Hay algunas historias bíblicas clave que presagian eventos futuros que ocurrirán en los últimos tiempos. Los más significativos son la destrucción mundial por agua durante la inundación, y las ciudades de Sodoma y Gomorra que fueron destruidas por el fuego. La maldad extrema de la gente fue evidente en ambos casos, y Dios demostró ser justo y misericordioso en cómo se llevaron a cabo los castigos.
En el caso de Noé, debemos admirarlo por sus sermones no tristes sobre el próximo diluvio y la forma diligente que este patriarca se preparó a sí mismo y a su familia para el evento. Su fe en Dios le dio la confianza necesaria para luchar durante más de cien años para advertir al mundo de las consecuencias de su comportamiento malvado (Hebreos 11: 7).
En cuanto a Sodoma y Gomorra, Abraham le suplicó al hijo de Dios a perdonar a los justos si solo se podían encontrar diez de ellos (Génesis 18:32). Nosotros también, en estos últimos días, deberíamos estar haciendo en oración todo lo que podamos para prevenir la destrucción venidera, para que tantos se salgan como sea posible.
Estos y otros ejemplos en la Biblia nos dan una base para comprender mejor las importantes profecías en Daniel y Apocalipsis.




