Lección 6 Edición Maestros. “¿La maldición sin causa?”. Para Sábado 5 de Noviembre 2016

Edición para maestros. Cuarto trimestre (octubre-diciembre) de 2016

“¿La maldición sin causa?”

Lección 6: Para el 5 de noviembre de 2016

 

El sábado enseñaré…

Texto Clave: Job 4:1-21; Mateo 7:1.

 

Enseña a tu clase a:

Saber comprender el rol de los amigos de Job cuando fueron a unirse a su pesar.

Sentir y percibir el sentimiento de vulnerabilidad y frustración de Job cuando Elifaz comenzó a hablar acerca de la causa de su sufrimiento.

Hacer: Evitar juzgar apresuradamente a otros, y al mismo tiempo no descuidar la importancia de la exhortación bíblica.

 

 Bosquejo de la Lección

  1. Saber: Aconsejar en la pena
    1. Piensa en alguna ocasión en que experimentaste sufrimiento. ¿De forma qué forma reaccionaron otros?
    2. ¿Cuál fue la reacción más útil de otros hacia tu sufrimiento? ¿Qué te hubiera gustado que hicieran de modo diferente?
  2. Sentir: Habla Elifaz
    1. ¿Cuán equivocado estaba Elifaz cuando habló acerca de la causa y eI efecto del pecado? ¿Por qué estaba tan equivocado?
    2. ¿Qué podemos aprender de Elifaz (y de la reacción de Job a Elifaz)
      cuanto a respuestas teológicas apropiadas para el sufrimiento?
  3. Hacer: Juzgar y exhortar
    1. ¿Cuál debería ser nuestra comprensión del mandato de Mateo 7:1, acerca de no juzgar?
    2. ¿Dónde ubicarías la delgada línea que existe entre juzgar a otros y el concepto bíblico de la exhortación?

 

 Resumen

Aunque la llegada de los amigos de Job tiene elementos de consuelo por el sufrimiento de su amigo, una vez que comenzaron a hablar, juzgaron sin misericordia a Job, según lo que ellos entendían como la teología correcta. Aunque no toda esa teología está equivocada, tiene fallas sustanciales. Además, las respuestas fáciles y las generalizaciones teológicas nunca deberían ser las reacciones ante el sufrimiento.

 

 CICLO DE APRENDIZAJE

Texto destacado: Salmo 119:65-72.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: Un juicio verdadero y bueno solo puede venir de la instrucción divina (heb., Toráh). El salmista reconoció esta verdad en el más largo de los salmos de la Torá (Sal. 119:66), que están en los Salmos (Sal. 1, 19, 119). Algunas veces los juicios verdaderos sorprendentemente no son ortodoxos, de acuerdo con esta sabiduría del mundo (1 Con 3:19). Si la sabiduría no es ortodoxa o convencional, necesitamos asegurarnos de que al aplicarla no intentemos ocupar el lugar de Dios juzgando a otros (como lo hizo Elifaz), para que no seamos juzgados.

 

PASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: ¿Quién no ha estado en una escena de sufri­miento, y ha tratado de dar una respuesta fácil, en un intento de encontrar sentido a lo que parece no tenerlo, incluso de dar una especie de esperanza, aunque sea distorsionada? “Tal vez Dios permitió que tu hijo muriera en el accidente automovilístico porque él sabía que, más tarde en su vida, volvería la espalda a Dios y a la iglesia”. Aunque estos intentos parecen algo absurdos, se dicen en momentos de sufrimiento por vecinos, amigos y aun familiares, todos con buenas intenciones. Los amigos de Job no fueron excepciones, y tal vez no deberíamos ser demasiado rápidos en juzgarlos porque, después de todo, ellos vinieron para consolar a Job.

Diálogo inicial: Mientras trabajaba como misionero en la Rep. de Bolivia, Sudamérica, un pastor recibió una noticia trágica. Su padre había fallecido en un accidente del otro lado del mundo. Después del choque inicial, el misionero fue para hablar con los administradores de la institución donde trabajaba en ese tiempo. Tenía que informarles acerca de su pérdida, resolver la manera en que viajaría al lugar donde se llevaría a cabo el funeral de su padre, y atender los asuntos acerca de sus bienes.

