Lección 2. Enséñanos a orar(1T 2024— El libro de los Salmos)
Textos bíblicos:Salmos 105:5, Col. 3:16, Santiago 5:13, Salmos 44, Salmos 22, Salmos 13, Salmos 60:1–5; Lucas 11:1.
Citas
• Los Salmos son una escuela de oración en la que podemos aprender a recoger nuestros problemas, miedos, insuficiencias y necesidades y llevarlos a Aquel que nos ama. Con confianza, podemos clamar con el salmista: “¡Señor, apresúrate a
ayudarme!”. Sarah Christmyer
• Si queremos orar bien, también nosotros debemos descubrir al Señor a quien nos dirigimos, y si utilizamos los Salmos en nuestra oración tendremos más posibilidades de compartir el descubrimiento que se esconde en sus palabras para todas las generaciones. Porque Dios ha querido darse a conocer a nosotros en el misterio de los Salmos. Thomas Merton, Rezar los Salmos
• Ora un Salmo cada día. Tómalos en orden. No te preocupes si nos afecta hoy, porque sabemos que nos ha afectado en el pasado o nos afectará sin duda en el futuro. Recuerda también que al rezar un Salmo no estás rezando sólo por ti, sino por los demás. Janis Cox
• En los Salmos encontramos todo el espectro de las emociones humanas. Este libro es rico en alabanzas, pero también incluye oraciones de rendición, fe, asombro, confesión, adoración, audacia, incluso gritos de desesperación.
• No son nuestras oraciones las que interpretan los Salmos, sino los Salmos los que interpretan nuestras oraciones. Dietrich Bonhoeffer
• Cuando rezamos los salmos con la presencia fortalecedora y transformadora del Espíritu Santo, rezamos no sólo lo que somos en realidad, sino también lo que podemos ser y lo que seremos por gracia. W. David O. Taylor
Para debatir
¿Por qué necesitamos instrucciones para orar? ¿En qué medida nos ayudan los Salmos a expresarle a Dios lo que sentimos? ¿Cómo puede ser relevante hoy un material escrito hace 3.000 años? ¿Por qué tomamos las palabras de Jesús como una fórmula para orar, especialmente cuando nos advierte en contra de la repetición? ¿Cómo hacemos para que la oración sea “hablar con Dios como con un amigo”?
Resumen bíblico
El Salmo 105:5 nos invita a recordar a Dios. “Todo fue creado por medio de él: en el cielo y en la tierra, lo visible y lo invisible, los imperios, los gobernantes, los dirigentes y las autoridades; todo fue creado por medio de él y para él”. Col. 3:16. En Santiago 5:13 se nos llama a orar y cantar. El Salmo 44 recuerda al Dios del poder del pasado, y el fracaso de su pueblo en el presente. El Salmo 22 comienza con David diciendo que Dios le ha abandonado, pero a pesar de sus sentimientos sigue confiando en Dios. El Salmo 13 es similar en el sentido de que Davis cree que Dios le ha olvidado, pero termina con una llamada a Dios para que le fortalezca, y que tiene confianza en que Dios le salvará. El Salmo 60 es una súplica a Dios para que acoja de nuevo a su pueblo y lo rescate. Lucas 11:1 es la petición de los discípulos a Jesús para que les enseñe a orar.
Comentario
Aunque Jesús nos da el mejor ejemplo de cómo orar – no como una fórmula, sino como una sugerencia de los elementos que hay que incluir, los Salmos son un gran recurso de las formas en que la gente del pasado ha hablado con Dios.
Los Salmos son intrigantes. Aunque son en gran medida la expresión de la comunicación de un individuo con Dios, debían ser utilizados como la expresión de una comunidad en el canto. Por eso, aunque se expresan mediante el canto de una
congregación, son también las oraciones personales de cada uno de los participantes. De este modo, podemos utilizar los salmos como medio para expresarnos en oración a Dios. A veces ni siquiera sabemos qué decir, o cómo desahogar nuestro corazón. En este caso, los salmos son una gran ayuda, pues nos ofrecen formas de decir lo que pensamos, pero no podemos expresar. En los diversos enunciados de los salmos podemos hablar de nuestras alegrías y penas, de nuestras alabanzas y súplicas.
