Leccion 10 (Edicion Maestros) – La mayordomía y el medioambiente – Para el sabado 9 de Marzo de 2013

Edición para maestros. Primer trimestre (enero-marzo) de 2013

Lección 10:

“La mayordomía y el medioambiente”

Para el 9 de marzo de 2013

 

 

El sábado enseñaré…

Texto Clave: Génesis 1:27; 2:15.

 

Enseña a tu clase a:

Saber descubrir cómo designó Dios que la humanidad actuara en la mayordomía del mundo en el Edén.

Sentir la importancia de cuidar de la creación de Dios en el contexto de su creencia en el pronto regreso de Cristo.

Hacer: Aceptar la responsabilidad de ser un buen mayordomo de la naturaleza y del medioambiente.

 

  Bosquejo de la Lección

  1. Saber: Custodios de la Tierra
    1. ¿Es el cristianismo la causa de una mayordomía pobre del medioambiente? ¿Por qué sí, o por qué no?
    2. ¿Cómo limitó Dios el dominio de la humanidad en la Creación?
  2. Sentir: Cuidar el medioambiente
    1. ¿Por qué cuidar el medioambiente es importante, aun cuando sentimos que Cristo vuelve pronto?
    2. ¿Cómo te inspira a servir mejor y a proteger el medioambiente el informe de la Creación?
  3. Hacer: Ser mejores mayordomos
    1. ¿Cómo usas tu poder personal para ser un mejor mayordomo de este mundo?
    2. ¿Qué otras áreas de la mayordomía, fuera de proteger la tierra, pide Dios que practiquen los cristianos, y cómo ponemos en práctica una fiel mayordomía en estas áreas?

 

Resumen

El dominio dado a Adán y Eva en la Creación no fue dominio sin límites para hacer lo que quisieran. El dominio humano fue limitado, por ejemplo, con el fruto prohibido. Además, la humanidad fue puesta en el Edén para servir y proteger el Huerto, no para explotarlo y destruirlo. Sin embargo, algunos han tratado de echar la culpa a nuestros problemas ecológicos sobre el cristianismo, alegando que tiene una teología de explotación, basada en Génesis 1. La limitación del poder humano dada en Génesis 1 y en otros datos refuta esta posición. Finalmente, debemos considerar la pregunta: ¿Por qué cuidar del medioambiente si crees que Jesús regresa pronto?

 

  CICLO DE APRENDIZAJE

Concepto clave para el crecimiento espiritual: La Creación revela que Dios hizo la humanidad para cuidar y atender el mundo de Dios, no para explotarlo ni saquearlo. Esto debe impactar la forma en que tratamos a los seres impotentes que tocan nuestras vidas.

 

PASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: Transmite a los miembros de tu clase la idea de que Génesis 1 y 2 no apoyan el liderazgo opresor sobre los demás seres humanos o sobre la naturaleza.

En la Biblia, la justificación es un concepto de relación del pacto. Tiene que ver con quién eres y no solo con lo que haces. En breve, la justificación es estar en una orientación de relación adecuada con los miembros de la comunidad del pacto, la que, en la lección de esta semana, es la comunidad de la Creación. Balaam demostró su injusticia abusando de su asna. En contraste, Proverbios 12:10 afirma que el hombre justo respeta la vida de su bestia. La ley del Antiguo Testamento protegía aun los animales de tiro de un enemigo. Si el buey o el asno de tu enemigo luchaba bajo su carga, debías ayudar a aliviar su sufrimiento, aun cuando era el animal de tu enemigo (Éxo. 23:5). ¿Qué relevancia tienen estos principios para nosotros hoy?

Para entender mejor el punto de esta pregunta, es útil considerar el dilema ético de José durante su compromiso con María, en la que él la encuentra embarazada, y él no es el padre. Mateo nos informa que José “como era justo, no quería infamarla, quiso dejarla secretamente” (1:19). José, quien creía que había sido engañado por su novia, procura evitar avergonzarla precisamente porque esa es la manera en la que actúan los hombres justos.

Sí, aunque José la tenía por responsable plenamente, procuró hacerlo en la forma que menos la avergonzara para proteger la dignidad de ella. José tenía una relación correcta, aun con su enemiga aparente. ¡Qué ejemplo de ética de la Creación!

 

PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: Dios no le dio un dominio ilimitado sobre la tierra a Adán y Eva. Su dominio debía ser ejercido dentro de las condiciones y límites divinamente prescritos. La explotación de la creación de Dios no era parte del paquete de dominio dado en la Creación.

Comentario de la Biblia

I. Para servir y proteger: Un mandato divino

(Repasa, con tu clase, Génesis 1:27 y 2:15).

