Leccion Nro 10 “La mayordomía y el medioambiente” Para el sabado 9 de Marzo de 2013 (Edicion Adultos)

 

Sábado 2 de marzo

rclaroLee Para el Estudio de esta Semana: Salmo 8; Génesis 2:15; Apocalipsis 4:11; Éxodo 20:8-11; 1 Corintios 3:16.

rojoPara Memorizar: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Gén. 1:28).

“El mundo en el cual vivimos es una dádiva de amor de parte del Dios Creador, que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas’ (Apoc. 14:7; 11:17, 18). En medio de esta creación, Dios colocó a los seres humanos, creados intencionalmente para relacionarse con él, con otras personas y con el mundo que los rodeaba. Por consiguiente, los adventistas sostenemos que la preservación y el mantenimiento de este planeta están íntimamente relacionados con nuestro servicio al Creador. […]

“Debido a que la pobreza humana y la degradación ambiental están relacionadas entre sí, nos empeñamos por mejorar la calidad de vida de la gente. Nuestro objetivo es el desarrollo de los recursos, porque ellos satisfacen las necesidades humanas. […]

“En este compromiso, confirmamos ser mayordomos de la creación de Dios, y creemos que la restauración total se concretará recién cuando Dios haga nuevas todas las cosas”.–“El cuidado de la creación de Dios: Una declaración sobre el medioambiente” Declaraciones, orientaciones y otros documentos, Departamento de Comunicación, p. 20. También está en Diálogo Universitario, Nº 14:1 (2002).

 

Domingo 3 de marzo:

El dominio dado en la creación

De acuerdo con Génesis 1:26, el dominio de Adán se extendía a todas las demás entidades creadas: en el mar, en la tierra y en el aire. El dominio incluía la idea de gobernar o tener poder sobre esas criaturas. Nada se dice acerca del dominio sobre las fuerzas mismas de la naturaleza sino solo sobre las criaturas. Y de acuerdo con el texto, esta regla era universal: Adán había de ser, esencialmente, el gobernante de la tierra.

Lee el Salmo 8. ¿Cuál es la reacción de David al honor que Dios les dio a los humanos? ¿Qué significa que se nos ha dado “gloria y honra”, especialmente en el contexto de que a los humanos se les dio el dominio sobre la Tierra?

De acuerdo con Génesis 2:19, una de las primeras tareas de Adán fue dar nombre a los animales. Los nombres tenían gran importancia en los tiempos bíblicos. El nombre de uno representaba a la persona y, a menudo, la situación de uno. La autoridad de dar nombres a las aves y las bestias era una confirmación de la situación de Adán como gobernante sobre los animales.

Lee Génesis 2:15. ¿De qué modo ves que se revela aquí el principio de la mayordomía?

La tarea de Adán era cuidar del Jardín, administrar y atender sus necesidades. La raíz hebrea, smr, traducida aquí como “guardar”, a menudo significa “supervisar” o “proteger”. El Jardín era un regalo para Adán, una expresión del amor de Dios, y Adán recibió la responsabilidad de él, otro ejemplo del dominio que Adán había recibido en ocasión de la Creación.

¿De qué modo nuestra comprensión de Dios como Creador, o aún más específicamente, nuestra comprensión de la historia de la Creación misma, impacta las formas en las que tratamos al medioambiente? ¿Por qué debería nuestra comprensión de estas cosas protegernos ya sea de la escandalosa indiferencia hacia el medioambiente o, en contraste, una devoción fanática a él?

 

Lunes 4 de marzo:

Cuidar de las demás criaturas

“Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados” (Sal. 50:10). ¿Qué hay en este texto acerca del tema de nuestra mayordomía de la tierra?

Lee Apocalipsis 4:11. ¿De qué modo este texto contrasta radicalmente con la idea atea corriente de una creación sin un creador, una creación que llega a existir puramente por el azar?

La creación de los animales no fue un accidente o un pensamiento tardío. Dios los creó intencionalmente. Era su voluntad que existieran, y este principio debe guiarnos al tratarlos (ver también Éxo. 23:5, 12; Prov. 12:10; Luc. 14:5).

En realidad, la crueldad hacia los animales y la indiferencia hacia su sufrimiento son ampliamente reconocidos como síntomas de desórdenes mentales. Se han establecido muchas organizaciones para promover un buen trato a los animales, y eso está bien.

