Lección 6 Edición Maestros – Motivación y preparación para la misión – Sábado 11 Noviembre

RESEÑA

Mientras que la motivación es el deseo o la razón que tiene una persona para hacer algo por alguien o algo, la preparación implica una acción de alistarse para que las cosas puedan llevarse a cabo. La motivación tiene que ver con algo que nos induce o impulsa a actuar. La preparación hace posible que los planes se lleven a cabo. Aunque Jesús y lo que él ha hecho por nosotros nos ofrecen la motivación para la misión (Rom. 5:8), él también nos ha confiado su Espíritu, y nos capacita así para cumplir su voluntad y el mandato de la misión (Mat. 28:18-20; Juan 14:15-31; 20:21, 22).

“Nosotros lo amamos a él porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19) denota causa y efecto, la razón que nos motiva a responder y a actuar. Cuando respondemos al amor de Dios, lo hacemos proclamando y viviendo con palabras y hechos la buena noticia de que Jesús es nuestro Salvador y Señor. Nuestra acción de compartir la verdad, tal como está contenida en su Palabra, caerá en oídos receptivos y producirá mucho fruto, de acuerdo con el accionar del Espíritu. Al mismo tiempo, debemos estar preparados para cuando muchos rechacen la Palabra, lo que hará que otros tantos pierdan la esperanza.

COMENTARIO

El Dios misionero

“La historia de la misión de Dios hacia la humanidad perdida es la historia más grande que se haya contado alguna vez. La historia comienza en el [Antiguo Testamento] inmediatamente después de la Caída de Adán y de Eva, y continúa a lo largo del período patriarcal y la historia de Israel. Los evangelios registran el acontecimiento central de la misión de Dios: el nacimiento, el ministerio, la muerte expiatoria, la resurrección y la ascensión de Cristo. La historia bíblica continúa en el libro de los Hechos y en las epístolas con el establecimiento de la iglesia cristiana, y termina con el clímax de la misión de Dios en el Apocalipsis. La misión de Dios es la narración central de todo el canon bíblico, desde el Génesis hasta el Apocalipsis” (Gorden R. Doss, Introduction to Adventist Mission [Berrien Springs, MI: Department of World Mission, 2018], p. 1).

La “gran metanarración de la Biblia […] muestra a Dios trabajando en un proyecto integral para restaurar su Tierra y todo su cosmos a su estado original y perfecto. Las narraciones de la Biblia, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, describen aspectos del proyecto de la misión cósmica de Dios. El tema general es que el Dios trino, soberano, bondadoso y amoroso, inició su misión y la terminará” (ibíd., p. 22).

Así, la historia de la Redención nos motiva a prepararnos y a comprometernos con la misión de Dios, con la historia de Dios. Como Dios misionero, nuestro Padre se preocupa por los demás y quiere bendecirlos por medio de nosotros; por eso nos ha ordenado ir a todos los pueblos, lenguas, tribus y naciones.

Entonces ¿por qué Cristo nos manda ir y predicar el evangelio? ¿Por qué Dios te necesita motivado y preparado para unirte a él en la misión? Algunas de estas razones se pueden encontrar en el libro Pasaporte para la misión (Florida, Buenos Aires: ACES, 2022), páginas 28 a 36. Te presentamos un resumen adaptado:

Jesús es la única fuente de vida y salvación, y la gente necesita saber de él.

Juan 3:36: “El que cree en el Hijo tiene la vida eterna. Pero el que rehúsa obedecer al Hijo no verá la vida”.

Hechos 4:12: “En ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”.

1 Juan 5:12: “El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida”.

Jesús ofrece salvación única: la salvación por gracia mediante la fe

“Porque por gracia han sido salvados por la fe. Y esto no proviene de ustedes, sino que es el don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe” (Efe. 2:8, 9).

