Jonathan Gallagher Lección 3 Justicia y Misericordia en el Antiguo Testamento: Parte 1 (3T 2016—La Iglesia en la Comunidad)

 Justicia y Misericordia en el Antiguo Testamento: Parte 1 (3T 2016—La Iglesia
en la Comunidad)

Textos bíblicos: Éxodo 22:21–23, 23:2–9, Amós 8:4–7, Isaías 1:13–17, 58:1–14, Hechos
20:35.

Citas
• Es moralmente aberrante decir que Dios el Padre exigió el autosacrificio de su único Hijo para equilibrar la balanza de la justicia… Julie M. Hopkins
• La ley es una corte de justicia, pero el evangelio es un trono de gracia. George Swinnock
• Aunque los atributos de Dios son todos iguales, su misericordia es mucho más atractiva y agradable a nuestros ojos que su justicia. Miguel de Cervantes
• Muchos de los que viven merecen la muerte. Y muchos de los que mueren merecen vivir. ¿Puedes darles la vida o la muerte? Entonces no te precipites a repartir la muerte con tus juicios. Porque ni siquiera los mismos sabios pueden ver todos los fines. J.R.R. Tolkien
• Es mejor arriesgarnos a salvar a una persona culpable que condenar a una inocente. Voltaire
• Dios otorgará justicia absoluta, y eso es lo único bueno. No se reservará nada con tal de traer a sus hijos de regreso a él. George MacDonald

Para debatir
¿Por qué nos encargamos de repartir misericordia y justicia a unos y a otros? ¿Refleja esto perspectivas inadecuadas de lo que significa misericordia y justicia, especialmente cuando tienen que ver con Dios? ¿Cómo podemos ver estos principios tomando lugar en el Antiguo Testamento? ¿Qué nos parece el hecho de que la justicia social sea más importante que los Diez Mandamientos? ¿Cómo revela esto la verdadera naturaleza de Dios?

Resumen bíblico
Es interesante que hemos tenido la tendencia a enfocarnos en los 10 Mandamientos de Éxodo 20 y decir muy poco acerca de no maltratar a los extranjeros ni aprovecharnos de las viudas y huérfanos que se mencionan en Éxodo 22:21-23. Del mismo modo, Éxodo 23:2–9 amplía la ley a temas como la presión de los pares, el favoritismo, la negación de la justicia, el soborno y la opresión. Amós 8:4–7 también toca algunos temas relacionados con la justicia social hacia los pobres y necesitados, y condena las prácticas de negocios engañosos y la explotación. Dios dice luego en Isaías 1: 3-17 que está cansado de la adoración sin sentido, diciéndole a su pueblo que no los escuchará a menos que hagan lo recto. En Isaías 58:1–14 Dios también explica lo que significa realmente el verdadero ayuno en comparación con el mero formalismo. Por su parte, Pablo recuerda las palabras de Jesús sobre cuánto más bendecidos somos cuanto damos que cuando recibimos, en Hechos 20:35.

