Salmos es un libro de adoración que debe usarse para la adoración. Sus últimos cinco cantos están especialmente dedicados a la adoración de Dios, nuestro Creador y Redentor. Cuando nuestro servicio de adoración es creativamente variado e inclusivo, es una herramienta de evangelización que nos ayuda a crecer, no sólo en número, sino también en espiritualidad.
No debemos olvidarnos de entrar a la casa de adoración de Dios con el propósito de ser una bendición para los demás, en lugar de simplemente obtener una bendición para nosotros mismos. Elena de White nos recuerda que debemos encontrar placer en adorar a Dios. Ella escribió en Camino a Cristo, p. 103:




