Jonathan Gallagher Lección 4 “El costo del descanso” 3cer Trimestre del 2021

4.El costo del descanso(3T 2021—Descanso en Cristo)

Textos bíblicos: 2 Sam. 11:1–2;2 Sam. 12:1–23; Génesis 3:1–8; 1 Juan 1:9; Salmos 51:10.

Citas
• La obra de restauración no puede comenzar hasta que no se haya afrontado totalmente el problema. Dan Allender
• ¿Elegiremos ser las “partes” en las que nuestro pecado nos ha convertido? ¿O acudiremos al Dios que puede recoger cada una de esas partes y ensamblarlas cuidadosamente para formar el ‘todo’ que nunca hemos conocido, simplemente porque es un ‘todo’ que Él nunca ha olvidado?Craig D. Lounsbrough
• Cuando Dios te restaura, puede que no veas todos los cambios a la vez. Empezarás a notar que partes de ti que estaban rotas ya no lo están. Luego, un día, te das cuenta de que eres una persona completamente diferente a la que solías ser. Eso es la gracia.Andrena Sawyer
• Cuando Dios perdona, enseguida restaura.Theodore Epp
• Por un Carpintero fue hecha la humanidad, y sólo por ese Carpintero puede ser hecha de nuevo. Desiderius Erasmus
• Jesucristo se encarnó con un propósito: hacer un camino de regreso a Dios para que el hombre pudiera estar ante Él como fue creado para hacerlo, el amigo y amante de Dios mismo. Oswald Chambers

 

Para debatir
Cuando de la salvación se trata, ¿por qué nuestras ideas reflejan lo que más queremos? ¿Es nuestro problema con Dios simplemente una cuestión de sentimiento de culpa? ¿Cómo entendemos lo que Dios hace por nosotros en términos del evangelio? ¿Por qué no es suficiente el perdón? ¿Cómo podemos explicar la salvación sin utilizar un lenguaje jurídico? ¿Cómo se relaciona la restauración con el carácter de Dios?

 

Resumen bíblico
2 Sam. 11:1-2 presenta el pecado de David con Betsabé, mientras que 2 Sam. 12:1-23 es el regaño del profeta Natán a David y las consecuencias del pecado. Génesis 3:1-8 relata el comienzo de la Caída. “Si confesamos nuestros pecados, fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de todo lo que no está bien en nosotros”. 1 Juan 1:9 VBL. Después de su pecado con Betsabé, David ora: “Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, y hazme fiel otra vez.” Salmos 51:10 VBL.

 

