Jonathan Gallagher – Leccion 11. El Sábado (3T 2014—Enseñanzas de Jesús)

Leccion 11. El sábado (3T 2014—Enseñanzas de Jesús)

Textos bíblicos Juan 1:1–3; Mateo 12:1–5; Lucas 4:16–21; Juan 5:16, 17; Mateo 24:20;
Marcos 2:27, 28.

Citas
• La esencia del sábado no podría cambiarse sin cambiar la naturaleza del hombre.
A.A. Hodge
• La felicidad del cielo es la observancia constante del sábado. Al cielo se le llama
Sabbath, para que aquellos que tienen sábado anhelen el cielo, y aquellos que
anhelan el cielo amen los sábados. Philip Henry
• El sábado es una catedral semanal construida en mi comedor, en mi familia, en mi
corazón. Anita Diament
• Cada vez que nos volvemos a Cristo en la fe es como un momento de Sabbath, un
pequeño anticipo del descanso y la gloria eternos. El don de ese momento no está
en lo que hacemos, sino en lo que recibimos. Es el tiempo santo apartado para
recibir el don más grande que Dios puede dar, que es él mismo, en su Hijo amado.
Phillip Cary

Para debatir
¿Por qué Jesús dedicó el día sábado mayormente a sanar? ¿Cómo desafió Jesús
las ideas contemporáneas acerca del sábado? ¿Cuál dijo Jesús que era el propósito del
sábado? ¿Cómo demostró Jesús de manera práctica la importancia del día de reposo?
¿Qué lecciones deberíamos estar aprendiendo de las enseñanzas de Jesús en relación con
el día de reposo?

Resumen bíblico
Jesús como Creador es Señor del sábado, como se demuestra en sus comentarios
después de que sus discípulos fueran acusados de quebrantar el sábado (Juan 1:1-3;
Mateo 12:1-8). Jesús iba a la sinagoga en el sábado (Lucas 4:16-21) Jesús era perseguido
por lo que hacía el sábado: “Entonces los judíos comenzaron a perseguir a Jesús porque
él estaba haciendo estas cosas el día sábado. Pero Jesús les dijo: ‘Mi Padre aún trabaja, y
yo también.’ Fue por esto que los judíos se esforzaron más aún en matarlo, porque no
solamente quebrantaba el Sábado sino que también llamaba a Dios su Padre, haciéndose
así semejante a Dios.” Juan 5:16-18 FBV. Jesús esperaba que sus seguidores estuvieran
observando el día de reposo, al menos, en el momento de la destrucción del Templo
(Mateo 24:20). El sábado se hizo para nosotros, y Jesús es su Señor (Marcos 2:27, 28).