Comentario
Gran parte del estudio y debate de esta semana se enfoca en el término “justicia.” Y las conclusiones que logremos sacar al final estarán determinadas por lo que creemos que significa esta palabra. Al comprender que la traducción de la palabra justicia es la misma para “rectitud,” y que justificar significa “hacer recto” algo o alguien, ¿qué
necesita Dios para justificar las cosas? Además, el justificar no solo nos concierne a nosotros. Recordemos que la
rebelión inició en el cielo, y no se trató inicialmente sobre guardar la ley sino sobre la fidelidad de Dios y la bondad de su gobierno. Recordemos las acusaciones de Satanás contra Dios. Si Dios quiere arreglar todo eso, entonces la cruz como la demostración más clara de Dios necesita hacer más que posibilitar nuestra salvación.
A menudo escuchamos que la justificación es Dios “imputándonos” algo, como si la justificación fuera un objeto. Pero esto nos hace perder de vista el punto central. La rectitud es ser y actuar rectamente. Es una relación con la verdad, no un estado legal. La justificación no es que Dios diga que somos rectos cuando no lo somos, no sería útil
hacer esto si consideramos la seguridad del universo, ¡aparte de que no es verdad! ¡La idea de que Dios simplemente nos declara justos o rectos a pesar de la evidencia contraria no arreglaría los problemas implícitos en la Gran Controversia! Gran parte del lenguaje usado— acreditación, imputación, pago, estimado, intercambio—suena como términos contables (¡con todo el respeto a los contadores!). ¿Es eso lo que Dios está tratando de hacer? ¿Desea él balancear los libros? Además, si la justificación es meramente una declaración legal, ¿cómo resuelve esto el problema del pecado en el universo? ¿Acaso no implica más que esto? En ocasiones escuchamos a personas hablar sobre la justicia de Dios y la rectitud Dios como si fueran cosas distintas. Sin embargo, la palabra griega es la misma, de modo que no hay diferencia entre justicia y rectitud. De hecho es un asunto de raíces distintas, pues la raíz para “rectitud” es anglosajona, mientras la de “justicia” es latina. Más que  palabras, ¿no es un gesto de misericordia el hecho de que Dios quiera llegar a una conclusión para todas las cosas? En su amor Dios juzga, y su juicio es recto. No podemos fragmentar el carácter de Dios y poner una parte contra otra. Dios siempre hará lo recto, y eso incluya su gracia y su juicio. Tampoco es que la gracia de Dios no sea “recta.” En ocasiones vemos la gracia como lo opuesto a lo que se requiere legalmente. Pero Dios es recto en el sentido de que es correcto incluso al ejercer la gracia. La gracia de Dios no es una petición de negociación, o un trato a puerta cerrada que va en contra de la justicia. ¡Es Dios siendo él mismo, plenamente bondadoso y recto! C.S. Lewis comenta que Jesús “dijo que nosotros éramos ‘dioses’ y que Él
llevaría esas palabras a la realidad. Si se lo permitimos, —porque podemos impedirle que lo haga si no queremos que o haga— Él transformará al más débil y mugriento de nosotros, en un dios o una diosa, una criatura radiante, esplendorosa e inmortal, con una energía, gozo, sabiduría, y amor palpitantes, tal como podemos imaginarlo, siendo un brillante reflejo sin mancha que refleja perfectamente a Dios (aunque a una menor escala, desde luego). Su propio poder infinito, deleite y bondad. El proceso será largo y en partes muy doloroso. Pero para eso estamos aquí. No sería para menos. Él realmente hablaba en serio.” Mere Christianity, p. 174.

Comentarios de Elena de White

Miles de personas tienen un concepto falso acerca de Dios y sus atributos. Están sirviendo a un Dios falso tan ciertamente como lo hacían los servidores de Baal. ¿Estamos nosotros adorando al Dios verdadero tal como se lo revela en su Palabra, en Cristo y en la naturaleza, o más bien adoramos a un ídolo filosófico venerado en su lugar? Dios es un Dios de verdad. La justicia y la misericordia son los atributos de su trono. Él es un Dios de amor, de piedad y tierna compasión. Así es como lo representa su Hijo, nuestro Salvador. Es un Dios de paciencia y longanimidad. Si así es el ser a quien adoramos y cuyo carácter estamos tratando de asimilar, entonces estamos adorando al Dios verdadero. {Exaltad a Jesús, p. 137} Satanás indujo a los hombres a concebir a Dios como un ser cuyo principal atributo es una justicia inexorable, como un juez severo, un acreedor duro y exigente. Representó al Creador como un ser que velase con ojo celoso para discernir los errores y
las faltas de los hombres y hacer caer juicios sobre ellos. A fin de disipar esta densa sombra vino el Señor Jesús a vivir entre los hombres, y manifestó al mundo el amor infinito de Dios. {El Camino a Cristo, p. 10}

Preparado y escrito por © Jonathan-gallagher 2016
Traducción: Shelly Barrios De Ávila.

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