Ninguna otra religión del mundo presenta una salvación semejante. Otras religiones pueden establecer normas elevadas, promover un comportamiento ético, pregonar leyes sanitarias, ensalzar una filosofía elevada o producir personas agradables. Pero estas religiones también creen que la gente puede salvarse por lo que hace. El fundamento de estas religiones no cristianas es que la salvación viene por las obras.

Jesús ofrece salvación universal, integral y exclusiva

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16).

El ofrecimiento de salvación incluye a todo el mundo. La verdad es que Dios anhela que todas las personas escuchen el mensaje: la buena nueva de que Dios ofrece una salvación gratuita basada en este Jesús único. En la Gran Comisión, Jesús deja en claro que podemos desempeñar un rol en la tarea de compartir esta buena noticia con los demás.

Si alguien te preguntara por qué eres adventista del séptimo día y qué te motiva a la misión, ¿qué le dirías? ¿De qué manera la originalidad y la singularidad del mensaje adventista nos motivan para la misión al mundo?

Aunque algunos cristianos comparten la mayoría de las creencias individuales de los adventistas del séptimo día, el “paquete” completo de las creencias adventistas del séptimo día es único entre los grupos cristianos. He aquí tres convicciones que guían lo que creemos y cómo estamos motivados, preparados, y cómo vemos nuestra misión.

Convicción Nº 1: Jesús regresará por segunda vez: esta venida es visible, literal e inminente (en breve). Antes del surgimiento del adventismo, la mayoría de los cristianos no creían en una venida literal o le restaban importancia. Muchos de estos cristianos eran posmilenialistas. Los posmilenialistas creían que habría un milenio, o mil años, de paz y prosperidad, y luego Jesús vendría. La gente esperaba este milenio y trabajaba por él, no por la Segunda Venida. Los adventistas del séptimo día creemos, basándonos en la Biblia, que la verdadera esperanza del mundo no es un milenio terrenal, sino la “bendita esperanza” (Tito 2:13) de la segunda venida de Jesús.

A continuación, presentamos un resumen de nuestras creencias sobre la Segunda Venida:

Lección 6 // Material auxiliar para el maestro 74 A continuación, presentamos un resumen de nuestras creencias sobre la Segunda Venida: Los adventistas del séptimo día aceptamos y proclamamos las promesas de la Segunda Venida (Juan 14:1-3; Apoc. 22:7, 12, 20). Esta Venida es literal (Hech. 1:11).

La Segunda Venida se describe como visible (Mat. 24:30; Apoc. 1:7). Todas las señales apuntan a una venida cercana, pronta, inminente. Vez tras vez Jesús utilizó la palabra “pronto” o “en breve” (Apoc. 22:7, 12, 20; Mat. 24:4-28; Luc. 21:7-28).

El pueblo de Dios verá a Jesús (Juan 14:3) y estará con él para siempre (1 Tes. 4:17). Los muertos resucitarán (1 Tes. 4:13-16) y los creyentes recibirán la inmortalidad (1 Cor. 15:53).

Las lágrimas, el luto y la muerte serán abolidos (Apoc. 21:3, 4).

Este mensaje es importante para nuestra misión hoy, ya que muchos necesitan oír la buena nueva de la bendita esperanza. No obstante, el mayor desafío al que nos enfrentamos es el mundo no cristiano. Millones, si no miles de millones, de musulmanes, hinduistas, budistas y seguidores de religiones tradicionales nunca han oído hablar de esta esperanza. Debemos contarles acerca de ella. Jesús quiere que oigan hablar de su venida.

