Sikberto R. Marks (Comentario) Leccion 3 – El Discipulado y la Oración – 18 de Enero 2014

Leccion 3 – El Discipulado y la Oración

 

Introducción al sábado de tarde

Podemos trabajar para la iglesia sin oración, con poca oración o con mucha oración. Sin oración tendremos resultados insignificantes; con poca oración tendremos resultados pequeños; con mucha oración tendremos resultados mayores. Trabajar para la iglesia sin oración es hacerlo separado de DIOS; hacerlo con poca oración es estar con DIOS de vez en cuando; hacerlo con mucha oración es estar siempre con DIOS. Orar sin trabajar es como estudiar una carrera sin tener nunca un empleo. Orar sin cesar significa estar conectado con DIOS todo el tiempo, orando y trabajando. No significa estar arrodillado siempre, sino estar sintonizado con DIOS en todo lo que hacemos, y hablando con Él en cualquier momento, o con mucha frecuencia.

Ya lo publiqué alguna vez, pero en esta lección vale recordar un estudio hecho sobre cómo Enoc anduvo con DIOS. Él lo hizo de cuatro maneras. Según EGW (vea las citas abajo), todo lo podemos hacer nosotros también. Toda la negrita ha sido añadida.

a) En oración a DIOSdiálogo permanente con el Creador

No pueden [los obreros] estar constantemente de rodillas, pero pueden elevar sus corazones a Dios. Esta es la forma como Enoc anduvo con Dios” (El Evangelismo, pg. 493).

Hermanos, orad en casa, en vuestra familia, a la mañana y a la noche. Orad fervorosamente en vuestra cámara; y mientras os dedicáis a vuestra labor diaria, elevad vuestra alma a Dios en oración. Así fue como Enoc anduvo con Dios” (El Hogar Cristiano, pg. 190).

Tenían [Daniel y sus compañeros] sumo cuidado en mantenerse en contacto con Dios. Oraban y estudiaban y ponían en juego en su vida práctica mentes estrictamente escrupulosas y humildes, Andaban con Dios, como Enoc anduvo” (Reflejemos a Jesús, pg. 135).

Mientras atendemos nuestros quehaceres diarios, deberíamos elevar el espíritu al cielo en oración…Todas las promesas de la Palabra de Dios, todo el poder de la gracia divina, todos los recursos de Jehová están empleados para asegurar su liberación. Así fue como anduvo Enoc con Dios. Y Dios estaba con él, sirviéndole de fuerte auxilio en todo momento de necesidad […]” (Mensajes para los Jóvenes, pg. 175).

b) Sentido de la presencia de DIOSPortarse como un noble en la presencia del Rey

¿Y cómo caminó Enoc con Dios? Educó su mente y corazón para sentir siempre que estaba en la presencia de Dios, y cuando se encontraba en perplejidad, sus oraciones ascendían para que Dios lo guardase” (Eventos de los Últimos Días, pg. 63).

“Permanecemos en Cristo por medio de una fe viva. Él mora en nuestro corazón cuando nos apropiamos individualmente de la fe. Tenemos la compañía de la presencia divina, y al darnos cuenta de su presencia, nuestros pensamientos son llevados cautivos a Cristo Jesús. Nuestros ejercicios espirituales están de acuerdo con la vivencia de nuestra percepción de esta compañía. Enoc caminó con Dios en esa forma…” (Mensajes para los Jóvenes, pg. 110).

“Enoc caminó con Dios. Honró al Señor en cada asunto de su vida. En el trabajo o en el hogar, siempre preguntaba: “¿Agradará esto al Señor?” Al tener en mente a Dios y al aceptar sus consejos, fue produciéndose la transformación del carácter de tal manera que lo convirtió en un hombre piadoso, cuya vida agradó al Señor” (Recibiréis Poder, pg. 97).

Enoc caminó con Dios, y sin embargo no vivió en medio de alguna ciudad mancillada, con toda clase de violencia y maldad, como lo hizo Lot en Sodoma” (El Evangelismo, pg. 62).

c) Confianza total en DIOSFe que agrada a DIOS

No vemos a Cristo en persona. Por fe lo contemplamos. Nuestra fe se aferra de sus promesas. Así caminó Enoc con Dios” (Mente, Carácter y Personalidad II, págs. 557,558).

d) Siervo activo en el servicio de DIOStrabajando por la salvación del prójimo

“El que verdaderamente ama y teme a Dios, luchando con entereza de propósito para hacer su voluntad, pondrá su cuerpo, su mente, su corazón, su alma, su fuerza al servicio de Dios. Tal fue el caso de Enoc” (Mente, Carácter y Personalidad I, pg. 51).

