Afortunadamente, Tito, uno de los griegos conversos de Pablo y compañero de confianza, informó que la reacción de la iglesia de Corinto a la epístola anterior de Pablo había sido positiva. Las fuertes palabras de Pablo debieron haber sido efectivas para corregir la situación que involucraba a uno de sus miembros.
Nadie se sintió más feliz al recibir semejante noticia. Pablo nuevamente les recordó que el propósito de la disciplina de la iglesia es siempre restaurador. Debió haberle dado a Pablo esperanza y gozo el saber que él también había sido perdonado y que todo estaba bien entre él y su rebaño en Corinto.
Es muy importante que apoyemos a los líderes de nuestra iglesia. Necesitamos perdonar sus errores y recordarles nuestro amor por ellos. Seguramente es música para sus oídos, tal como lo es para los nuestros cuando somos perdonados. Después de todo, son humanos y no debemos esperar una perfección continua sólo porque desempeñan un papel de liderazgo.




