Jonathan Gallagher Lección 10. “De la confesión a la consolación” 1er Trimestre del 2020.

Leccion 10. De la confesión a la consolación (1T 2020—Daniel)

Textos Bíblicos: Daniel 9; Jeremías 25:11, 12; 29:10; 2 Reyes 19:15–19; Mateo 5:16; Santiago 5:16.

Citas
• La oración no cambia a Dios, pero sí cambia al que ora.” Soren Kierkegaard
• Dios puede encargarse de tus dudas, tu enojo, tu miedo, tu pena, tu confusión y tus preguntas. Puedes traerle todo en oración. Rick Warren
• ¿Es la oración tu volante o tu llanta de repuesto? Corrie ten Boom
• Dios habla en el silencio del corazón. Escuchar es el comienzo de la oración. MadreTeresa
• En cada vida llega un momento que es como un punto de quiebre. En ese momento debes aceptarte a ti mismo. Ya no se trata de en quién te convertirás. Es lo que eres y lo que siempre serás. John Fowles

Para debatir
¿Por qué es importante conocer “el tiempo de Dios”? ¿Por qué deberíamos estudiar tales temas?
¿Debemos saber que Dios mantiene todas las cosas funcionando según lo planeado? Si es así,
¿cuál es el plan? ¿Qué significa realmente, “en la plenitud de los tiempos, Cristo vino”? ¿Qué
hay de la profecía incumplida? ¿Cuáles son los peligros de sobre enfatizar estos problemas?

Resumen bíblico
Daniel 9 relata la preocupación de Daniel por el tiempo de exilio profetizado a través de Jeremías (Jer. 25:11, 12; 29:10). Los 70 años estaban llegando a su fin, pero él veía que no sucedía nada. Entonces Dios proveyó la respuesta. 2 Reyes 19: 15–19 detalla la oración de Ezequías por la liberación de Asiria. Debemos revelar a Dios en nuestras vidas (Mateo 5:16). “La oración sincera de los justos es eficaz” Santiago 5:16 VBL.