Sin embargo, algunas personas han ido demasiado lejos al pretender que los humanos no son más importantes que los animales, y por eso los humanos no deberían recibir un trato preferencial. De muchos modos, este es un pensamiento que fluye lógicamente del modelo evolucionista de los orígenes humanos. Después de todo, si nosotros y los animales estamos separados solo por el tiempo y el azar, ¿por qué deberíamos ser más especiales que ellos? Un filósofo hasta ha alegado que un pollo, o aún un pez, tiene más “calidad de persona” que un feto en el vientre, o aun un bebé recién nacido. Por ridículas que suenen estas ideas, pueden derivar de un modelo evolucionista ateo de los orígenes humanos.

Por supuesto, tales ideas no tienen apoyo en la Escritura. Los seres humanos tienen una situación especial en el plan de Dios en contraste con los animales. (Ver Gén. 3:21; Éxo. 29:38; Lev. 11:3).

Ponte en la mente de un evolucionista ateo, y piensa en las razones por las que crees que los animales deberían ser tratados igual que los humanos. ¿Qué nos debiera decir esto acerca de cuán importantes son nuestras presuposiciones, al determinar el resultado de nuestros pensamientos?

 

Marte 5 de marzo:

El sábado y el medioambiente

Como vimos, el concepto de mayordomía en el contexto de cómo debemos cuidar de nuestro planeta, está vinculado directamente con la Creación. Nuestras ideas sobre la Creación influirán sobre nuestras ideas de la manera en que debemos relacionarnos con la Creación.

Para algunos, la Creación es para ser explotada, usada, y aun saqueada para satisfacer nuestros deseos y necesidades. Otros, en contraste, casi adoran la Creación misma (ver Rom. 1:25). Además está el concepto bíblico, que debería darnos una perspectiva equilibrada sobre la forma en que debemos relacionarnos con el mundo que Dios creó para nosotros.

Lee Éxodo 20:8 al 11. ¿Qué encontramos en este mandamiento que se relaciona con la mayordomía?

“Dios estableció el séptimo día, sábado, como una conmemoración y un recordativo perpetuo de su acto creativo y del establecimiento del mundo. Al descansar ese día, los adventistas ponemos en relieve la especial relación con el Creador y su creación. La observancia del sábado acentúa la importancia de nuestra integración con el medioambiente general”.– “El cuidado de la Creación de Dios”, p. 20.

Al señalarnos el hecho de que Dios nos creó junto con el mundo en que vivimos, el sábado es un recordativo constante de que no somos criaturas totalmente autónomas capaces de hacer lo que queramos a los otros y al mundo mismo. El sábado debe enseñarnos que somos, en realidad, mayordomos, y que la mayordomía demanda responsabilidades. Y como vemos en el mandamiento mismo, la responsabilidad se extiende a la manera en que tratamos a los que están “debajo” de nosotros.

Piensa en la manera en que tratas a otras personas, específicamente a los que están bajo tu dominio. ¿Los tratas con respecto, equidad y con gracia? ¿O te aprovechas del poder que tienes sobre ellas? Si es esto último, recuerda que un día darás cuenta de tus acciones.

 

Miércoles 6 de marzo:

Mayordomos de nuestra salud

Como ya vimos, la Creación original de Dios era “buena”, hasta “buena en gran manera”. Todo y todos salieron de las manos del Creador en un estado de perfección. No había enfermedades, ni plagas, ni muerte. A diferencia del modelo evolucionista –en el cual la enfermedad, las plagas y la muerte eran parte de la manera misma de creación– estas cosas sólo aparecieron después de la Caída, después de la entrada del pecado. Solo recordando la historia de la Creación podemos comprender mejor la enseñanza bíblica acerca de la salud y de la curación.

Lee 1 Corintios 6:19, 20. ¿Cuál es nuestra responsabilidad ante Dios con respecto al cuidado de nuestros cuerpos?

El cerebro forma parte de nuestros cuerpos, y es por medio del cerebro que el Espíritu Santo se comunica con nosotros. Si deseamos tener comunión con Dios, debemos cuidar nuestros cuerpos y cerebro. Si abusamos del cuerpo, nos destruimos a nosotros mismos, tanto física como espiritualmente. De acuerdo con estos textos, todo el tema de la salud y cómo cuidamos de nuestros cuerpos, el “templo de Dios”, es un tema moral, lleno de consecuencias eternas.

El cuidado de la salud es una parte vital de nuestra relación con Dios. Claro, algunos aspectos de nuestra salud están más allá de nuestro poder. Todos tenemos genes defectuosos, todos estamos expuestos a los productos químicos desconocidos y otros agentes dañinos, y todos corremos el riesgo de daños físicos que perjudican nuestra salud. Dios sabe todo esto. Pero dentro de lo que está en nuestro poder, hemos de hacer lo mejor posible para mantener bien nuestros cuerpos, hechos a la imagen de Dios.

