable a las acusaciones que Satanás ha lanzado contra él, acusaciones que incluyen la de ser un tirano cruel y furioso que exige las cosas a su manera. Al actuar en favor del pueblo de Nínive, Dios eligió un método dramático, una llamada de atención, pero una vez más los resultados no parecen ser muy duraderos. Al igual que Israel al pie del monte Sinaí, obedecieron mientras tuvieron miedo. Una vez que el miedo
desaparecía, también lo hacía el arrepentimiento.
Muy a menudo también actuamos como Jonás cuando Dios no actúa como creemos que debería hacerlo. Hablamos como Jonás, creyendo que sabemos más y que Dios debería atenerse a nuestro pensamiento. Jonás se relacionó mal con Dios al haber transmitido el mensaje de Dios y luego pensar él que sabía lo que Dios debía hacer. Al erigirse como árbitro del destino de Nínive, se colocó por encima de Dios. No discutió con Dios como lo hizo Abrahán para bien,
sino que deseó la destrucción de Nínive para su propia satisfacción. En esto Jonás hizo un paralelo con las concepciones humanas erróneas de Dios como un Ser de ira y violencia, que enviaba destrucción y era la causa de la desagradable condición humana. La línea realmente significativa es la excusa auto-justificativa de Jonás tras su “fallida” profecía: “Señor, ¿no fue esto lo que dije cuando estaba de vuelta en casa? ¡Por eso hui a Tarsis en primer lugar! Porque yo sabía que tú eres un Dios clemente y compasivo, muy paciente y lleno de amor bondadoso, que no envías desastres. Así que mátame ya, Señor, porque prefiero morir a vivir”. Jonás 4:2, 3 FBV. Su excusa para evitar la misión: ¡Dios es demasiado amoroso y
bondadoso! Se reconoce con razón que el libro de Jonás proporciona una gran visión de la naturaleza y el carácter de Dios. La verdadera pregunta es “¿por qué es importante?”. Algunos argumentan que en realidad no importa qué concepto de Dios tengas mientras obedezcas las reglas y hagas lo que se te dice. ¿Qué hay de malo en ese concepto? ¿Es la salvación una cuestión de entender correctamente a Dios? ¿O es sólo la aplicación de la solución provista lo que nos salvará?
Jesús dejó claro que quería revelar a Dios tal y como es en realidad. Sin embargo, incluso esta creencia puede convertirse en algo que se ve sólo como un punto dogmático. Podemos incluso tener la imagen correcta de Dios, y sin embargo no hacer nada al respecto, o no desear tener una relación con tal Dios. No se trata sólo de tener la imagen correcta, ¡también es vital amar a ese Dios tal y como se revela!
Comentarios de Elena de White
Mientras el profeta pensaba en las dificultades e imposibilidades aparentes de lo que se le había encargado, se sintió tentado a poner en duda la prudencia del llamamiento. Desde un punto de vista humano, parecía que nada pudiera ganarse proclamando un mensaje tal en aquella ciudad orgullosa. Se olvidó por el momento de que el Dios a quien servía era omnisciente y omnipotente. Mientras vacilaba y
seguía dudando, Satanás le abrumó de desaliento. {Profetas y Reyes, p. 199}
Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2023
Traducción: Shelly Barrios De Ávila




