Jonathan Gallagher – Leccion 5. Cómo ser salvo (3T 2014—Enseñanzas de Jesús)

5. Cómo ser salvo (3T 2014—Enseñanzas de Jesús)

Textos bíblicos Lucas 5:27–32; 13:1–5; Mateo 22:2–14; Zacarías 3:1–5; Juan 8:30, 31;
Lucas 14:25–27, Juan 3:14, 15.

Citas
• Dios nunca salva a un espectador. Robert Brown
• Ningún pecador se salvó alguna vez por darle su corazón a Dios. No somos salvos
por lo que damos de nosotros, sino por lo que Dios nos da. A.W. Pink
• Sabemos que ninguna persona puede salvarse si no es por medio de Cristo. No
sabemos que solo aquellos que lo conocen pueden ser salvados por él. C.S. Lewis
• Nadie puede salvarse en virtud de lo que puede hacer. Todos podemos ser salvos
en virtud de lo que Dios puede hacer. Karl Barth
• Quitemos la gracia y no habrá nada por lo cual podamos ser salvos. Quitemos la
libre voluntad y no habrá nada que pueda salvarse. Anselm of Canterbury
• Nada que sea digno de realizarse puede lograrse en esta vida; en consecuencia
debemos ser salvos por la esperanza. Nada que sea bueno o hermoso tiene sentido
completo en ninguno de los contextos inmediatos de la historia; en consecuencia
debemos ser salvos por la fe. Nada de lo que hacemos, por virtuoso que sea,
podría lograrse de manera individual; en consecuencia, debemos ser salvos por el
amor. Ningún acto virtuoso es tan virtuoso desde el punto de vista de nuestro
amigo o rival como lo es desde nuestro punto de vista; por ello, debemos ser
salvos por la expresión final del amor, que es el perdón. Reinhold Niebuhr

Para debatir
¿Cómo se explica la forma en que somos salvos? ¿De qué somos salvos y para
qué? ¿Es una cuestión de ser declarados “no culpables”? ¿Qué es lo que realmente
hacemos para ser salvos? ¿Cuál es nuestro papel en el proceso de la salvación? ¿Podemos
ser salvos sin obras? ¿Es una cuestión de lo que hacemos o de lo que somos? ¿Cómo
podemos asegurarnos de que la atención se centra en Dios?

Resumen bíblico
Lucas 5:27-32 nos narra en detalle el llamado a Leví Mateo, que termina con el
comentario de Jesús: “Las personas que están sanas no necesitan de un médico, pero las
personas enfermas sí lo necesitan. No vine a llamar al arrepentimiento a los que viven en
rectitud. Vine a llamar a los pecadores.” Lucas 5:31 FBV. También comentó sobre los
que Pilato había asesinado, y los que murieron por el derrumbe de la torre en Siloé,
preguntando si los que murieron eran más culpables que los demás. “Les aseguro que no.
Pero a menos que se arrepientan, ustedes perecerán también”, dice Jesús. Lucas 13:5
FBV. En Mateo 22:2-14 Jesús cuenta la historia del banquete de la boda del rey y de la
respuesta negativa de los que fueron invitados. Josué, el sumo sacerdote manda a quitar
su ropa sucia y se viste con ropa nueva (Zacarías 3:1-5). Decir que somos discípulos de
Jesús es decir que creemos en él y seguimos sus enseñanzas (Juan 8:30, 31), y tomamos
nuestra cruz (Lucas 14:25-27). Jesús dice: “Del mismo modo que Moisés levantó la
serpiente en el desierto1, así debe ser levantado el Hijo del hombre, 15de modo que todos
los que confíen en él, tendrán vida eterna. Juan 3:14, 15 FBV.

Comentario
Tenemos muchas frases cliché que usamos para describir la forma en que somos
salvos. Decimos, “dale tu corazón a Jesús.” O “somos salvos por su sangre preciosa.” O
“sólo ten fe.”

Me acuerdo de una persona que buscaba la verdad y me decía: “me dicen que” deje
que Jesús entre a mi corazón, pero no sé dónde está la puerta o dónde encontrar la llave.”
Tal respuesta puede poco acertada ya que cuando hablamos así no estamos facilitando las
cosas. Tenemos que ser más claros en la manera como explicamos la mecánica de la
salvación. ¿Qué es lo que realmente hacemos?

