El libro profético y altamente simbólico del Apocalipsis no siempre se considera un libro misionero. A menudo no es el primer libro de la Biblia que podríamos usar para llegar a algunas poblaciones, especialmente aquellas con poco o ningún conocimiento de quién es Dios. Pero para el misionero mismo, especialmente para aquellos que viven en el fin de los tiempos, es un recurso valioso para comprender cuál debería ser nuestro mensaje central para el mundo.
El Apocalipsis describe la historia de la humanidad y nos ayuda a comprender el cuadro total del gran conflicto entre el bien y el mal: entre Cristo y Satanás. Todo creyente debe familiarizarse con sus temas para comprender el papel de Jesús, nuestro Señor y Salvador, y nuestro papel de predicar la verdad presente en estos últimos días.
Además, nuestro estudio del Apocalipsis nos anima a tener esperanza en los tiempos más difíciles. Además, infunde en nosotros el deseo de ser testigos fieles, de vivir nuestra fe de manera visible y tangible ante una generación confundida y necesitada. A toda costa, debemos representar a nuestro amoroso Dios y estar siempre atentos a la difusión de sus últimos mensajes del evangelio al mundo.




