Escuela Sabática Texas USA Lección 2: La lección de historia de Moisés – Sábado 9 de Octubre de 2021

El orden, la precisión y el equilibrio se encuentran en todo el universo físico, incluso en el estado de decadencia de nuestro mundo de pecado y degradación. Esta observación nos ayuda a tener fe en la precisión de las predicciones de Dios. Podemos confiar en que sus profecías, al menos las que no son condicionales, se cumplirán en el momento previsto.

El momento del discurso de Moisés, “en el cuadragésimo año” (Deuteronomio 1:3), no es una sorpresa, si recordamos que Dios les ordenó vagar por el desierto durante ese tiempo: cuarenta años, por cada día que los espías estuvieran en la tierra realizando su tarea autoimpuesta (Números 14:34). En la Biblia, el número cuarenta parece indicar un período largo y suele implicar algún tipo de prueba, ensayo o período de prueba.

Otros periodos de tiempo precisos y proféticos, incluyendo los de Daniel 2, 7 y 8, son evidencia de la presciencia y el control de Dios. Ver cómo Dios ha ordenado el pasado nos permite confiarle nuestro futuro. Así, el propósito de Moisés era infundir confianza en Dios a través de estos discursos de despedida.

Moisés repasó su historia recordándoles primero su viaje de cuarenta años y llevándolos de vuelta al principio de ese tiempo de prueba. En el pasaje de hoy señaló cómo se les instruyó para que se organizaran y nombraran líderes tribales, con el fin de funcionar con mayor eficacia. Este sistema parecía funcionar extraordinariamente bien. Al tener líderes sobre miles, cientos, cincuenta y decenas (1 Deuteronomio 1:15), Israel podía llamarse realmente una asamblea organizada.

El apóstol Pablo describió un sistema de organización similar en 1 Corintios 12. Las personas de la iglesia del Nuevo Testamento debían funcionar como una sola, pero con diferentes funciones desempeñadas por los miembros, según sus dones espirituales. Las recientes denuncias de la “religión organizada” no son válidas, a la luz de nuestra asignación dada por Dios de estar organizados y unificados en la tarea designada de difundir el evangelio.

Cuando intentemos estar organizados de tal manera, seremos bendecidos como lo fueron los israelitas. Nuestro número de cristianos se multiplicará como las estrellas del cielo, como Moisés habló en Deuteronomio 1:10, 11.

Radio Adventista
0 comments… add one

Leave a Comment

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.