Hoy en día, el cristianismo se ha extendido globalmente más de lo que jamás se pensó posible. Y, sin embargo, nos sorprende que durante su existencia terrenal, la mayoría de los judíos no reconocieran a Jesús como el Mesías. A pesar de que su propio pueblo había recibido muchas profecías mesiánicas en las Escrituras, la mayoría no reconocía su naturaleza y misión divinas.
Como señala el texto para memorizar, el mayor testimonio de quién era Jesús vino directamente de Su Padre a través de las profecías del Antiguo Testamento. Jesús a menudo señaló esas referencias a su propia vida y ministerio. Pero sus ideas preconcebidas y sus corazones endurecidos hicieron difícil reconocer que el Mesías finalmente había llegado y estaba entre ellos, predicando y realizando milagros.
Las probabilidades de que un hombre cumpla cientos de predicciones del Mesías en el Antiguo Testamento son astronómicas. Y, sin embargo, Jesús era la encarnación de todos ellos y no dudó en señalarlo cuando se le presentó la oportunidad.