Comentario
Jesús y sus ideas sobre el día de reposo nos proporcionan una maravillosa
perspectiva del carácter de Dios. Su Sábado es verdaderamente una delicia, y no una
observancia triste de reglas. Sin embargo, aquellos que se jactaban de su justicia propia,
veían a Jesús como blasfemo. Los que decían conocer a Dios no lo reconocieron. En la
parte final de esta ironía, los fieles guardadores del sábado pidieron que el Señor del
Sábado fuera asesinado y quitado de la Cruz para que así ellos pudieran irse a casa a
guardar el sábado.
Dios es Creador, y el sábado es su último acto en el drama de la creación. Él
bendijo ese día y lo hizo especial justo desde el principio. Santificar ese espacio de
tiempo fue una idea realmente brillante e inspirada, porque cualquier lugar u objeto, o
cualquier cosa tangible y física podría haberse convertido en objeto de adoración en lugar
de Dios. ¡Pero es muy difícil adorar a un día, adorar un periodo de tiempo!
El Sábado se convirtió en la señal, en el emblema (Éxodo 31:13; Ezequiel 20:12,
20) de mi relación con el Dios que no es ese Gobernante lejano del Universo, sino ese
Dios que camina conmigo en el transcurso del día. En su día sábado puedo en realidad
acercarme a Dios y compartir con él todas mis preocupaciones e inquietudes, toda mi
alabanza y alegría, sin preocuparme de todas las demás cosas que “necesito” hacer.
El sábado es la promesa del interés y cuidado continuo de Dios, semana tras
semana por toda la eternidad. El sábado me da —a mí, un pobre viejo, deficiente, débil y
pequeño—una promesa continua de esperanza. Una esperanza que necesito tanto, porque
hay tantas cosas en este mundo que pueden llevarnos a la desesperanza y desesperación.
Una esperanza que conquista esa perspectiva aterradora del tiempo perdido, de ser nada.
Una esperanza que indique que hay tiempo, que siempre habrá tiempo si me abrazo
fuertemente a Dios. Porque mientras el Sábado nos recuerda a Dios como Creador en
Génesis 2, se repite en Éxodo 20, y como Redentor en Deuteronomio 5, Dios como
fuente de esperanza, es el aspecto esencial del futuro en el presente del Sábado. Las
promesas futuras de Dios se vuelven una realidad en el sábado del presente.
Jesús murió en la tarde del viernes. Descansó en la tumba ese sombroso sábado de
crucifixión, muerto y aun así preparado con intensa anticipación para levantarse
nuevamente. Y con su gloriosa resurrección surge la esperanza plena de victoria. Victoria
sobre la muerte, sobre el mal, sobre el inevitable paso del tiempo que nos mata
lentamente cada semana. Porque todos estamos muriendo, y cada semana nos lleva a
estar más cerca de nuestras tumbas. Pero el sábado, cada semana, nos conduce a esa
esperanza más allá de la muerte, a la maravillosa verdad de que el tiempo no puede
matarnos ni matar nuestra relación con Dios.
El sábado es el recordatorio de un mundo nuevo cuando todos nos reunamos para pasar
ese maravilloso tiempo con Dios. Ese tiempo que Dios pasará con aquellos que vivirán
por siempre, para enjugar las lágrimas de sus ojos, y ellos serán su pueblo y Él será Su
Dios…

Comentarios de Elena de White
El sábado era el día en que Cristo más se ocupaba en sanar a los enfermos. Este
era el día en el que más podía llegar a aquellos que estaban trabajando durante la semana.
Dondequiera iba, era un médico misionero, un médico infalible, que hablaba palabras de
consuelo y amor. De él fluía una corriente de energía sanadora, y los enfermos quedaban
sanos. Sanaba a los hombres y mujeres con voluntad y sin titubeos, lleno de alegría,
porque le complacía poder restaurar a los dolientes a la salud. {Manuscript Releases,
Tomo 5, p. 84}
En su tiempo [de Jesús] el sábado había quedado tan pervertido que su
observancia reflejaba el carácter de hombres egoístas y arbitrarios más bien que el
carácter de Dios. Cristo puso a un lado las falsas enseñanzas con que habían calumniado
a Dios los que aseveraban conocerle. Aunque los rabinos le seguían con implacable
hostilidad, no aparentaba siquiera conformarse con sus exigencias, sino que iba adelante
observando el sábado según la ley de Dios. {Profetas y Reyes, p. 135}
Los judíos acusaban a Cristo de pisotear el sábado siendo que él sólo estaba
tratando de devolverle su carácter original. Las interpretaciones de la ley hechas por los
rabinos, todas sus actas y exacciones onerosas, estaban llevando al sábado lejos de su
verdadero objeto, presentando al mundo una falsa concepción de la ley divina y del
carácter de Dios… Simplemente estaban haciendo el trabajo que Satanás deseaba que
hicieran: impugnar el carácter de Dios y hacer que las personas lo vieran como un tirano;
que pensaran que la observancia del sábado, tal como Dios la exigía, hacía que los
hombres fueran duros de corazón antipáticos y crueles. {GCB, 5 de marzo de 1895}

Jonathan Gallagher escuela sabaticaPreparado y Escrito por: © Jonathan Gallagher 2014
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

Radio Adventista
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