“Enoc fue un maestro público de la verdad en su tiempo. Enseñó y vivió la verdad. El carácter del maestro que caminó con Dios estaba completamente en armonía con la grandeza y la santidad de su misión” (Recibiréis Poder, pg. 255).

 

Domingo: Compasión Comprobada con el Tiempo

Veamos una historia ilustrativa. Dos empresarios nuevos empezaban su vida profesional. Uno era codicioso, temerario, apresurado, egocéntrico y dominante. El otro era honesto, equilibrado, prudente, trataba bien a sus empleados, delegaba responsabilidades e involucraba a sus subordinados. Inicialmente, al primero le fue mejor, pero a mediano plazo el segundo superó al primero. A largo plazo, el segundo empresario compró la empresa del primero. Esta historia inventada tiene sus paralelismos reales.

¿Qué nos dice esta ilustración? La oración no puede ser como el primer empresario, egoísta, sino debe ser altruista. Una oración egoísta se centra en “pedidos y agradecimientos”, como si el motivo de ella fuese siempre el “yo”. El segundo tipo de oración comprende, además de estas dos cosas, la intercesión por otros, más allá de otros motivos como el reavivamiento y la reforma, la armonía y la unidad de la iglesia, proyecto de iglesia, etc.

Daniel nos dio un ejemplo de oración del segundo tipo. No hay constancia de pecados que él habría cometido y que hubiesen determinado su exilio babilónico. Por el contrario, Daniel y sus tres amigos eran tan fieles a DIOS que hasta rechazaron comer de los manjares del rey, algo que era visto como un gran privilegio. A pesar de todo, cuando Daniel quedó preocupado con el fin de los 70 años de exilio y con el retorno a Jerusalén, él oró. Daniel sabía la razón del exilio: los muchos pecados del pueblo. Daniel oró y se incluyó como uno de aquellos pecadores, aunque él no era culpable. Él oró diciendo “nosotros hemos pecado contra Ti”, no que ‘ellos’ habían pecado. Él se incluyó como responsable por el desastre de la nación. ¿Y qué fue lo que sucedió? Durante su oración se le atendió, y por esa oración tenemos hoy la gran profecía de los 2300 años. Esta fue una oración intercesora, no un conjunto limitado de ‘pedidos y agradecimientos’.

 

Lunes: Tiempo para Orar

¿Qué es la oración? La oración es conversar con DIOS, es abrir nuestro corazón a Él. Por lo tanto, la oración no se resume a pedidos y agradecimientos, es mucho más que eso. Como somos seres sociales, la oración se destina también a otros. Es como dar regalos a otras personas porque ellas los necesitan. La oración también se destina a los planes de la iglesia, a sus proyectos, así como a los ministerios personales. Tenemos muchos asuntos por los cuáles orar. Aún podemos tratar con DIOS sobre nuestras tareas diarias; o sea, podemos orar en cualquier momento sobre nuestro trabajo diario. También podemos orar por el futuro, como por ejemplo sobre cuándo vendrá el decreto dominical, para que DIOS tenga piedad de nosotros y nos proteja. No debemos ser egoístas y orar para que nada nos suceda, pues está previsto que vendrán persecuciones y muchos serán muertos. Es bueno orar para ser fortalecidos y vencedores sobre la bestia.

JESÚS oraba con frecuencia. En realidad oraba todos los días, y frecuentemente. Se retiraba para orar a solas, o con algunos pocos discípulos escogidos por él. Oraba de madrugada y llegaba a pasar mucho tiempo en oración. Antes de importantes decisiones, como la elección de los apóstoles, él oraba más intensamente. Cuando se preparaba para ser muerto en la cruz, en el jardín de Getsemaní, sintió que le gustaría ser apartado de ese momento, por lo tanto oró diciendo que si fuese posible no se le dé a beber de ese cáliz, pero que no fuese hecha su voluntad sino la del Padre. Y así fue. Muchas veces tenemos un deseo definido sobre un asunto, pero no sabemos si este es también la voluntad de DIOS. Por lo tanto debemos orar por ese pedido y siempre enfatizar que sea hecha la voluntad de DIOS, que es lo mejor para nosotros. Es la oración lo que nos acerca a DIOS y nos familiariza con Él.