En esto debemos evitar el lenguaje místico por un lado, y las fórmulas o recetas por
otro. Es conocer a Jesús que cuenta. Porque no es nuestra fe la que nos salva, es Dios.
Tenemos que confiar en él. Es por eso que me quedo con la imaginería “médica” mucho
más que la “legal.” Jesús es quien nos sana. Somos conscientes de que estamos enfermos,
que el pecado nos va a matar. Nuestras malas decisiones nos han llevado a formas que son
perjudiciales a corto plazo y fatales a largo plazo. Así que es como ir al médico. Vamos y
explicamos nuestros síntomas. Reconozcamos nuestra necesidad de curación. Y pidamos ayuda.

Dios es capaz de cambiarnos de adentro hacia afuera, si estamos dispuestos a ello.
Muy a menudo pensamos en el pecado como alguna mancha exterior. Pero Jesús dijo que
estamos tan enfermos que sólo nacer de nuevo nos puede arreglar. Nuestro problema es
nuestra alienación de Dios, que es fuente de la vida misma. No sólo que estamos
quebrantados nosotros sino también nuestra relación con Dios. A medida que nos acercamos
a Dios, confiamos en él, a medida que seguimos su consejo y sus caminos, entonces
empezamos a ser transformados de nuevo en el tipo de persona que Dios quiso desde un
principio, cuando fuimos hechos a su imagen. Una vez que aceptamos que lo recto es recto y
lo malo es malo, y que no hay otra manera de vivir aparte de la manera que Dios dice,
entonces podemos comenzar el proceso de transformación. En pequeños pasos comenzamos
a vivir diferentes vidas, a no mentir o hacer trampa, a no odiar o pelear o maldecir. En lugar
de ello renunciamos a nosotros mismos y a nuestro egoísmo, y tratamos de ayudar a los
demás. Porque el pecado se trata realmente de nosotros mismos y de la satisfacción de
nuestros deseos egoístas. En su lugar, miramos hacia afuera y descubrimos que nos
convertimos en lo que somos de verdad, en lo que estamos destinados a ser, dejando de
1 3:14. Ver Números 21:9. concentrarnos en nosotros mismos y enfocándonos más en los demás, en las demás personas y en Dios.

Por encima de todo tenemos que confiar en Dios y depender de él. El Sermón del
Monte (Mateo 5-7) es un gran lugar para comenzar. Aquí Jesús explica que, si bien seguir la
ley es bueno, son nuestras motivaciones las que realmente importan, lo pensamos en nuestro
interior. ¿Cómo somos salvos? Gracias a Dios ayudándonos a cambiar el modo en que
pensamos, para que nuestras acciones sigan lo que somos por dentro. De esta manera
vivimos siguiendo lo que es bueno, rechazando nuestro propio pensamiento egoísta, y
descubriendo que los caminos de Dios verdaderamente conducen a la vida eterna.

Comentarios de Elena de White
Somos salvos por su obra, y no por las nuestras. {El Conflicto de los Siglos, p. 141}
No basta con profesar creer en Cristo, decir que somos salvos por Cristo, cuando
no practicamos las lecciones que él nos ha dado. Todos esos cristianos profesos están
representados por el hombre que construyó su casa sobre la arena, mientras que los
oidores y hacedores de la palabra están representados por el hombre que construyó su
casa sobre la roca, y en medio de la tempestad, tormenta y las inundaciones, que
permaneció impasible. Así, el verdadero fundamento de toda alma está representado por
aquellos que no sólo oyen la verdad, sino que la practican. Aquellos que dicen ser hijos
de Dios y no hacen su voluntad son hipócritas. {Review and Herald, 10 de Julio de 1879}

La justicia de Cristo debe ser aceptada como un don gratuito por nosotros, quienes
somos inmerededores de ella. Ningún trazo de legalidad tiene valor alguno en la
salvación del alma, porque somos salvos por gracia, a través del amor subyugador de
Cristo, y el corazón se vuelve un sacrificio voluntario. Al mantener el amor de Dios en el
corazón, el amor al mundo queda fuera, y nos edificamos en la santísima fe. Cristo es el
autor y consumador de la fe, y cuando nos asimos de su mano, creceremos de manera
constante en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador. {The Youth
Instructor, 17 de febrero de 1898}
Preparado y Escrito por: © Jonathan Gallagher 2014
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

Radio Adventista
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