Conocer al Dios amoroso y bondadoso de la misión nos motiva a saber más acerca de cuál es esa misión. El objetivo principal parece ser restaurar Su imagen en nosotros, la imagen que quedó dañada después del grave pecado de Adán y Eva en el Jardín. Además de darnos un corazón nuevo que lo ama y confía en Él (Ezequiel 36:26), promete “hacer nuevas todas las cosas” (Apocalipsis 21:5). Todo nuestro planeta tendrá un cambio de imagen cuando se complete Su misión.
A lo largo de la historia de la humanidad, Dios se ha ido revelando a nosotros de tal manera que nos encontramos con ganas de compartir con otros la experiencia de nuestro camino espiritual. Explorar los elementos de la misión de Dios nos ayuda a cumplir con mayor éxito la tarea que Dios nos ha encomendado. A medida que trabajemos junto con Él, continuaremos acercándonos en todas nuestras relaciones, la verdadera marca del logro de nuestras metas misionales.