 

Martes: Enseñanza sin Límite de Tiempo

¿Quién no conoce a alguien que habla demás? No puede ser interrumpida porque sigue hablando. Es alguien que molesta a los demás. En un aula de clases, habla todo el tiempo. En medio de un discurso, sigue hablando con quien tiene al lado. Sinceramente trato de evitar a tales personas, me ponen nervioso. A nosotros nos gusta dialogar, no nos gusta quedarnos callados sólo oyendo. Cuanto más inteligente es una persona, necesita menos palabras para comprender, y más bien se estresa en oír a personas que hablan demasiado. ¡Qué incómodo es estar con una persona así y que no respeta el deseo de otros de decir algo!

Ahora imagine a DIOS, infinitamente inteligente, teniendo que oír oraciones que se repiten, que tienen todo el tiempo las mismas palabras. ¿Cómo se siente Él? ¿Irá a atender y satisfacer a quien ora siempre de la misma manera? Un día, otro día, a lo largo de los años, y hasta por siglos, siempre la misma oración.

Incluso las oraciones que no repiten, pero dan muchos rodeos a un asunto, o se hacen con largas introducciones, que hacen una especie de elogio a DIOS para después pedir alguna cosa especial, son desagradables para oír. Parece que tratamos de convencer a DIOS. La oración es para aproximarnos nosotros a DIOS, no para traerlo a Él hacia nosotros, ni para convencerlo de algo.

Debemos ser más objetivos en nuestras oraciones; debemos mantener una conversación agradable y provechosa con Él. Debemos ser directos en el asunto, y tratar de no ser repetitivos, o de usar muchas palabras. Debemos simplemente abrir nuestro corazón a DIOS de modo sincero y elegante.

 

Miércoles: Compasión sin Límite de Tiempo

Existen personas que dedican a otras todo su tiempo. La Madre Teresa de Calcuta fue una de ellas. No son muchos los que tienen tanta compasión y logran dedicar su vida a sus semejantes. JESÚS fue una de esas personas. Por otro lado, no todos pueden hacer eso, cada uno debe dedicarse a DIOS conforme a sus dones, capacidades y tiempo.

JESÚS no hizo nada más en su vida que dedicarse a sus semejantes. Vivió para los otros, y murió por los otros. Bien podría haber trabajado un poco para sí mismo, para obtener fondos, para tener algún recurso. Podría haber sido un maestro, cobrando por su trabajo. Y gracias a su capacidad podría haber abrazado cualquier profesión rentable. Por ejemplo, podría haber tenido un campo de cultivo y administrarlo por medio de empleados, ganando mucho dinero, para así financiar sus actividades por cuenta propia. Pero Él no hizo eso. Cualquier cosa que hiciese, aún delegando responsabilidades a otros, aún administrando por medio de empleados o teniendo a alguien que cuide sus finanzas, le significaría tiempo utilizado para dicha actividad. Tiempo que se le restaría a la oración, a la enseñanza o a la atención a sus semejantes.

El ministerio de JESÚS era para él tan importante que nunca permitió que ninguna cosa, aunque sea relevante, interfiriese, ni siquiera el trabajar por su sustento o por el financiamiento de su misión. Todo fue proporcionado por otras personas que cuidaban de las necesidades de JESÚS. Él oraba por otros, curaba, enseñaba, reprendía, orientaba y formaba líderes espirituales para el futuro. Él estaba fundando su iglesia, que se mantuvo a lo largo del tiempo. No podía perder tiempo con otros compromisos, pues ellos interferían en su misión.

No estamos diciendo que todos debemos hacer lo mismo. No es en ese sentido que JESÚS nos sirve de ejemplo. Tal vez alguno u otro sí deba dedicarse por entero a DIOS, pero la mayoría necesita trabajar de manera diferente. Sin embargo todos debemos dedicar algún tiempo, y generalmente más de lo que ya hacemos, para los asuntos de la salvación.

