Al igual que los discípulos de Juan, los discípulos de Jesús observaron la ferviente vida de oración de su amado Maestro y desearon orar como Él lo hacía. Era natural que los discípulos de Juan y Jesús pidieran oraciones específicas para guiar sus conversaciones con su Padre Dios. Después de todo, habían estado recitando oraciones del libro de los Salmos (poesía que forma parte de lo que se llama los Escritos) toda su vida en los servicios de la sinagoga y sus devociones personales en casa.
Sólo sumergiéndonos profundamente en los mensajes contenidos en los Salmos podremos obtener la misma elevación espiritual que nos ayudará a superar nuestras circunstancias más difíciles. Los salmos, con su énfasis en la alabanza y el compartir honesto y la intimidad con el Creador, no sólo pueden transformar completamente nuestra vida de oración, sino también nuestro carácter y nuestra interacción con Dios y los demás.