Él no recuerda muy bien lo que les dijo a los administradores en ese momento. Pero sí recuerda claramente una cosa: la escena de cuatro hombres -incluyéndolo a él- sentados en el jardín frente al edificio de la administración, llorando por su pérdida. A través del velo de sus propias lágrimas y dolor, el hombre lle­gó a apreciar a los amigos de Job un poquito más. Estos llegaron de diversas direcciones, se sentaron durante siete días con Job, lloraron y compartieron su dolor sin decir una palabra (Job 2:11-13).

¿Qué podemos aprender de los amigos de Job en este momento de la historia?

 

PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: Probablemente resulte fácil, durante el estu­dio de la lección, criticar a Elifaz y condenar su teología equivocada en forma dura y sin amor. Sin embargo, podemos encontrarnos en la posición que Elifaz tomó hacia el sufrimiento de Job: condenar a Elifaz de acuerdo con un plan de teología buena o equivocada, que no siempre armoniza con la realidad. Así como debemos alejarnos de la manera en que Elifaz y sus amigos lo condenaron, también debe­mos mantenernos igual de lejos de condenar a sus amigos por su teología equivocada y su enfoque cruel del sufrimiento de Job.

La pregunta más importante, como adventistas del séptimo día, es: ¿cómo pode­mos disminuir el sufrimiento que nos rodea, y encontrar palabras apropiadas para quienes lo experimentan?

Comentario de la Biblia

¿Cómo respondemos apropiadamente a las personas que están sufriendo? ¿Cómo podemos ser compasivos como los amigos de Job, que se sentaron y lloraron con él durante siete días, sin dar respuestas fáciles a las terribles situaciones que la vida nos depara? ¿Cómo podemos tratar con nuestro propio sufrimiento desde una perspectiva bíblica?

I. El dolor

(Repasa, con tu clase, Job 2:11-13; Ecl. 7:2; Sal. 30:5.)

Los amigos de Job vinieron a él y se sentaron con él durante siete días, lo que posiblemente dio origen al ritual funerario judío llamado shiva “(siete) sentados”. Siete días de empatía y compasión. Nota que Job es quien rompe el silencio al final de los siete días en un intento de procesar su dolor.

Existen algunos consejos para saber cómo procesar el dolor. Como cristianos, podemos ayudar a otros (y a veces a nosotros mismos) recordando estos pasos.

  1. Aceptar la causa de nuestro dolor como una realidad. Hay una tendencia en la mente humana de cerrar nuestras puertas mentales a las cosas que no nos gustan, esperando que de algún modo desaparezcan. Si quieres procesar tu dolor y sufrimiento, el primer paso es aceptarlo como una realidad.
  2. El segundo paso en el “proceso del dolor” es la disposición de sufrir dolor y pérdida. A nadie le gusta sufrir. Es un instinto humano evitar el dolor. Sin embargo, si queremos avanzar hacia la sanación interior, tenemos que estar dispuestos a caminar por el valle de sombra de muerte, como lo menciona tal Salmo 23:4. Hay que confrontar el dolor y expresarlo.
  3. Si quieres procesar tu dolor, necesitas reintegrarte a la vida. Si tu cónyuge o un hijo ha fallecido, no querrás volver a los lugares familiares que visitaron juntos; pero no es saludable vivir tratando de evitar todo lo que te recuerde a tu ser amado que ya descansa. Caminar por la playa donde pasearon juntos puede ser una experiencia dolorosa, pero también es el comienzo de algo nuevo. A veces pasamos tanto tiempo enmarcando nuestros recuerdos que llenamos nuestra vida con ellos y no queda espacio para lo nuevo. Los recuerdos son buenos e importantes, pero la vida sigue. Nuestra vida no debe ser un polvoriento museo de fotografías de las personas que pasaron al descanso.
  4. El último paso es decir adiós a nuestro ser amado. Desde la dolorosa pér­dida de un cónyuge o un hijo, hasta el trabajo que perdimos o la mascota que desapareció, la pérdida siempre acarrea sufrimiento. Sin embargo, es necesario llegar al punto en que conscientemente decimos: “Adiós”.