En 1973, Lynn White, H., publicó un artículo severísimo: “Las raíces históricas de nuestra crisis ecológica”, en Western Man and Environmental Ethics: Attitudes Toward Nature and Technology, pp. 18-30. White alega que la teología cristiana, basada fuertemente en el concepto del dominio de la creación, proveyó una base teológica para la promoción de un panorama de explotación de la relación del hombre con la naturaleza, y de allí que la explotación ha causado nuestra actual ecocrisis. El artículo de White logró algo bueno al desencadenar una cadena de reacciones dentro del cristianismo, incluso entre los evangélicos, procurando refutar a White y los que proponen el concepto de la explotación, mientras alegan en favor del modelo de mayordomía del cuidado ambiental basado en la Creación. Es cierto que algunos teólogos favorables a la explotación aparecen en la historia cristiana, especialmente durante la Revolución Industrial. Sin embargo, la mayoría de quienes favorecen la explotación hicieron un uso muy pobre de los datos bíblicos al preparar sus argumentos. Sin embargo, es probable que la mayoría de los judíos y de los cristianos no hayan sostenido esas ideas.

La lección de esta semana destaca evidencias del Génesis acerca de por qué White –y los teólogos de la explotación– estaban equivocados totalmente. Además del problema de encontrar crisis ecológicas en áreas completamente no cristianas, Génesis 1 y 2 no contienen ningún mensaje de explotación.

Primero, después que Adán y Eva recibieron en conjunto el dominio –el texto dice “señoread”–, ese dominio fue limitado inmediatamente. Un árbol no debía estar bajo su dominio, y su fruto estaba prohibido. Además, en Génesis 2, la humanidad es puesta en el jardín para “servirle y protegerlo”. (Esta es una traducción literal de las raíces abad –“trabajar o servir, de donde se deriva el término siervo– y shamar, “guardar, vigilar; o en relación con el sábado, guardar y observar”.) La humanidad no recibió ninguna autorización para hacer lo que le viniera en ganas, ni de explotar y saquear la creación de Dios. La humanidad era un gobernante vasallo, sujeto a las reglas que estableciera el soberano supremo, Dios.

Aunque a los humanos se les dio un nivel más elevado de protección moral que a los animales o a la naturaleza (ver Gén. 9:5, 6, por ejemplo), este privilegio no implica lógicamente que la naturaleza y los animales no tengan protección divina. El mandamiento del sábado ejemplifica este punto. El mandamiento se dirige a los que son agentes de poder. Estos agentes de poder tienen la capacidad de negar el descanso del sábado a sus hijos, siervos, bueyes, asnos y los extranjeros que están dentro de sus puertas. El denominador común de este grupo potencialmente oprimido es precisamente su falta de poder para resistir el ser forzados a pasar por alto el descanso sabático. Con el sábado, Dios muestra que él ha otorgado derechos de no explotación a los débiles e impotentes. Es lógico que el monumento a la Creación comparta el mismo espíritu de cuidado, de crecimiento que hay en Génesis 1 y 2. Esto se puede ver en el poema sobre el sábado en Isaías 58, en la parte que dice que guardar el sábado era cesar la opresión de los pobres y los impotentes, no solo de guardar un día para la observancia religiosa. Isaías no pide activismo político contra los opresores. Más bien, llama a los opresores mismos a guardar el sábado cesando sus caminos de explotación de los débiles y de los que no tienen poder.

Considera: ¿Por qué cuidar la tierra y el medioambiente si Jesús vuelve pronto? ¿Qué principios bíblicos nos animarían a evitar escapar de nuestra mayordomía de la tierra en nombre de la Segunda Venida de Cristo?

 

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: La creación nos llama a una vida sin explotación de aquellos sobre los que tenemos poder para explotarlos.

Preguntas:

  1. ¿A quiénes podrías explotar? ¿De qué modo tanto los principios de la Creación como los del sábado te indican cómo ejercer tu poder?
  2. ¿Hasta qué punto podemos usar la tecnología para obtener mayor control sobre la naturaleza? ¿Qué principios deberían controlar nuestras conclusiones?

 

PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: La mayordomía es una ordenanza de la Creación que significa que Dios es nuestro dueño.

Preguntas:

  1. Siendo que no soy mi dueño, ¿cuáles son mis obligaciones y deberes hacia mi propietario?
  2. ¿De qué modo la mayordomía de la Creación define y clarifica la clase de derechos que Dios tiene sobre nosotros?
  3. ¿Qué diferencia haría sobre mi relación con otros y con los derechos de Dios sobre mí si creyera que soy dueño de mí mismo?
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