Lección 8: Maestros – “Cristo, nuestro Sacerdote” – Para el 23 de noviembre de 2013

Edición para maestros. Cuarto trimestre (octubre-diciembre) de 2013

“Cristo, nuestro Sacerdote”

Lección 8: Para el 23 de noviembre de 2013

 

escuela-sabatica-mEl sábado enseñaré…

Texto Clave: Hebreos 7:25; 8:1, 2.

 

 

Enseña a tu clase a:

Saber cómo es nuestro Sumo Sacerdote, Jesucristo, y el significado de su ministerio intercesor.

Sentir amor hacia los pecadores mientras Dios intercede por ellos.

Hacer: Orar para que los pecadores se arrepientan ya que Jesús quiere ayudarlos en sus luchas, salvarlos, y vindicarlos.

 

Bosquejo de la Lección

  1. Saber: Jesús, nuestro Sumo Sacerdote
    1. ¿Por qué necesitamos la obra intercesora de Jesucristo?
    2. ¿Por qué Jesús es el único verdadero Intercesor? ¿Qué descalifica a María y a los santos para ese rol?
    3. ¿Quién es el único que trae seguridad a nuestra vida, y por qué?
  2. Sentir: No hay competencia entre la Intercesión de Cristo y el amor del Padre?
    1. ¿Cómo puede Jesús estar más cerca de ti cuando comprendes con Pablo que nuestro Intercesor es el “hombre Jesucristo”?
    2. El ministerio intercesor de Jesús no significa que el Padre está enojado, y Cristo tiene que apaciguar su ira. ¿Por qué es esto?
  3. Hacer: Jesús vindica contra las acusaciones de Satanás.
    1. Explica en qué forma Jesús es el gran Sumo Sacerdote.
    2. ¿Qué significa que podemos ir a Jesús como somos, pero no de cualquier manera?

Resumen

Nuestra única seguridad espiritual es aceptar el gran sacrificio de Cristo por nuestro pasado, y su intercesión por nosotros en el presente. De este modo, nuestro futuro está asegurado porque está en las manos de Dios.

 

CICLO DE APRENDIZAJE

Texto destacado: Hebreos 7:25; 8:1, 2.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Cristo intercede por su pueblo en el Santuario celestial y puede ayudarles aun cuando luchan con el pecado y los problemas de la vida. Él no solo quiere que los pecadores vean su conducta destructiva, sino ayudarles con su infinito amor. Como su Mediador e Intercesor, desea darles la victoria sobre el pecado. A pesar de sus fracasos, quiere ganar su confianza y construir relaciones significativas con ellos.

 

PASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: Esta lección debe ayudarnos a captar el significado del ministerio intercesor de Jesús. Quiere salvarnos completamente, y ayudarnos en las luchas diarias. Nadie puede separarnos de su amor salvo nuestras obstinadas elecciones de permanecer en pecado o tener una actitud indiferente en la vida.

Diálogo inicial: Muchas personas están confundidos y no pueden ver la importancia de la obra de Cristo por nosotros hoy, y luchan por comprender el significado del ministerio intercesor de Jesús. Philip Yancey confiesa: “He llegado a la conclusión de que, de hecho, la Ascensión representa mi mayor lucha de fe, no si sucedió, sino por qué. Me desafía más que el problema del dolor, más que armonizar la ciencia y la Biblia. […] ¿No habría sido mejor si la Ascensión nunca hubiese ocurrido? Si Jesús hubiera quedado sobre la Tierra, podría responder a todas nuestras preguntas, resolver nuestras dudas, mediar en nuestras disputas de doctrina y reglamentos. […] Al ascender, Jesús asumió el riesgo de ser olvidado”.–The Jesus I Never Knew, pp. 297-299. Piensa: ¿Por qué necesitas a Cristo como Intercesor y Abogado?