Considera: ¿Cómo te ayudaron estos cuatro pasos a pasar por el proceso del duelo?

II. Habla Elifaz

(Repasa, con tu clase, Job 4; 5.)

La respuesta inicial al lamento de Job en el capítulo 3 viene de Elifaz, temanita. (Teman está en Edom; en Gén. 36:11, Temán es un descendiente de Elifaz, que es de la descendencia de Esaú.) Cuando leemos las palabras que él pronunció, casi desearíamos que Elifaz temanita hubiera seguido en silencio. Sus palabras (Job 4; 5) están marcadas por la teología de la retribución, una relación directa entre el pecado de Job y el castigo de Dios. Él introduce sus palabras en forma muy positiva, felicita a Job por su rol como consejero de otros en lo pasado (Job 4:1-4). Pero entonces cambia el tono, el versículo 5 (“Mas ahora que el mal ha venido sobre ti”) indica que el inocente no perece (Job 4:7, 8). Él justifica esta afirmación con sus observaciones personales, pero también con alguna revelación divina secreta que le vino en un sueño extrañamente descrito (Job 4:12-16), ambas fuentes muy subjetivas.

En el capítulo siguiente, Elifaz plantea que Job debió de haber actuado como un necio (Job 5:1-5), y finaliza con una apelación para que Job regrese a Dios (Job 5:8), se arrepienta y busque una vez más el favor de Dios (Job 5:11-18). El problema es que, aunque hay una relación bíblica entre la obediencia y las bendiciones (o la desobediencia y las maldiciones), es más complicado de lo que las observaciones humanas pueden desenmarañar. Nuestra responsabilidad es edificar la caña cascada y no tirarla abajo (Isa. 42:3), algo que Elifaz deja de hacer.

Considera: ¿Por qué es tan fácil caer en el mismo razonamiento que usó Elifaz en su discurso?

III. Juzgar y amonestar

(Repasa, con tu clase, Mat. 7:1, 2; Rom. 3:19; Heb. 12:5.)

Muchos comentadores han señalado la aparente contradicción entre la afirmación categórica de Mateo 7:1 (“No juzguéis”; cf. Rom. 2:1; 14:10, 13; Sant. 4:11, 12; 1 Cor. 4:5) y otras declaraciones en la Biblia que parecen animar a hacer juicios (p. ej., 1 Cor. 2:15; 5:12, 13; 6:1-4). El contexto desempeña una parte importante en la resolución de esta tensión: mientras la Biblia claramente prohíbe hacer juicios que se basan en tradiciones humanas o en actitudes hipócritas, anima a juzgar de acuerdo con las normas divinas y su Palabra (Juan 7:24), pero principalmente con amor.

Considera: ¿Qué lugar ocupa la amonestación bíblica en la vida cristiana?

 

PASO 3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: Parece muy natural para nosotros conectar el sufrimiento con el pecado. A menudo basamos nuestra conexión en fuentes subjetivas similares a las que usó Elifaz para sostener su caso.

Preguntas para reflexionar:

  1. Cuando hablamos a otros acerca del carácter de Dios, ¿qué fuentes estamos usando para nuestro argumento? ¿Está basado en algo que no es la Biblia?
  2. ¿Deberíamos conectar alguna vez el sufrimiento con el pecado? Si es así, ¿cuándo y en qué circunstancias?

PASO 4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Como adventistas del séptimo día, se nos acusa a veces de ser legalistas por el modo en que pensamos de los amigos de Job como legalistas. La buena nueva es que ¡no somos legalistas!

Actividades:

  1. Prepara una lista de cosas para hacer y para no hacer con respecto al tema de la observancia del sábado. Luego dialoguen en la clase sobre esta lista, y planteen la pregunta: ¿Es esta lista de permisos y prohibiciones la mejor manera de guardar el sábado? ¿Por qué sí, o por qué no?

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Radio Adventista
1 comment… add one
  • Me yena de goso e se tudiar la palabra de Dios de está manera es una bendición para mi por estudiar donde quiera que boy…Dios les bendiga

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