Un cantor judío (líder del culto) y su esposa, que vivían en Lincoln (Nebraska), empezaron a recibir llamadas telefónicas amenazantes y obscenas. Descubrieron que las llamadas procedían de un líder de un grupo de odio estadounidense, el Ku Klux Klan. Al conocer su identidad, podrían haberlo entregado a la policía. Pero decidieron un enfoque más radical. Cuando se enteraron de que estaba lisiado, se presentaron en su puerta con una cena. Él se quedó totalmente atónito. Su odio se derritió ante su amor. La pareja siguió visitándole, y la amistad creció. Incluso pensó en hacerse judío.
“¿No es éste el ayuno que elijo: soltar las amarras de la injusticia, desatar las correas del yugo, dejar libres a los oprimidos y romper todo yugo? ¿No es compartir tu pan con el hambriento… ?” (Isa. 58: 6, 7). Irónicamente, la pareja de Lincoln mantuvo ese ayuno compartiendo su banquete con un opresor hambriento, ¡liberándolo así de sus propias ataduras de prejuicios injustos!
Aprendamos más sobre este importante principio espiritual descrito por el profeta Isaías.