 

PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: La comprensión popular de un intercesor es la de uno que está entre dos personas opuestas, tratando de reconciliarlos, cambiando sus odios, malos entendidos, prejuicios, sentimientos. Tal comprensión de la mediación de Cristo es bastante devastadora. Se ve a Dios como un Dios enojado al que hay que rogar, suplicar, hacer cambiar de actitud hacia los humanos, para que les dé gracia y misericordia. Esta distorsión del carácter de Dios tiene consecuencias terribles para la gente: Jesús no tiene suficiente poder para interceder; necesita ayuda. De este modo, María le ruega a Dios, y además Pedro, Pablo, los apóstoles, y todos los santos. Así se presenta a Dios como una deidad airada que no es fácil de apaciguar. ¡Pero el modelo bíblico de intercesión es completamente diferente!

Comentario de la Biblia

La mayor actividad de Jesús hoy es interceder por nosotros. Necesitamos comprender esta obra vital en el Santuario celestial para mantener una relación significativa con él y experimentar victorias sobre el mal. Sin su ayuda y conducción, no podemos hacer nada (Juan 15:5; Rom. 8:14; Fil. 4:13). ¿Qué significa esto, y qué no significa?

I. ¿Qué no significa que Jesucristo sea nuestro Intercesor en el Santuario celestial?
(Repasa, con tu clase, 2 Cor. 5:19-21.)

  1. Jesús no necesita suplicarle al Padre por nosotros, ni rogarle que sea misericordioso, porque nuestro Padre Celestial nos ama (ver Juan 16:26, 27).
  2. Jesús no necesita cambiar la actitud del Padre hacia nosotros, o aplacar a un Dios airado de modo que nos dé un poco de su gracia. Él provee el medio de reconciliación: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).
  3. Jesús no necesita reconciliar a Dios con nosotros, pero nosotros necesitamos ser reconciliados con él. Pablo explica que como embajadores de Dios nuestro mensaje es: “Reconciliaos con Dios” (2 Cor. 5:20).

Pregunta para dialogar: Jesucristo es nuestro único Intercesor (1 Tim. 2:2-6). La afirmación de Pablo tenía la intención de contrarrestar la enseñanza gnóstica de su tiempo. No hay poder que pueda ponerse entre Dios y este mundo. Él es nuestro Intercesor, porque él murió por la humanidad a fin de redimirnos. Es nuestro Mediador porque es nuestro Salvador. Su intercesión es una continuación de su actividad salvífica y una actualización de su obra por nosotros en la cruz. Él quiere aplicar a nuestra vida hoy, lo que hizo hace dos mil años. Necesitamos su muerte y vida para estar vivos, para ser sus seguidores hoy. ¿Por qué la encarnación y la muerte son prerrequisitos para el ministerio de intercesión de Cristo por nosotros hoy?

II. ¿Qué significa el ministerio intercesor de Jesús?

(Repasa, con tu clase, Heb. 7:25; Apoc. 12:10-12.)

  1. Jesucristo y el Padre celestial se reúnen (en lenguaje bíblico, “interceder” significa “encontrarse”) a fin de ayudar a los humanos en sus luchas diarias contra el mal. En esa reunión ellos otorgaron el Espíritu Santo a los creyentes (ver Hechos 2). Todo el cielo está unido para ayudarnos en nuestras luchas contra el pecado, Satanás y la tentación (Juan 15:5; Fil. 4:13). Jesucristo no vino para salvarnos “en” el pecado, sino “del” pecado (Mat. 1:21). Hebreos 4:16 dice por qué el ministerio intercesor de nuestro Sumo Sacerdote nos hace falta: “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”. Constantemente tenemos necesidad de Jesús y dependemos completamente de él, de Jesucristo, como también del Espíritu Santo. El Espíritu es llamado parákletos, que significa “Alguien llamado para ayudar” (Juan 14:26).
  2. Jesucristo nos salva al perdonar nuestros pecados y justificarnos (Heb. 7:25). Jesús se identifica con nosotros cuando le damos nuestras vidas; llega a ser uno con nosotros. Esta identificación es tan estrecha que se compara con una parte muy sensible del cuerpo: “Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: … el que os toca, toca a la niña de su ojo” (Zac. 2:8). Otros ejemplos de su identificación con los creyentes son: “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mata. 25:40); “De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis” (Mat. 25:45); “Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues” (Hech. 9:4, 5). “El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió” (Luc. 10:16). Jesús salva a todos los que vienen a él, confesando abiertamente sus pecados, honesta y sinceramente, a fin de que él los transforme por su gracia.
  3. Jesucristo nos vindica contra las acusaciones de Satanás (Apoc. 12:10-12). Nuestra victoria está en él, porque él es el Vencedor. Por cuanto Jesucristo es nuestro Intercesor y él nos vindica ante todo el universo, no tememos el día del Juicio (1 Juan 2:28; 4:17).