“Que ninguno que profesa piedad considere con indiferencia la salud del cuerpo, y se engañe a sí mismo que la intemperancia no es pecado, y que no afectará su espiritualidad. Existe una estrecha simpatía entre la naturaleza física y la moral. Los hábitos físicos elevan o degradan las normas de virtud. […] Cualquier hábito que no promueva una acción saludable en el sistema humano degrada las facultades más elevadas y nobles”.–Elena G. de White, RH, 25 de enero de 1881.

 

Jueves 7 de marzo:

Principios de mayordomía

“Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (Sant. 1:17). ¿Cómo nos ayuda este texto a poner el fundamento a un concepto de mayordomía basado en la Biblia?

A menudo tendemos a pensar de la mayordomía en términos de dinero. Como vimos esta semana, sin embargo, la mayordomía involucra mucho más que solo eso. No obstante, si tratamos del dinero, de preocupaciones medioambientales o de nuestra propia salud, hay ciertos principios involucrados en la buena mayordomía, principios que tienen su fundamento en la Creación, como la describe el Génesis. Al fin, como Dios es nuestro Creador, y porque todo lo que tenemos es un regalo de él, estamos obligados a ser buenos mayordomos ante él de cualquier cosa que se nos haya confiado.

Lee Mateo 25:14 al 30 para ver cómo esta parábola ilustra las recompensas de la buena mayordomía. ¿Cuál es el mensaje de esta parábola con respecto a los principios de la mayordomía en general?

“Cristo confía ‘sus bienes’ a sus siervos,: algo que puedan usar para él. Da ‘a cada uno su obra’. Cada uno tiene su lugar en el plan eterno del cielo. Cada uno ha de trabajar en cooperación con Cristo para la salvación de las almas. Tan ciertamente como hay un lugar preparado para nosotros en las mansiones celestiales, hay un lugar designado en la tierra donde hemos de trabajar para Dios” (PVGM 262).

¿Qué estás haciendo con los talentos que se te han confiado (recuerda: todo lo que te viene “del Padre de las luces”)? ¿Qué elecciones puedes hacer que te capacitarán para usar estos dones en un mejor servicio para la obra de Dios?

 

Viernes 8 de marzo

Para Estudiar y Meditar:

“Los seguidores de Cristo han sido redimidos para servir. Nuestro Señor enseña que el verdadero objeto de la vida es el ministerio. Cristo mismo fue obrero, y a todos sus seguidores les presenta la ley del servicio, el servicio a Dios y a sus semejantes. Aquí Cristo presenta al mundo un concepto más elevado acerca de la vida de lo que jamás ellos habían conocido. Mediante una vida de servicio en favor de otros, el hombre se pone en íntima relación con Cristo. La ley del servicio viene a ser el eslabón que nos une a Dios y a nuestro semejantes” (PVGM 262).

Preguntas para Dialogar:

  1. Algunos secularistas han propuesto que el valor de la vida no debería medirse por si la vida es humana, sino por su potencial para vivir con placer. Ellos pueden valorar a un chimpancé joven y sano más que a un hombre anciano y enfermo.Por ejemplo, nota la siguiente cita del autor australiano Peter Singer, que alega que, en ciertos casos, los humanos no deberían tener más derechos que algunos animales: “Lejos de estar preocupado por toda vida, […] los que protestan contra el aborto pero cenan regularmente los cuerpos de pollos, cerdos y terneros muestran un concepto lleno de prejuicio por las vidas de los miembros de su propia especie. Porque en cualquier comparación equitativa de características moralmente relevantes, como la racionalidad, la consciencia propia, la percepción, la autonomía, el placer, el dolor, etc., el ternero, el cerdo y el muy ridiculizado pollo se encuentran mucho mejor que el feto en cualquier etapa del embarazo”.–Peter Singer, Writings on an Ethical Life, p. 156.

    Singer es evolucionista; ellos creen que no hay una clara diferencia cualitativa entre nosotros y los animales. Hemos sencillamente evolucionado en algo diferente que ellos.

    ¿Qué está radicalmente equivocado en este cuadro? ¿Cómo debemos reaccionar como cristianos a esta clase de pensamiento?

  2. Si puedes encontrarlo, lleva a la clase todo el texto de “El cuidado de la Creación: Una declaración sobre el medioambiente”, que se puede encontrar en adventist.org/creencias/declaración/main-stat5.html (también está la compilación indicada en la sección del sábado, y en Diálogo Universitario, año 14:1, 2002). Si no, usa las citas mencionadas en el estudio de esta semana. Concéntrate en cómo vincula la Creación del Génesis con el medioambiente. Medita en cómo un adecuado concepto de la Creación puede protegernos de tomar posiciones extremas.
Radio Adventista
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