Jonathan Gallagher Leccion 14. “Gloriarse en la cruz” (3T 2017) Sabado 30 de Septiembre

Leccion 14. Gloriarse en la cruz (3T 2017—Gálatas)

Textos bíblicos: Gálatas 6:11–18, Romanos 6:1–6, 12:1–8, 2 Corintios 4:10, 5:17, 11:23–29.

Citas
• La cruz de Cristo es lo más revolucionario que ha aparecido alguna vez entre los hombres. A. W. Tozer
• El Calvario nos muestra cuán lejos puede llegar el hombre por el pecado, y cuán lejos puede llegar Dios por la salvación del hombre. H. C. Trumbull
• El evento de la cruz de Cristo es una revelación final tanto del carácter como de la consecuencia del pecado humano y de la maravilla y el sacrificio del amor divino. Alan Stibbs
• El cristianismo es una religión que trata acerca de una cruz. Leon Morris
• Las doctrinas de la expiación convierten a Dios en un juez celestial, un Señor ofendido, o un espíritu temperamental. La noción de “pagar” a Dios para enmendar el castigo es materialista. Stephen Finlan
• Dios ha trenzado su gloria y nuestro bien. Thomas Watson Para debatir
¿Qué quiere decir exactamente “gloriarse en la cruz”? ¿No es acaso irónico? ¿Cómo revelamos la verdad acerca de Dios a través de nuestro propio compromiso con la cruz? ¿Cuál era la mayor preocupación de Pablo respecto a los Gálatas? ¿De qué manera
podemos dar una mala representación de la cruz? ¿Cuál es la mejor forma de demostrar las verdades reveladas en la cruz como parte del conflicto cósmico?

Resumen bíblico
En esta ocasión Pablo escribe por sí mismo sus últimas palabras a los gálatas.
(Gálatas 6:11–18). Sigue preocupado por ellos, queriendo que sigan viviendo sus vidas en
Cristo y que no se aparten. Pablo escribe que aquellos que dicen que la circuncisión y otras
exigencias judías son esenciales, están equivocados. Lo que cuenta, dice él, es si te has
convertido en una nueva criatura en Cristo. La única gloria debe ser en la cruz, no en la
obediencia a la ley mosaica o ser parte de un grupo especial. Romanos 6:1–6 hace énfasis
en el hecho de que fuimos crucificados con Cristo, ¡y que no debemos tomar esto como una
licencia para pecar! En consecuencia, debemos ser una sacrificio vivo, al servir a otros, al
enseñar y guiar a otros (Romanos 12:1-8). Somos partícipes de la muerte de Cristo a fin de
que también podamos ser partícipes de su vida (2 Corintios 4:10). Somos hechos nuevas
criaturas por completo—todas las cosas viejas pasaron, ha comenzado una nueva vida (2
Corintios 5:17)
Pablo da evidencia de su propia vida, detallando todas las cosas que ha sufrido por
la cruz de Cristo (2 Corintios 11:23–29). Tal como él dice, “yo llevo, en mi cuerpo,
cicatrices que muestran que pertenezco a Jesús.” (Gálatas 6:17 NTV)

Comentario
¿De qué nos estamos gloriando? En ocasiones puede ser de nosotros mismos—nos gloriamos de la iglesia, quizás. Pero “no nos predicamos a nosotros mismos” (2 Corintios 4:5 NVI).
La pregunta real es cómo remediar la situación. Porque al final, Dios y su salvación son el único remedio, el remedio no está en que nosotros nos dispongamos a “guardar las normas” o “reformar a los impíos.”
Como siempre, el problema básico está en el concepto de Dios. Porque si lo consideramos como un ser lleno de venganza, si lo vemos como un ser rudo y amenazante, listo para castigar, como si él exigiera una obediencia exacta e incondicional a todos sus
caprichos—entonces no nos sorprendería que sus seguidores actuaran de un modo similar. Jesús dijo que él vino a mostrarnos como Dios es realmente. Sobre todo a los escribas y los fariseos, quienes pensaban que lo conocían muy bien. Tristemente, ellos
rechazaron a ese Dios que quería su obediencia racional y amorosa, prefiriendo seguir con su propia imagen de un Dios legalista y castigador. “Él vino a lo suyo, y los suyos no le recibieron.” (Juan 1:11). Lo acusaron de ser un mal representante de Dios, de destruir su Ley. En consecuencia, usaron los mismos métodos que su Dios castigador y lo castigaron de la forma más agonizante que conocían. La tortura en una cruz cruel. Porque su Dios era así.

Sin embargo, esa es la cruz de la que nos gloriamos, como Pablo. No predicándonos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor. Y como Pablo, como siervos de los demás. Tal como escribió Pablo: “Pues Cristo no me envió a bautizar sino a predicar el evangelio, y eso sin discursos de sabiduría humana, para que la cruz de Cristo no perdiera su eficacia. Me explico: El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden; en cambio, para los que se salvan, es decir, para nosotros, este mensaje es el poder de Dios.” (1 Corintios 1:17, 18 NVI).

En la cruz, Jesús reveló la verdad acerca de Dios, acerca de Satanás y la gran controversia en los términos más crudos. Cuán irónico es que nos gloriemos en este instrumento de tortura tan degradante. Sin embargo, fue en la cruz donde obtuvimos la
imagen más clara de Dios, tal como él es realmente, dispuesto a permanecer allí para mostrarnos su amor y para responder las preguntas del conflicto cósmico. Porque conocer a Dios significa ser como él. Solo Dios puede hacernos como él
mismo. Solo entonces seremos como él, porque le veremos tal como él es. Esta es la verdadera salvación.

Comentarios de Elena de White
Todas las cosas están aseguradas en Cristo, y sólo en él. Romanos 8:32. No hay
nada en este mundo o en el mundo venidero que podamos tener, sino por la cruz. La
supuesta esperanza de cualquier cosa que no se encuentre en él ha de traer decepción; y la
esperanza de todo lo que esté en él, y que puede tenerse con él, es tan segura como el hecho
de que él vive. {Review and Herald, Junio 24 de 1902}
En la expiación se revela el carácter de Dios. El poderoso argumento de la cruz
demuestra a todo el universo que Dios de ninguna manera fue responsable de la vida de
pecado que había escogido Lucifer; que no fue un retiro arbitrario de la gracia divina, que
no hubo deficiencia en el gobierno divino, que le inspirase en él el espíritu de rebelión. {El
Espíritu de Profecía, Cap. 4, p. 320}
La eficiencia de la cruz protegerá a la raza redimida del peligro de una nueva caída.
La vida y la muerte de Cristo han desenmascarado los engaños de Satanás y han refutado
sus reclamos. El sacrificio de Cristo por un mundo caído unirá a los ángeles y a los
hombres con él mediante lazos indestructibles. El plan de salvación ha vindicado la justicia
y la misericordia de Dios, y durante toda la eternidad la rebelión no se levantará otra vez.
La aflicción nunca más se sentirá en el universo de Dios. {La verdad acerca de los ángeles,
p. 300}
La seguridad de los ángeles también depende de los sufrimientos del Hijo de Dios;
por eso le ofrecen honor y gloria. Es mediante la eficacia de la cruz, que los ángeles son
guardados contra la apostasía. {La verdad acerca de los ángeles, p. 210}

Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2017
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

Radio Adventista
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