 

Jueves: Compasión Duplicada

Debemos orar constantemente y por todo lo que hacemos. No tenemos esa costumbre y eso es una falta. Tenemos poco poder por falta de oración. El adventista, en general, ora antes de cada alimento y al dormir. Son oraciones rutinarias y cortas, generalmente con las mismas palabras. Hay poca intercesión y poca oración por las acciones de la iglesia, por los líderes y por los interesados. En general, nuestras oraciones son por los mismos motivos ya reclamados. Y casi siempre se incluye un pedido para que los pecados sean perdonados. Pero este pedido se hizo tan rutinario que es dicho sin pensar en lo que significa. Es una frase agregada al final de la oración, más o menos así: “… y perdona nuestros pecados, Amén”.

Para seguir así, tengo una sugerencia. Escríbase aquello, lo de siempre, en un papel, colóquese en un bonito cuadro y cuélgueselo en la pared. Entonces, cada vez que oremos podremos decir así: “Señor DIOS, está todo escrito en el cuadro. Amén”. Ridículo, ¿no? Pero lo que muchos de nosotros hacemos es así, con la única diferencia de que en lugar del cuadro, repetimos siempre las mismas cosas. ¿Cómo podremos tener poder en una situación así? Necesitamos cambiar, necesitamos aprender a orar. Quien predica podría elaborar sermones sobre cómo orar.

Los creyentes del inicio del cristianismo oraban mucho más. Ellos oraban por la unidad, y así se volvieron muy unidos. Oraban por los misioneros. Oraban al consagrar a un predicador y a un misionero; oraban en las despedidas y en las bienvenidas. Oraban durante la ausencia del misionero, oraban por su trabajo. Nunca desistían de orar, y no sólo oraban, también trabajaban. Es esto lo que nos falta, ser como fue Enoc.

 

Resumen y Aplicación – Viernes, día de preparación para el santo sábado:

a) Síntesis de los principales puntos de la lección

  • ¿Cuál es el asunto principal?

El asunto de esta semana es la oración en nuestra vida. No debe ser sólo pedidos y agradecimientos. Las oraciones deben ser conversaciones con DIOS, que sean provechosas. Por ejemplo, podemos elaborar un sermón por medio de la oración. También podemos orar por los interesados o por aquellos que elegimos para orar.

  • ¿Cuáles son los tópicos relevantes?

El tópico más relevante es que la oración debe estar asociada al trabajo. Es decir, que una oración sin actividad misionera se vuelve egoísta, sólo un conjunto de pedidos para uno mismo. La oración de quien hace algo por otros ya tiene un sentido misionero.

  • ¿Descubrió Ud. otros puntos a destacar?

b) ¿Qué cosas importante podemos aprender de este estudio?

Debemos orar como Daniel, diciendo “nosotros”, no “yo”. Daniel decía “nosotros pecamos”; él se incluía, aunque era siempre fiel a DIOS. Pero él pertenecía a un pueblo pecador, por lo tanto, se hacía parte con él.

  • ¿Qué aspecto puedo destacar a partir de mi estudio?

c) ¿Qué cuidados debemos tomar a partir de este estudio?

Orar por las personas que queremos que se salven, y hacer algo por ellas.

  • ¿Qué me propongo reforzar, si fuese bueno, o cambiar, si fuese malo, en mi vida?

d) Comentario de Ellen G. White

“Dios tiene una iglesia en la tierra que está ensalzando la ley pisoteada, y que presenta al mundo al Cordero de Dios que quita los pecados de la humanidad. La iglesia es la depositaria de las riquezas de la gracia de Cristo, y por medio de ella, se manifestará finalmente la revelación final del amor de Dios al mundo que ha de ser iluminado por su gloria. La oración de Cristo, de que su iglesia fuese una, como él y el Padre son uno, será finalmente contestada. Será concedida una rica porción del Espíritu Santo, y mediante su constante provisión a los hijos de Dios, llegarán a ser testigos del poder de Dios para salvar” (La Iglesia Remanente, págs. 71,72).

e) Conclusión General

Como decía el difunto pastor Siegfrid Hofman: “Ninguna oración, ningún poder; poca oración, poco poder; mucha oración, mucho poder”. Es para reflexionar sobre ello.

¿Cuál es el punto más relevante al que llegué con este estudio?

 

sikberto renaldo marksAutor: Sikberto R. Marks

Estudiado y escrito entre el 06 y el 12/12/2013
Revisado el 13/12/2013
Corregido por Jair Bezerra
Traducido por Ronald A. Aguilar / ronald.sap@gmail.com

Radio Adventista
1 comment… add one
  • Exelente comentario, que el Señor los bendiga por compartirlo.

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