Sobre todo, es una experiencia sincera. A veces, incluso las mejores palabras de la Escritura pueden resultar tan familiares y formales. Pero aquí, en los arrebatos de emoción que se encuentran en la poesía de los salmos, vemos una auténtica experiencia espiritual, incluso cuando el salmista está cuestionando a Dios. En palabras de W. David O. Taylor, “Nos hacemos íntegros orando nuestras alegrías y nuestras penas sinceras.
Rezamos nuestra alabanza honesta a Dios y nuestra ira honesta contra Dios; oramos también para que nuestras palabras a Dios sean honestas.” David es un buen ejemplo de alguien que, aunque distaba mucho de ser perfecto, al menos sabía dónde acudir para encontrar perdón y sanación. Sus numerosos salmos revelan su profunda conciencia de Dios en su vida, y de que sus fracasos provenían de haberse alejado de su Amigo divino. Sus extasiados cantos de alegría proceden de su experiencia personal de Dios, e ilustran nuestras propias reacciones cuando nos damos cuenta de todo lo que Dios ha hecho por cada uno de nosotros.
También son significativas sus confesiones orantes (Sal 32 y 51, por ejemplo), pues no podemos obtener la curación sin aceptar nuestra necesidad, nuestra condición desesperada que nos llevará a la muerte. En el culto, el reconocimiento honesto de nuestra pecaminosidad, específicamente declarada, es esencial cuando acudimos a Dios en busca de gracia y ayuda en tiempos de necesidad. Aceptar el don de Dios de la sanación espiritual, ¡qué maravillosa sensación de liberación, qué reconocimiento de ser hechos nuevos a imagen de Dios! ¿Cómo no querer hablar con un Dios así? Sin embargo, todo esto va mucho más allá de nosotros mismos. El Apocalipsis nos da una idea de este panorama más amplio al vislumbrar lo que ocurre en el cielo. Nuestras oraciones y alabanzas son muy pequeñas en comparación con los coros angélicos y las alabanzas descritas en Apocalipsis 4:9-11 y 5:9-13. El universo entero está alabando a Dios. El universo entero está alabando a Dios. ¿Por qué? No sólo por su poder y majestad, sino por la forma en que lo utiliza. Dios no necesita ser alabado por ser Dios.
Le alabamos porque ha elegido pensar siempre en el otro, entregarse sin restricciones a todos sus seres creados. En nuestro caso, para venir entre nosotros, sufrir en nuestras manos y ser asesinado, demostrando en su vida y en su muerte la clase de persona que realmente es. Ése es un Dios al que merece la pena orar y adorar.
Comentarios de Elena de White
El Padrenuestro no fue destinado a ser repetido simplemente como una fórmula, sino que es una ilustración de lo que deben ser nuestras oraciones: sencillas, fervientes y abarcantes. En una simple petición, expresad al Señor vuestras necesidades y gratitud por su misericordia.{Conducción del niño, p. 496}
El espíritu misionero nos permite apreciar más plenamente las palabras de la oración del Señor, cuando nos manda rezar: “Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”. El espíritu misionero amplía nuestros pensamientos y nos une a todos los que comprenden la influencia expansiva del Espíritu Santo. {Fundamentals of Christian Education, p. 209.1} – Traducción libre
En el Padrenuestro tenemos un ejemplo perfecto de petición. ¡Cuán sencilla, y, sin
embargo, cuán abarcante es! Esta oración debería ser enseñada a los niños. Estudien todos cuidadosamente los principios contenidos en ella. En respuesta a las oraciones del pueblo de Dios se envían ángeles con bendiciones celestiales…Mediante la oración y consagración diarias todos pueden relacionarse de tal manera con su Padre celestial que él extenderá sobre ellos ricas bendiciones… {En los Lugares Celestiales, p. 95} El salmista oró: “Para que sea conocido Tu camino sobre la tierra, Tu salud salvadora entre todas las naciones”. Salmos 67:2. Que esta oración sea la nuestra. Oremos para que la influencia sanadora de la revelación divina, como una corriente celestial de aire vital, venga sobre el pueblo de Dios, impartiendo salud y vigor físicos y espirituales. Oremos para que la levadura de su gracia actúe en una iglesia tras otra, hasta que el nombre de
Dios sea una alabanza entre ellas, a causa de sus maravillosas obras. Extenderemos Su reino haciendo cerca de nosotros la obra que espera ser hecha. {Letters and Manuscripts, vol. 13, (1898), p. 1514}
Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2024
Traducción: Shelly Barrios De Ávila