Convicción Nº 2: Dios llama a los creyentes a una obediencia amorosa y a un discipulado serio. A la luz de la venida de Jesús, necesitamos prepararnos seriamente. El discipulado fiel y obediente es importante. Los adventistas siempre hemos creído que Jesús es nuestro Salvador; siempre hemos enfatizado que la verdadera fe se manifiesta en hacer de Jesús también nuestro Señor. Los salvados por Jesús deben hacerlo su Señor con gusto y seguirlo con gratitud. Creemos que el evangelio y la Ley de Dios son vitales y van de la mano armoniosamente, como los dos remos de un barco. La Ley nos conduce a Cristo y nos sirve como norma. Jesús nos libera de la condenación de la Ley, y su Espíritu la escribe en nuestro corazón. Por esta razón, los adventistas:

Guardan la totalidad de los Diez Mandamientos, incluyendo el descuidado cuarto mandamiento del sábado. Creen que Jesús lo dio en la Creación (Gén. 2:2), lo reiteró en los Diez Mandamientos en el Antiguo Testamento (Éxo. 20:8-11) y lo reforzó durante su ministerio terrenal (Mar. 2:27).

Creen que el sábado es un poderoso símbolo del poder creador de Dios (Gén. 2:2; Éxo. 20:8-11), de la gracia salvífica (Éxo. 20:2; Deut. 5:12-15) y del descanso final de la Redención en el Cielo (Heb. 4:1-11, especialmente el vers. 9).

Aceptan el señorío de Cristo en todos los ámbitos de la vida, incluyendo el ma- trimonio y la familia, la vestimenta, el ocio, la dieta, etc. (Efe. 5:21-6:4; Fil. 4:8, 9; 1 Cor. 6:19, 20; 1 Tim. 2:8-10).

En un mundo donde abunda el desprecio por cualquier norma de moralidad y decencia, el cristianismo adventista debe promover una vida santa. En un mundo donde la prisa y el apuro conducen a elevados niveles de estrés, los cristianos bajo el señorío de Cristo pueden encontrar gozo y descanso en el sábado. Deben demostrar en su vida el poder salvífico y el señorío de Jesús.

Convicción Nº 3: Dios restaura en los creyentes la plenitud de la vida en Cristo. Los cristianos no van al Cielo como almas incorpóreas. La segunda venida restaura toda la vida. Los creyentes deben prepararse para la segunda venida, los creyentes deben prepararse como personas integrales. Dios desea restaurarnos como personas completas. La salvación implica cada parte de la vida y del ser. Jesús quiere que ten- gamos una vida plena y completa. En Juan 10:10, dice: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Nuestras motivación y preparación para la misión es más necesaria que nunca en un mundo enfermo, adicto y que vive en la ignorancia; un mundo que necesita desesperadamente el mensaje de Jesús, quien cuida y suple todos los ámbitos de nuestra vida. Un mundo moribundo necesita la esperanza de una vida nueva y plena, por la gracia y el poder de Dios.

APLICACIÓN A LA VIDA

Mientras el creyente espera la segunda venida de Jesús, lo hace estudiando la Palabra de Dios y cantando sus alabanzas en comunión con el cuerpo de Cristo (la iglesia), al tiempo que se prepara para un servicio dedicado a la humanidad. No debe haber ociosidad, ya que cada momento se utiliza para la preparación y el compromiso en la misión de Dios. Seguimos adelante creyendo en sus promesas. “No nos cansemos, pues, de hacer el bien, que a su tiempo segaremos, si no desfallecemos” (Gál. 6:9).

¿Cómo sería nuestra vida si pusiéramos en práctica los pensamientos del párrafo anterior? ¿Podemos motivarnos y prepararnos escuchando la Palabra de Dios? Expliquen. Participar en el servicio de Dios ¿nos prepara para la misión? Comenten.

¿Crees realmente que Jesús es el Hijo unigénito de Dios que nos ofrece la bendición de la maravillosa salvación, que es un don? En caso afirmativo, ¿por qué? ¿Te ha motivado este mensaje y ha marcado una diferencia en tu vida? En caso afirmativo, ¿cómo? ¿Cómo afectó este mensaje la misión de los discípulos originales? ¿Cómo ha afectado tu misión y cómo debería afectarla?

Como iglesia, ¿hemos presentado siempre nuestro mensaje único en relación con Jesús de manera que nos motive a la misión? Expliquen. ¿Qué más podemos hacer para prepararnos y mejorar en este aspecto?

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