Actividad: Analicen una definición de la ira de Dios, que a menudo se entiende mal. Considera la siguiente explicación: en la cruz, Jesús tomó sobre sí la ira de Dios, que estaba dirigida contra el pecado y no contra las personas (ver Juan 3:36). La ira de Dios es un NO, sin excepciones, al pecado, su reacción contra el mal. Jesús murió por nosotros en nuestro lugar, experimentando la ira y el castigo de Dios a fin de que podamos vivir cuando tenemos fe en él (Rom. 3:21-26; 2 Cor. 5:18, 19, 21; Gál. 3:13, 14). Solo por medio del sacrificio expiatorio de Cristo podemos estar en pie delante de nuestro Padre celestial.

III. Jesús ora por ti

(Repasa, con tu clase, Juan 17:20, 21.)
Según Juan 17, Jesús ora por nosotros. Ora por sus discípulos y las generaciones sucesivas de sus seguidores para que sean unidos y fieles. Hizo lo mismo por Pedro (Luc. 22:32). Así, la intercesión de Jesús significa que Jesús está orando por nosotros para que no caigamos. Este es un ejemplo para nosotros de cómo debemos orar los unos por los otros.

Pregunta para dialogar: ¿Por qué hasta el pueblo de Dios está más interesado en las bendiciones de Dios por el ministerio de Jesús por ellos, que en obedecerle de todo corazón?

 

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: El libro de Hebreos enfatiza que Jesús es nuestro Sumo Sacerdote e Intercesor. Analiza con tu clase cómo se sienten ellos al saber que Alguien está allí por ellos, 24 horas por día, cada día, todo el año. Él ama, perdona, justifica, ayuda, santifica, libera del poder del pecado, y vindica contra las acusaciones de Satanás. ¿Qué más podríamos necesitar que él no haya provisto de antemano?

Aplicación a la vida:

Busca ejemplos bíblicos de seres humanos que fueron mediadores o intercesores por otros, y compáralos con el ministerio intercesor de Jesús por nosotros. ¿Por qué la intercesión de Cristo es superior? ¿Cómo puedes actuar para ayudar a otros a ver la bondad de Dios en sus vidas?

 

PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Nuestro Dios procura que sepamos que él está por nosotros y nunca en contra de nosotros. El ministerio intercesor de Jesús a nuestro favor lo demuestra. Como nuestro Intercesor, él murió por nosotros para que podamos vivir. La intercesión está edificada sobre un sacrificio. Analiza con tu clase diferentes posibilidades de cómo podemos sacrificar algo para ayudar a las personas que tienen necesidad de estar más cómodas. ¿Cómo puedes mostrar amor a la gente que está sin hogar, o a los que rehúsan tu bondad, o usan mal tu bondad?

Actividades:

  1. Con los miembros de tu clase, hagan una lista de personas que necesitan tus oraciones, y luego oren para que Dios les ayude a vivir vidas felices y victoriosas en Cristo Jesús, por difíciles que sean las circunstancias en las que viven.
  2. Durante esta semana, visita a personas que pueden necesitar tu ayuda. Tal vez estén enfermas, en dificultades financieras, desanimadas, o han perdido a un ser amado, a amigos, o su trabajo.
0 comments… add one

Leave a Comment