Comentario
Con toda la riqueza de información en la lección sobre los tiempos y las fechas, la pregunta más frecuente es de gran importancia: ¿Importa para mi salvación si no entiendo todo esto? Seguramente no. Tampoco es que necesitemos esta información para satisfacer nuestra curiosidad, o para entrar en desviaciones numerológicas. Este pasaje merece nuestra atención porque demuestra que Dios continúa resolviendo los problemas de la Gran Controversia, porque nos habla de la venida profetizada de Jesús como salvador y revelador de Dios, y porque es la confirmación de la presciencia y soberanía de Dios. Lamentablemente, muchos han perdido el rumbo y el enfoque en las arenas movedizas y los espejismos de la interpretación profética, con todos los mapas, gráficos y cálculos.
Me recuerda a una dama que, cuando le pregunté cómo se había unido a la iglesia, me dijo: “Entré con las bestias.” Tal como se lo dije esa vez, espero que no se haya quedado allí… porque aunque este tema es importante sin duda para entender la profecía y el control divino en la gran controversia, el uso de las imágenes de bestias proféticas puede ser exagerado muchas veces.
Daniel había estado estudiando la Biblia, particularmente el libro de Jeremías y, como nosotros, tenía preguntas. Su visión es una respuesta a su oración, especialmente con respecto a las 70 semanas. También ora confesando y apelando, y busca influir en este conflicto especial de la Gran Controversia. Tal vez, como se ha sugerido, esto ayuda a entender los límites autoimpuestos de Dios y aborda positivamente las “reglas” entre Cristo y Satanás. Dios desea tranquilizar a Daniel explicándole que todavía está trabajando, a pesar de que esté detrás de bambalinas. Aquí se revela el plan de Dios para la venida de Jesús, y también lo que sabe que sucederá: rechazo por parte de su propio pueblo (¡nosotros!). Si bien menciona el consuelo inmediato de que Jerusalén será reconstruida, la muerte del ungido (el Mesías, Cristo) es la conmovedora tragedia que Dios le revela a Daniel. Porque en este mundo, las buenas noticias siempre están teñidas de tristeza, y cualquier cosa que podamos esperar aquí y ahora siempre será transitoria y decepcionante. Daniel también estaba aprendiendo esa lección, incluso mientras trataba de trabajar para su nación y su pueblo. La mayor tranquilidad es que Dios está allí, continúa trabajando, no lo ha olvidado, y que algún día la gran controversia habrá terminado.
Tengo un sueño recurrente. A decir verdad, es una pesadilla. En una escena hermosa (yo suelo soñar en Tecnicolor), y estoy allí con un grupo de compañeros adventistas cuando Cristo regresa. El cumplimiento de la bendita esperanza, la consumación de la promesa divina, la realización de la salvación de Dios. A medida que el mundo termina en caos, miramos hacia arriba para dar la bienvenida a nuestro Rey que regresa.
Excepto que mis compañeros adventistas están lejos de ser felices. “No puede ser”, dice uno.¿Otra falsificación? se pregunta otro. “No encaja en mi gráfico”, murmura un tercero, mirando una hoja elaborada de líneas de tiempo, fechas y símbolos. Se reúnen a deliberar. Dedican un largo tiempo en ello. A medida que el mundo se acaba, debaten los méritos relativos de las interpretaciones simbólicas, calculan fórmulas matemáticas complejas y extrapolan tiempos y fechas hasta el enésimo grado.
Finalmente llegan a una conclusión. A partir de su investigación, pueden demostrar de manera categórica y concluyente que este no es el segundo advenimiento, porque el Rey del Norte no ha intentado la contaminación que resulta en la abominación desoladora bajo el gobierno de Persia en el que los ejércitos de Armagedón vencen las hordas de Oriente bajo el sexto sello en el momento en que los 24 ancianos tocarán la miríada de trompetas, o algo así. Como dije, esto es solo un sueño. No debe ser tomado demasiado literalmente…
La escena se desvanece mientras contemplo a mis camaradas, todavía debatiendo el Fin a medida que el Fin ocurre a su alrededor. Tal vez sea mejor que la escena se desvanezca, ya que no puedo contarles la respuesta del Señor a su deseo de enviarlo de regreso al cielo. Pero la imagen todavía me preocupa. ¿Qué hay en nosotros que hace que el cálculo del Fin sea más importante que el regreso mismo de Jesús? ¿Por qué estamos tan preocupados con los eventos del tiempo de angustia? ¿Dónde está Dios en toda este frenesí por los últimos días? ¿Es posible que como adventistas nos concentremos tanto en el Cristo externo que va a regresar que no podamos reconocer al Cristo interno ahora, activo en nuestra vida diaria? Las palabras de Cristo a sus discípulos no fueron “Me voy ahora y los veré cuando regrese”, sino “Estoy con ustedes siempre, hasta el fin del mundo”.
En nuestro deseo de proclamar el regreso de Cristo, seguramente también debemos enfatizar la presencia de Cristo en la vida del creyente, día a día, yendo con Él en el camino. Además de predicar la venida, necesitamos practicar la presencia de Cristo. No necesito más pesadillas…

Comentarios de Elena de White
Estamos viviendo en los postreros días, cuando se aceptan y creen errores del carácter más engañoso, al par que se descarta la verdad. El Señor tendrá tanto a los predicadores como a la gente por responsables de la luz que resplandece sobre su senda. Nos llama a trabajar diligentemente para juntar las joyas de verdad y ponerlas en el marco del Evangelio. {Reflejemos a Jesús, p. 208} Considerando así las cosas de este tiempo a la luz de la eternidad, podremos, como Daniel y sus compañeros, vivir por lo que es verdadero, noble y perdurable {Profetas y Reyes, p. 403}

Preparado y escrito por: © Jonathan Gallagher 2020
Traducción: Shelly Barrios De Ávila

Radio Adventista
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