Comentario
En muchos sentidos, el “descanso” al que se refiere aquí es en realidad “restauración”. David no estaba orando por paz y tranquilidad en Salmos 51, sino por la restauración de la relación rota con Dios que él había causado. Quería ser sanado para volver a estar “bien” con Dios. Obsérvese que el “costo del descanso” no tiene nada que ver con un proceso de contabilidad cósmica para equilibrar lo malo con lo bueno, o con el pago de una pena. De hecho, hablar de un “precio” es poco útil porque entonces tendemos a ver lo que ocurre como una transacción, cuando en realidad es un proceso de curación. Del mismo modo que un médico tiene que actuar para ayudar a curar a un paciente enfermo, Dios tiene que intervenir para curarnos del daño del pecado. Pero Dios no “cuenta el costo”, y nosotros tampoco deberíamos hacerlo. Él actúa porque esa es la clase de persona que él es. Sin duda tenemos que aceptar que somos personas pecadoras y que, tal como oró David, necesitamos ser restaurados. Pero no necesitamos desarrollar imágenes de alguna transacción mecánica o comercial para explicar cómo Jesús nos transforma. Sí, podemos decir que a Jesús le “costó” dejar el cielo y venir a este mundo y morir en nuestras manos. Pero eso no es lo mismo que si él hiciera algún pago con alguna moneda, ya sea que hablemos de pagar con su vida o con su sangre. Se trata más bien de la gracia que Dios nos da gratuitamente para salvarnos y curarnos de nuestra enfermedad mortal del pecado. Sí, buscamos el descanso de la condena y de la culpa del pecado. Pero esto no consiste en una declaración de “no culpables”, sino en un proceso de cambio de adentro hacia afuera, por medio del cual Dios nos restaura nuevamente a su imagen. La revelación de la salvación de Dios a través de Jesús se expresa en términos de curación divina del individuo dañado por el pecado. Seguramente no es una coincidencia que, habiendo sido anunciado como el que da a conocer a Dios (Juan 1:18), Jesús pasara la mayor parte de su ministerio en actos de curación física. Jesús dijo a los que le rodeaban: “Cuando me ven a mí, están viendo al que me envió.” (Juan 12:45 VBL) y “Si ustedes me han conocido, conocerán también a mi Padre. A partir de ahora, ustedes lo conocen y lo han visto…Todo el que me ha visto a mí, ha visto al Padre.” (Juan 14:7, 9 VBL).
Entonces, ¿qué nos pasa si no vemos la salvación como una curación? Bueno, si sólo la vemos como un arreglo legal de nuestro problema, una rectificación de nuestra posición legal ante Dios, o un proceso contractual por el cual nuestra culpa legal es expiada, entonces… como dijo Jesús a los religiosos de su tiempo, preocupados por la salvación judicial y forense: “Su pecado (esa enfermedad fatal) permanece”. La preocupación por las exigencias, el pago y las consecuencias legales, conduce a la peor clase de legalismo: la judicialización de la cruz de Cristo. ¡Ni siquiera los fariseos lograron eso! Concentrarse en lo legal y judicial, en el pago de la culpa y en las penas expiatorias significa que no vemos la cruz como el remedio para la actitud de pecado, sino como una compensación legal por la mera acción externa de pecado. Porque si no acudimos a quien puede sanarnos, si no aceptamos su don de la vista, y si seguimos siendo guías ciegos que guían a otros y todos caen en la zanja (véase Mateo 15:14), entonces ¿cómo puede Dios ayudarnos? Como le dijo Dios a su pueblo de antaño: “Yo soy el Señor que te sana”. (Éxodo 15:26 VBL). Esta es su salvación: sanar todas las heridas del pecado, curar la enfermedad del mal y devolvernos la plena salud espiritual: hechos a su gloriosa imagen de nuevo. Esta es su salvación, demostrada tan plena y gratuitamente en Jesús y puesta a disposición de todos los que quieran. Esta es su salvación: traída a nosotros por Dios mismo.

 

Comentarios de Elena de White
El gran Médico coopera con todos los esfuerzos realizados en favor de la humanidad que sufre, para dar luz al cuerpo, y vida y restauración al alma. ¿Y por qué? Satanás vino a nuestro mundo y llevó a los hombres a la tentación. Con el pecado vino la enfermedad y el sufrimiento, pues cosechamos lo que sembramos. Satanás hizo después que el hombre acusara a Dios del sufrimiento que no es sino el resultado natural de la transgresión de la ley física. De este modo se acusa falsamente a Dios y se tergiversa su carácter. Se le acusa de hacer lo que el mismo Satanás ha hecho. Dios quiere que su pueblo desenmascare esta falsedad del enemigo. A ellos les ha dado la luz del evangelio de la salud, y como sus representantes deben dar la luz a otros. Al trabajar para aliviar a la humanidad que sufre, deben señalar el origen de todo sufrimiento y dirigir la mente hacia Jesús… A medida que la salud retorne con su bendición, el carácter de Dios será reivindicado y la mentira será devuelta a Satanás, su autor. {Christian Educator, 1 de octubre de 1898 par. 9 [Traducción libre]}

Preparado y escrito por © Jonathan Gallagher 2021
Traducido por: Shelly Barrios De Ávila

Radio Adventista
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